Jinetes ‘atormentados’ de nuestra generación

“La música puede hablarnos de muchas cosas”. Ése es el espíritu de Diez temas 10. De tantas cosas como política, cultura, deporte… Y hasta de música. Pero en su primera parada, en el día del lanzamiento de Mayhem Revista, el tema venía dado casi por fuerza: los orígenes, nuestro origen.

Cuando asumí la tarea de abordar el relato sobre los inicios en general y el de M* en particular en esta sección, las primeras notas que me vinieron a la mente para ilustrarlo fueron las de Morning from ‘Peer Gynt’. Seguramente sea una percepción muy personal, pero ninguna otra melodía me ha inspirado antes de forma tan gráfica conceptos ligados al origen tan plenos como el amanecer del día (¿no escucháis en segundo plano el vivaracho trino de los pájaros?) o el alumbramiento de una criatura.

Pero luego advertí que no. Que tan ñoña melodía no me servía en absoluto para reflejar el espíritu que cobra vida con el arranque de M*. ¿Por qué? Me explico.

Una explosión para soltar lastre

El de M* no es un nacimiento sensiblero, cándido o soñador. Más bien al contrario, pretende ser un grito, una contundente explosión -como las orquestadas por el revolucionario grupo homónimo en la última escena del conocido filme El club de la lucha- con esquirlas de cambio. Este ambicioso -que no soñador- proyecto busca toparse de frente con una realidad que no nos gusta para transformarla, en la medida de sus posibilidades, desde su base.

Lo que se ha dado en llamar, más allá de la depresión económica, crisis de valores -que no parece más que la generalización de la cultura del mínimo esfuerzo y del cuanto antes mejor- debe ser aprovechada para refundar lo ‘antiguo’ hasta dar con rompedoras ideas en las que creamos. Por ello, desde cada palabra, frame o trazo que pase por sus páginas, M* tratará de combatir la mediocridad y la falta de oportunidades que cunden en nuestros días, y de las cuales no queremos sentirnos parte. Lastres que, por supuesto, se encuentran en todos los ámbitos de la vida, pero contra los que lucharemos desde el que mejor conocemos, el de la comunicación, tratando de alejarnos de las tan muchas veces mal idolatradas objetividad e imparcialidad.

Pertenecemos a una generación que, por lo general, se encuentra tan frustrada como, por ejemplo, aquella que reivindicaba The Who en su himno de los sesenta. En medio de una crisis que trasciende a lo económico, la Generación Y está pagando las deudas de la herencia de generaciones predecesoras, y no precisamente a beneficio de inventario, pues pocos son los réditos a estas alturas con que poder minimizar los errores del pasado. Es un poco como aquello que reivindicaba Billy Joel en la mediocre We didn’t start the fire de los años ochenta. Hoy, más de 20 años después, somos nosotros los que, a pesar de “no haber encendido el fuego”, debemos adoptar la responsabilidad de “combatirlo” para que no siga quemando en el futuro.Y así, humildemente, la asumimos desde M*.

Dan ganas de todo

No será fácil, en cualquier caso. La coyuntura vigente nos deja expuestos como a pocas generaciones anteriores, como si fuéramos esos “jinetes bajo la tormenta en este mundo en el que hemos sido arrojados” descritos por los Doors. Pero no nos daremos por vencidos. M* es fruto del trabajo de muchos meses, pero antes, de ideas concebidas a lo largo de muchos años; y por ese motivo su concepción es firme y convencida.

“Dan ganas de nada, mirando lo que hay”, dice al respecto de las crisis el maestro Sabina. Pero no queda otra que sobreponernos a esa apatía colectiva en la que estamos sumidos, y qué mejor modo de expulsar la ‘rabia’ contenida que hacerlo en las formas que mejor conoce cada uno. La nuestra es ésta.

No debemos tomarnos M* como ninguna guerra o competición, porque no lo es. Pero sea como fuere, pase lo que pase, estoy seguro de que vamos a ganar y a sobrevivir a la adversidad. Eso sí, siempre como reza el inicio de la banda sonora de la ya citada escena final de nuestra El club de la lucha: “con los pies en el aire y la cabeza en el suelo”.

Una última advertencia derivada de la primera: es posible que esta sección no siga un curso muy similar al de este debut en el futuro. Es lo que tiene ser primero en algo, que corres el riesgo de convertirte en una mera referencia de partida de cómo no hay que seguir recorriendo el camino. Pero, ¿acaso no es así como nace Mayhem?

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3 Respuestas a “Jinetes ‘atormentados’ de nuestra generación

  1. Pedazo de lista… ¡Si estos son los comienzos, no me quiero ni imaginar cómo sigue! ¡Mucho ánimo y enhorabuena! ;)

  2. ¡Ufff! Espero que si te desvías de la senda al menos llegues a buen puerto, ¿no? Y que no falten en tu sección los grandes hits del momento como un buen Juan Magán o el “Quítate el top” de Paquirrín ;)

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