Estrenos 31 de mayo

La película de la semana: R3sacón

Para que ya me vayáis conociendo, uno de mis placeres culpables cinematográficos son las comedias imbéciles americanas. A mí me pones a Jim Carrey, Ben Stiller, Steve Carell o a Will Ferrell haciendo el mono por ahí y ya me tienes contento para toda la tarde. Considerando esto, Resacón en las Vegas fue una auténtica delicia para la parte menos exigente de mi paladar. Un guión entretenido a más no poder, con unos actores inspirados y un poco de salvajismo fueron los ingredientes que la llevaron a convertirse en un taquillazo. La fórmula se repitió en la segunda parte, pero era una versión menos divertida y sorprendentemente calcada de la original con la que todos salimos un poco decepcionados. Nos queda saber si en la épica conclusión, como ellos mismos la definen, son capaces de aprovechar los puntos fuertes de la saga y a la vez crear una historia lo suficientemente nueva como para que no nos pasemos la película deseando habernos quedado en casa viendo la primera de nuevo.

Predicciones infundadas

Empiezo respondiendo a lo que acabo de plantear. Sintiéndolo mucho, no creo que logren resucitar el espíritu de la primera parte. La capacidad de Hollywood de machacar títulos estupendos a base de exprimirlos como naranjas de Valencia es ilimitada y, habiendo visto la segunda, no puedo dejar de imaginar una máquina registradora haciendo “clin, clin, caja” cada vez que veo un póster o un avance de la nueva entrega.

Pero no está todo perdido, porque al menos tendremos unos cuantos buenos golpes y siempre nos quedarán las burradas de Zach Galifianakis para soltar una carcajada de vez en cuando. Eso sí, si abusan de él, la película caerá irremediablemente, de la misma manera que lo hará si se explota demasiado del humor físico (para entendernos, disparos y leches). Deseo que nada de eso pase, pero mi apuesta es que sucederá y no saldré muy contento de la sala.

El momento clave

¡John Goodman!

¿Por qué ir a verla?

Porque si has visto las otras dos no te vas a quedar con la intriga de cómo concluye la saga.

El gran golpe

Si algo me espanta de esta película no es que sea una copia descarada de Ocean’s Eleven, al menos en el tráiler, sino lo absolutamente occidentalizado que está todo. Si cambias a los actores, no hay nada que me indique que no es una película americana. Reconozco que el doblaje ayuda a que esto pase, pero no he podido encontrar una versión subtitulada en Youtube. Tampoco es algo que me preocupe en exceso, porque “la película coreana más taquillera de todos los tiempos” logra captar en mí la misma atención que un maratón de curling en Teledeporte.

El momento clave

“Intenta abrirla en cinco segundos. Me sobran tres”. Y villacliché abrió sus puertas e hizo sonar su himno como en los más importantes festejos del lugar.

¿Por qué ir a verla?

¿A quién no le puede interesar ver Ocean’s Eleven con coreanos?

Mi gran aventura sexual

Pereza máxima. Después de ver a Steve Carell en Crazy, Stupid, Love, este género quedó cubierto para, por lo menos, los próximos cinco años. Me importa un pimiento que este chico sea un incapaz en el plano sexual y recurra a la tutorización de una stripper. Y ya si se enamoran, como parece que va a pasar, prefiero tomarme un batido de gónadas de mono antes que ver como acaba el despropósito. Me parece muy bien que las comedias románticas para chicos hayan florecido en los últimos años, pero de ahí a tragarme de nuevo una escena en la que un hombre menciona cosas desagradables para retardar su eyaculación hay una carretera nacional.

El momento clave

Si en Crazy, Stupid, Love teníamos a Ryan Gosling haciendo de padrino, esta versión es tan low cost que sólo pudieron optar a un tipo medio feo con el pelo planchado.

¿Por qué ir a verla?

Porque eres sadomasoquista, no se me ocurre otra.

Hijo de Caín

No recuerdo muchos ejemplos en el cine español del subgénero “thriller con niño chungo”, un enfoque que suele funcionar muy bien cuando viene de EE.UU. En este caso, el chaval se dedica a cargarse sin piedad a sus mascotas y poner cara de superioridad a cualquiera que se ponga delante. Como suele pasar, los personajes adultos se dividirán entre los que piensan que no tiene remedio y lo que toca es inflarle a hostias y los que piensan que no, que el chiquillo tendrá algún tipo de trauma y hay que hablar con él. Vamos, la típica reflexión sobre si el mal es innato o está relacionado con el entorno. Aquí, además, el chico canaliza su hijoputez en el ajedrez, un juego que a base de blancas, negras, reyes y peones sirve muy bien para hablar sobre estos asuntos. No tiene mala pinta.

El momento clave

No tengo ni idea de por qué habrán doblado al chaval, pero su voz es tan de escuela de doblaje que me saca de la película.

¿Por qué ir a verla?

Para que los que sean padres dejen de quejarse de lo que les ha tocado en casa y los que aún no lo sean se vayan preparando.

360

360 está basada en La ronda, una novela de Arthur Schnitzler escrita a principios del siglo XX y que ya fue adaptada al cine por Max Ophüls en 1950. Si no conocéis la adaptación clásica, mi recomendación es que os hagáis con ella sin tardar, porque es un peliculón. Historias de amor e infidelidad que se encadenan unas con otras formando un círculo perfecto, de ahí el título de esta nueva versión. Si bien dudo muchísimo que la adaptación de Fernando Meirelles, director de la magnífica Ciudad de Dios, llegue a las cotas de genialidad del clásico francés, sus actores de garantías y el rollo transcultural que me recuerda a Babel de Iñarritu, me hace confiar en que nos encontraremos con una entretenida película de historias cruzadas de la que saldremos sin mentar a la madre del director y sus ayudantes.

El momento clave

Cuando en el segundo cincuenta empieza a sonar música extraña y los planos se aceleran parece que el tráiler va a cambiar completamente. Cuando esperaba que empezasen los tiros y los planos de gente huyendo, el tráiler vuelve al mismo tono de antes como si nada hubiera pasado.

¿Por qué ir a verla?

Porque no eres capaz de ponerte una película del año cincuenta por mucho que te la recomiende.

¿De qué va la vida?

Si el título me pareció fascinante desde el primer momento, una vez visto el tráiler tengo que reconocer el hechizo en el que he caído con esta película. La hipnosis llega hasta tal punto que hasta el último momento ha sido una firme candidata a la película de la semana. Y pese a que una excomunión sea una tentación importante, al final he reculado porque me gusta cumplir con unos estándares mínimos de respeto a las creencias del prójimo que mi crítica del martes no iba a atender ni por asomo. Bueno vale, y porque me da miedo que me guste. Y porque me asusta la gente con la que pueda compartir la sala. Y porque me da vergüencita comprar la entrada en la taquilla. Y por este vídeo (a partir del minuto 15)

El momento clave

Todo el tráiler es un momento clave, pero me quedó con el musicón del final.

¿Por qué ir a verla?

En este caso la pregunta me parece hasta grosera. ¿Por qué NO vamos a querer ir a ver un documental que te explica de qué va la vida? ¿Estamos locos?

También es el estreno de Todo irá bien.

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