Estrenos 1 de mayo

La película de la semana: Scary Movie 5

Un ejemplo de cine necesario. Hay que ser valiente para atreverse con una quinta parte de la saga Scary Movie, una apuesta original y rompedora de esas que hacen que no perdamos la fe en la industria cinematográfica americana. Son películas como ésta las que hacen falta en un momento de incertidumbre como el que vivimos. Historias que conecten con el ciudadano y le arrojen un rayo de luz en medio de un presente tan negro. Y chistes de culos. Y negros excéntricos. Y Charlie Sheen.

Predicciones infundadas

Vale. Ya sé que empezar a tirarme a la piscina con Scary Movie 5 no es lo más arriesgado del mundo. Pero echad la culpa a los cines de Sevilla, que de los seis estrenos que analizo hoy, sólo me han dejado elegir entre La Gran Boda y esto. Y La Gran Boda dura cinco minutos más.

Al lío. Scary Movie 5 va a ser una tortura digna de La Santa Inquisición, porque no hay nada peor que una película, un libro, un amigo o cualquier cosa que trata de hacerte reír sin éxito y, sin embargo, insiste. Tendremos gags alargados artificialmente como aquellos chicles tan poco higiénicos con forma de espiral que compartíamos en la infancia. Veremos alguna teta, por aquello de que los quinceañeros hormonados no sientan que invirtieron su dinero en balde. Me sentiré defraudado si tras el fundido a negro final no ha tenido lugar ninguna competición de pedos o no hay ninguna coña sobre el Gangnam Style. Por último, la veré doblada para al menos disfrutar de la traducción de coñas intraducibles y, con suerte, escuchar alguna morcilla cañí que los dobladores hayan tenido a bien incluir. Deseadme suerte.

El momento clave

A una persona le caen muchas sartenes en la cabeza. Ese es el nivel.

¿Por qué ir a verla?

Para que, en lugar de cualquier otro proyecto, en un par de años hagan la sexta parte.

7 Cajas

Me hubiera encantado empezar la sección con 7 Cajas, porque es una película que promete algo distinto en una cartelera llena de propuestas clónicas. Me gustan los thrillers, sobre todo si no caen en los esquemas junglacristaleros que han predominado en las últimas dos décadas. Y esta película parece responder a esa premisa. Una trama de andar por casa, de las que se resumen en una frase, y con una incógnita que hará que estemos atentos hasta el final. Es una apuesta difícil, y tengo ganas de ver cómo mantienen el pulso a una historia tan simple, pero la valentía de la apuesta merece todo mi apoyo.

El momento clave

Las aglomeraciones de gente, el uso del  lenguaje y ese olor a barrio que desprenden los planos.

¿Por qué ir a verla?

Para saber qué narices hay en esas cajas.

Dos Más Dos

No soy un gran conocedor de la sociedad argentina, pero me voy a atrever a aventurar que una película sobre swingers en el año 2013 no va a causar un gran revuelo social. Así que, eliminado el factor de la provocación, lo que nos queda es una película picantona sobre gente guapa de clase media. Las referencias que me vienen a la cabeza son el cine del destape y las películas de adolescentes americanas del corte de American Pie.  Tendremos chistes verdes, desnudos elegantes, alguna trama de celos que dé algo de profundidad y poco más. Auguro que la película no aguantará en la memoria más de diez minutos después de abandonar la sala.

El momento clave

¿En qué clase de postura están durmiendo cuando llega el niño a la casa?

¿Por qué ir a verla?

Porque ibas a ver 7 Cajas, las entradas se han acabado y, ya que te has movido hasta el cine, no te vas a dar la vuelta.

La Gran Boda

Bienvenidos a Villacliché. Tenemos clichés sociales (la hispana ultracatólica que no aprueba el divorcio), clichés argumentales (idear una forma lo más imbécil y rocambolesca posible de que alguien no descubra el secreto) y clichés en el casting (¿cuántas veces ha hecho Robert de Niro papeles parecidos en los últimos años? ¿Y Diane Keaton? ¿No podría al menos cambiar un poco el vestuario para disimular?). Tengo la extraña sensación de que si juntamos adecuadamente trozos de las tres partes de Los Padres de Ella, nos podríamos ahorrar perfectamente La Gran Boda.

El momento clave

Ver a Robin Williams haciendo de sacerdote me ha recordado a una de las peores películas que he visto en mi vida, así que no puedo perder la ocasión de recomendarla por si en algún momento necesitáis torturar a alguien. Confesarán seguro. Su hilarante título es Hasta que el cura nos separe.

¿Por qué ir a verla?

Porque algún tipo de pandemia digital ha destruido el resto de películas de la historia.

Tango Libre

En los últimos años se han estrenado grandes películas con temática carcelaria. Así a bote pronto, me vienen a la cabeza Celda 211Un Profeta y César Debe Morir. El argumento de esta última me recuerda especialmente a Tango Libre. En ambas se juega con el efecto liberador del arte (teatro en un caso, música en el otro), en oposición con la pérdida de la libertad que significa la cárcel. Como, con todos mis prejuicios, no creo que esta película le vaya a llegar a la suela a César Debe Morir, voy a desecharla de mi lista de visionados y, en su lugar, recomendar vivamente que echéis un vistazo a la magnífica obra de los Taviani.

El momento clave

Me desconcierta enormemente el plano “niño fumando con cascos” en el 00:52. ¿Qué significa?

¿Por qué ir a verla?

Porque ya has visto todas las películas que he recomendado arriba.

Tomboy

Tengo que reconocer que Tomboy me tiene sumamente desconcertado. He tenido que ver el tráiler cuatro veces y no consigo que los dos hemisferios de mi cerebro se pongan de acuerdo. No sé si me produce un rechazo total o me apetece mucho ir a verla.  No sé si se tratará de una película sincera y cruda, o de dos horas de progresía buenrollera europea.  Si antes hablaba de la falta total de riesgo de La Gran Boda o Dos Más Dos, aquí sí que se tocan temas verdaderamente interesantes y no tan cómodos para el espectador. Lo más fácil hubiera sido hacer un dramón sobre la identidad, pero parece que la apuesta de la directora es darle un tono más relajado y cotidiano. Por ello, la frontera con lo ridículo estará rondando todo el metraje. Esperemos que no caiga en ella.

El momento clave

Un pirolo de plastilina.

¿Por qué ir a verla?

Porque, sea cual sea el resultado, este es el tipo de cine que merece una oportunidad y que tanto peligra en las salas de nuestro país.

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