Otra historia

Esta semana se conmemora el aniversario de la fundación de la ciudad de Las Vegas (Nevada). Los 110 acres que constituían el centro de aquella incipiente urbe el 15 de mayo de 1905, han dado paso a un territorio de colores chillones que está hoy habitado por casi dos millones de almas. La ciudad del pecado, del black jack y de las macroconvenciones. Combates legendarios, ojos de serpiente y Elvis. A caballo entre la realidad y el decorado, esta ciudad se nutre de un sinfín de referentes culturales y sociales para crear un relato propio.

La mafia de la Costa Este construyó los casinos. Los anhelos de riqueza de la sociedad estadounidense los llenaron de dinero. De la fama mundial se encargaron el cine y posteriormente la televisión. Entonces ¿cuál fue el papel de música en esta construcción mítica de Las Vegas?

Siegel y la revolución cubana

Bugsy Siegel fue unos de los gánsteres más conocidos de Nueva York durante los años de la Ley Seca. Perteneciente a la familia genovesa, el bueno de Bugsy se labró una reputación a sangre y fuego entre los hampones de la costa este hasta que, en 1933, decidió abandonar el estado de Nueva York para labrarse un  mejor porvenir con el lucrativo imperio del juego en Nevada. Así, se convertiría en promotor del primer hotel moderno en Las Vegas, el Flamingo Hotel Casino, que abriría sus puertas en 1946.

Quién le iba a decir al gánster que 64 años después, su hotel daría título al disco de debut en solitario de Brandon Flowers, vocalista de The Killers. Flowers se presentaba en sociedad en el año 2010 con Flamingo debajo del brazo. Y como no podía ser de otra forma, el tema que abría el disco era Welcome To fabulous Las Vegas.

Flamingo Hotel Casino

Fachada principal del Casino Flamingo

Pero volvamos a la capital del estado de Nevada. A la apertura del Flamingo le seguirían muchas otras, gracias al “dinero sucio” que las familias enviaban desde Nueva York y Chicago. Pero sobre todo el número de hoteles aumentó exponencialmente a partir de 1959. Y Fidel Castro tuvo mucho que ver. Durante la dictadura de Batista, La Habana se había convertido en un paraíso para el juego y la prostitución, con un sinfín de clubes tan famosos como el Tropicana.

Tras el ascenso al poder de Castro, en Cuba se acabó el cachondeo de los clubes y cabarets, de modo que los estadounidenses que antes iban a La Habana en busca de juego y sexo, cambiaban ahora este destino por el de Las Vegas. Pero con el cachondeo, también se acabaron las libertades civiles en la isla, lo que empujó a muchos cubanos a exiliarse. Uno de ellos fue Bebo Valdés, que junto a Rita Montaner, había amenizado las noches del cabaret Tropicana con temas como Ay que sospecha tengo.

De Sinatra a Britney Spears

Al abrigo de los casinos y megahoteles de Las Vegas muchos cantantes hicieron un gran negocio. Quizá el caso más paradigmático fue el de Elvis que actuó en los casinos de la ciudad en la última etapa de su vida, cuando ni su voz ni su cuerpo soportaban ya los estragos del alcohol y las drogas. Pero antes que él, otro grande de Hollywood también utilizó los casinos para sacarse unas perrillas.

Hablo del mismísimo Frank Sinatra, que además de tener demasiadas buenas relaciones con promotores de casinos vinculados al mundo del hampa, también invirtió en el negocio del juego. Y para asegurar la asistencia a sus casinos, organizaba actuaciones suyas durante varias noches, al principio en compañía de la orquesta Dorsey y posteriormente en solitario. Paradójicamente la primera película en la aparecería Sinatra se titulaba Las Vegas Night y en ella un todavía desconocido Frank no actuaba,  ya que sólo cantaba el tema I´ll never smile again.

Al ver el éxito de la fórmula de los shows en Las Vegas, muchos fueron los cantantes que quisieron adherirse a ella. Así tenemos el ejemplo de Solomon Burke, quien en 1969 mantuvo un show en el Sands Hotel durante 16 semanas. Allí haría las delicias de los recién casados con su canción For you and you alone, que le catapultó rápidamente a los puestos altos de la lista Billboard. Otro que se abonó a los shows en Las Vegas y que todavía sigue en activo es Tom Jones, que actualmente continúa cantando She´s a lady a las señoras que se pasean por el casino MGM con sus cubos para las tragaperras.

Y si ver al arrugado Sir Jones dorando la píldora a las jubiladas debe de ser un todo espectáculo, imaginaos el percal con Britney Spears dándolo todo sobre el escenario. La otrora princesa del pop ha dicho que el año que viene estrenará espectáculo en Las Vegas y que ya está preparándose con entrenador personal y todo. ¿Volverá a ponerse el uniforme de “colegiala sepsi” para cantar  Baby one more time?

The Sound and the fury

Si hay algo por lo que también ha destacado la ciudad de Las Vegas es porque sus casinos han acogido algunas de las peleas más memorables de la historia del boxeo moderno. Cuando hablo de “moderno” me refiero a la conversión de este deporte en lucrativo negocio, sobre todo a partir de la irrupción de la televisión por cable a principios de los ochenta.

Desde entonces, los combates por los títulos se han celebrado casi siempre en el MGM Grand Hotel de Las Vegas. Este casino ha acogido peleas históricas como la de Trevor Berbick y Mike Tyson en 1986, en la que Tyson se convirtió, con tan sólo 20 años, en el boxeador más joven en conseguir el título de la WBC . Aunque si por algo se hizo famoso Tyson en Las Vegas fue por su combate contra Holyfied en 1997.

Ambos púgiles se habían enfrentado ya el año anterior en el combate llamado Finally, que había perdido Tyson por KO técnico y que otorgó al Holyfield el título de campeón mundial de los pesos pesados. Como aquel combate terminó con acusaciones cruzadas de cabezazos y golpes bajos entre ambos púgiles, se acordó la revancha en el mismo escenario el 28 de julio del año siguiente, en un combate que recibió el nombre de The Sound and the fury.

Tyson contra Holyfield

Combate The Sound and The Fury. 1997. Casino MGM, Las Vegas (Nevada)

Esta pelea congregó todavía más atención que la anterior. Tyson recibió 30 millones de dólares y Holyfield por su parte 35 millones, que constituía el récord de dinero pagado a un profesional del boxeo hasta entonces. Lo que pasó en el combate, oreja de Holyfield en la boca de Tyson y posterior tangana multitudinaria en el ring, forman ya parte de la historia.

Lo que me interesa realmente de aquel combate no es la pelea en sí, muy trabada y llena de gestos antideportivos, sino su título. The Sound and the Fury es un libro de William Faulkner pero también es una de las canciones más famosas de los Platters, un grupo de Doo Wap y R&B cuya historia ha estado muy ligada a la de los shows en los hoteles-casino de Las Vegas.

Este grupo alcanzaría cierta fama a comienzos de los sesenta, pero por desavenencias con el sello discográfico que les editaba, sus integrantes acabaron por disolver la formación a finales de la misma década. Desde entonces, sus componentes han deambulado de casino en casino ofreciendo al mejor postor los restos de su talento (en esto también se parecen a Tyson) y la última vez que se les pudo ver actuar fue en la despedida del mítico hotel Sáhara.

Mucho juego para el celuloide

No podía faltar en este recorrido sonoro por la ciudad de Las Vegas una incursión en el celuloide. Las películas han construido buena parte del imaginario contemporáneo sobre la ciudad. Producciones que han retratado la vida de los casinos las hay a puñados y para todos los gustos. Particularmente me gustaría detenerme en tres de ellas que fueron estrenadas en el año 1995: Casino, Leaving las Vegas y Showgirls. Las tres reflejan el reverso oscuro de esta ciudad que en mi opinión es lo que la hace tan atractiva.

En Casino los gerentes de sala son tratados a telefonazo limpio y los coches vuelan por los aires al ritmo de Thrill is gone de B.B. King. En Leaving las Vegas, Jackie Wilson nos enseña con Lonely teadrops  que hay heridas del alma que ni el desenfreno de la ciudad del pecado puede curar. Y en Showgirls… bueno en Showgirls todo tiene un aire camp como de cartón piedra, pero sale Elizabeth Berkley bailando el tema You can do it de No doubt y el conjunto de la película mejora bastante.

Esto es algo personal

Como ves, esta aproximación al papel de la música en la construcción del mito de Las Vegas es totalmente arbitraria. En cualquier caso, espero que la selección musical te haya gustado. Por si acaso, quiero cerrar la lista con una versión de Viva Las Vegas, cantada por Bruce Springsteen acompañado de la E Street Band, que hará que olvides cualquier atentado contra el buen gusto que aquí se haya podido cometer.

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2 Respuestas a “Otra historia

  1. ¡Genial entrada! Personalmente, me parece la mejor selección de temas de las que van hasta ahora. Solomon Burke siempre merece la pena: un hombre obligado a cantar sentado en un trono porque su grandeza no podía soportarla su cuerpo.

  2. ¡Me alegra que te haya gustado!Me costó mucho decidirme por el tema de Solomon Burke. Estaba entre un baladón como el que he puesto o algo más movido, pero creo que es un buen tema para hacer el amor a tu pareja en plan luna de miel en Las Vegas. Aunque reconozco que tengo predilección por el tema de The Platters. Me imagino a Tyson y a Holyfield descargándose golpes y bailando a cámara lenta sobre el ring con esta canción de fondo… Precioso

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