Comprendiendo a Verstrynge

Jorge Verstrynge (Tánger, 1948) se ha visto recientemente inmerso en una exposición mediática inesperada. Desde su participación en el escrache frente a la casa de Sáenz de Santamaría, a una financiación “a veces demasiado posibilista” durante su etapa en Alianza Popular (AP), pasando por toda una avalancha de entrevistas en profundidad, ha sido protagonista en todos los escenarios imaginables por las razones más diversas. Además, Verstrynge es de esas personas con una definición algo laxa del concepto de escucha activa. “Tú vienes a mí a preguntarme cosas, pero yo a ti te voy a contestar lo que yo decido, independientemente de tus preguntas”, afirma el veterano profesor de políticas en la Complutense. Por todo ello, podía parecer complicado encontrar aristas escondidas en un personaje que, sin embargo, era demasiado interesante como para dejarlo escapar. Tras la hora y media con más anécdotas por minuto que uno se pueda imaginar, sabíamos que había merecido la pena porque, como los buenos políticos y los mejores maestros, Verstrynge seduce con la palabra.

Jorge Verstrynge tiene muchas caras, pero hay una que dominará siempre, esté donde esté y haga lo que haga. Es un animal político. Preguntado sobre dónde se ha sentido más cómodo, si en la política o en la Universidad, no acaba de sentenciar. A pesar de su decisión de salir de AP en 1986, por entender que “los ricos se defienden solos y los pobres no y (…) porque ya dedicaba el 80% de mi tiempo en defender mi puesto de secretario general -con todos los complots que había-”, durante toda la conversación se hace patente que no puede vivir lejos del ágora.

Tras una evolución política en el sentido contrario a la que hizo buena parte de sus compañeros de generación, los últimos pasos de Verstrynge en la política institucional eran cercanos a Izquierda Unida. Hoy, se muestra abiertamente partidario de los movimientos sociales surgidos durante la crisis, como el 15M o la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, llegando incluso a participar en el Frente Cívico impulsado por Julio Anguita. “Colaboro con ellos porque no es un partido. (…) Es una mezcla, que puede tener su interés, entre elaboración programática, búsqueda de soluciones alternativas al sistema y, al mismo tiempo, apoyo a las movilizaciones que grupos como la PAH o el 15M hacen”.

Entrevista con Jorge Vestrynge

Difícil de definir

Sin embargo, tratando de profundizar, resulta difícil definir a este “medio español y medio francés” en términos ideológicos. Pese a que se define como “cada vez más rojo” y la mayor parte de sus argumentos podrían formar parte del programa de cualquier partido de izquierda “sin comillas”, como nos dice, su apasionada defensa de De Gaulle, de la nación o su posición contraria a la inmigración parecen chocar con el resto de su discurso. A todo ello, habría que añadir una férrea apuesta por el proteccionismo económico para aproximarse a la compleja cosmovisión política de nuestro interlocutor.

Quizá la mejor forma de etiquetar políticamente al Verstrynge actual sea la de jacobino. No en vano, a La Marsellesa que suena en su teléfono móvil cada cierto tiempo durante nuestra charla, se le unen estanterías llenas de libros en francés o un retrato de Robespierre, que adornan las paredes de una casa más propia de un pueblo de la sierra madrileña que del centro de la capital en la que se sitúa.

Antiguo asesor militar de Venezuela, de cara a una presunta invasión norteamericana que él mismo no creía que fuera a producirse, mira a la política internacional con su hemisferio más hexagonal: con abierta hostilidad hacia los países anglosajones y decepción hacia Hollande, como sólo puede sentirla un votante desencantado: “Él dijo: ‘mi único enemigo es la finanza.’ Y procedió a una reforma del sector bancario francés que es exactamente la que le ha dictado la banca. Para mí es una gran decepción, un desastre. (…) Él es muy buena persona, es un tío muy culto, uno de los grandes profesores del Instituto de Estudios Políticos de París, pero le falta… liderazgo. (…) Un diputado ha dicho: ‘no se puede gobernar un país como Francia como se gobierna Ciudad Real.’ (…) De Gaulle nunca hubiera dicho: ‘Yo soy un presidente normal’.”

Financiación ‘creativa’ en AP

El penúltimo foco que se ha colocado sobre él ha tenido que ver con un tema de plena actualidad, la financiación ilegal del PP. Según el diario El País, los populares ya utilizaban métodos de contabilidad creativa en la etapa de Verstrynge: “El partido, en aquel entonces, no tenía un puñetero duro, entre otras cosas porque ni los parlamentarios del partido pagaban su cuota, que ya es decir. Ya hay que tener jeta. Entonces, había que conseguir dinero como fuera. Por otra parte, la legislación de entonces en materia de financiación de partidos políticos sencillamente era inexistente. (…) Hacías lo que podías. ¿Que venía una fundación alemana a darte dinero? Lo cogías. Como lo cogió el PSOE, como lo cogió AP -en una parte pequeñísima- y como lo cogió UCD.

Jorge Vestrynge y Jorge Moreno (Mayhem)

Pero ahí, además, hubo una idea. GODSA [empresa de documentación que pasó a formar parte de AP] inicialmente no había surgido para dar lugar a un partido político, (…) y a alguien se le ocurrió volver al punto inicial de vender documentación. (…) ¿Que había gente que te pedía un informe y que luego, cuando estaba redactado, te decía, ‘mira ya no lo necesito’? Eso es problema de ellos.” Explica de esta forma Verstrynge la situación, pero reconoce que entre estos hechos y el caso Filesa debieron existir “muy pocas diferencias. Lo que creo es que el caso Filesa es posterior, por lo que entonces ya empezaba a haber legislación sobre financiación de partidos”.

Queda poco ya de aquel presunto delfín de Fraga, y el jacobinismo de Verstrynge se acentúa en el actual momento tensa calma social. “Los cambios nunca son planificados. (…) Por regla general no suelen estallar por un gran motivo, sino por la espita, que en Francia se llama ras-le-bol. La taza hasta arriba, estar hasta las narices”. Para Verstrynge, la situación de hoy está a punto de prender: “El otro día me preguntaron ‘¿qué hacer?’. Primero: desconfiar, nada de voto automático, convénzame usted razonablemente para que yo le vote. Segundo, resistir. Resistir es existir, gana quien resiste más tiempo. Tercero, desobedecer. Cuarto, la rebelión. Esa es la escala.”

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Lee la entrevista completa a Jorge Verstrynge.

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