La tribu desconocida del balompié

Asesores, psicólogos, en ocasiones tutores o incluso amigos de las estrellas, forman parte de una de las burbujas de la realidad española: el fútbol. Los agentes de futbolistas son uno de los colectivos menos conocidos de este deporte, aunque se les atribuye un gran poder y capacidad de influencia en los clubes.

Lamentan una situación de “alegalidad” en la regulación de su profesión y dicen que sufren los rigores de las leyes concursales en los equipos, la resaca de un deporte que vivió por encima de sus posibilidades, pero del que ellos también obtuvieron grandes réditos económicos. Se describen como trabajadores normales, mientras que el público del fútbol piensa en manos negras que determinan plantillas, reciben primas millonarias, o provocan cismas en clubes importantes.

“La gente piensa que el fútbol es una churrera que en vez de sacar churros saca billetes, pero eso nunca ha sido cierto, y ahora menos”. Lo dice José Manuel Martín Otín, “Petón” para los conocedores del mundo del balón. Consejero delegado de Bahía Internacional, una de las tres mayores empresas de representación deportiva del mundo (Fernando Torres, Pedro Rodríguez, Javi Martínez, Jesús Navas…) y exfutbolista (Zaragoza, Huesca, Alcorcón), Petón nos explica cómo funciona un representante y de qué vive con la libertad que da estar más distanciado de la profesión en los últimos años.

Relaciones económicas difusas

Agente y jugador fijan sus relaciones por lo general a partir de un contrato que establece qué porcentaje de los ingresos del futbolista irán a parar a su representante, unas condiciones que rondan el 10 por ciento del ingreso neto, según Petón. En traspasos “el porcentaje baja sensiblemente cuando aumenta la cuantía de la operación”, explica el empresario y periodista, que atiende a Mayhem Revista en su despacho del centro madrileño, plagado de objetos que nos recuerdan al club de sus amores, el Atlético de Madrid.

Petón charla con M* en su oficina (Foto: Jorge Moreno)

Petón charla con M* en su oficina (Foto: Jorge Moreno)

Nos matiza este asunto Pedro Bravo, presidente de la Asociación de Agentes de Futbolistas de España y representante de jugadores como el portero Ricardo López o el defensa Carlos Cuéllar, y también ex agente de Sergio Ramos, entre otros.

“Si yo traspaso a un jugador mío entre el Real Madrid y el Manchester United, y pagan 50 millones de euros, los 50 millones de euros los paga el Manchester al Madrid. El jugador no se lleva nada de eso, y el agente tampoco. Otra cosa distinta es que el jugador, cuando se trata de traspasos en España, tiene  derecho al 15 por ciento del valor del traspaso”. Y su representante tendrá derecho al correspondiente porcentaje, explica Bravo, siempre y cuando se incluya este derecho en el contrato, algo que él asegura no hacer.

¿Determinan estos pagos extras al representante el equipo en el que puede recalar un jugador? Según Bravo, rotundamente no. “Yo no he tenido en mi vida intereses por llevar a un jugador a ningún sitio. Porque a mí siempre me ha pagado el jugador, o si me ha pagado el club, me ha pagado detrayéndolo de lo del jugador. Yo tengo interés en que mi jugador deportivamente prospere”. El presidente de los agentes denuncia en la conversación la “nebulosa terrible” a nivel legal que viven, titulados por las federaciones nacionales de fútbol pero carentes de  una regulación específica a nivel legal.

Para Petón, un agente necesita “trabajo, vocación y suerte”, capacidad de convencer y control sobre un tipo de profesional que adolece por lo general de formación superior, y que es fácilmente tentable por los cantos de sirena de los clubs, inclu­so en esta época de crisis. “El futbolista es un iluso habitualmente. Si un equipo que está claramente en crisis le ofrece 200.000 euros, y uno saneado, perfecto y sensato le ofrece 85.000 que va a cobrar seguro, se va a ir al de 200.000”, añade.

Futbolistas que llegaron a cobrar cerca de 1 millón de euros de media al año en Primera División, pero que con la llegada de la crisis al fútbol han reducido mucho las pretensiones. Hasta el punto que ahora los contactos que tiene el representante fuera de España son la mejor credencial para hacerse con un jugador. “La manera de captación es decirle que puedes sacarle fuera”, comenta Bravo.

Saturación profesional

Según los datos de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), España tiene unos 575 agentes de futbolistas acreditados como tal por la Federación Española de Fútbol, lo que le convierte en el segundo país del mundo, solo por detrás de Italia, que tiene 1058, y por delante de Inglaterra (471), Alemania (413), Brasil (267) o Argentina (217). Parecen números difíciles de creer, aunque Bravo rebaja la cifra oficial a la realidad de una cincuentena de representantes en activo. “Si somos 600 no tocamos ni a dos. Y con dos jugadores no sobrevives”, asegura.

Una saturación laboral en un mercado cada vez más estrecho, marcado por las leyes concursales de los equipos -casi una cincuentena en España, lo que supone para todos los acreedores una quita del 50% y una espera para cobrar de ocho años- y que provoca que la competencia entre representantes sea “como las tribus zulués contra los simba-simba. A traición si puede ser”, en palabras de Petón.

Juan Pedro Navarro (Foto: Jorge Moreno)

Juan Pedro Navarro (Foto: Jorge Moreno)

Esto se nota especialmente en la proliferación de agentes en las canteras durante los últimos años. Así nos lo reconoce Juan Pedro Navarro, responsable de las categorías inferiores del Rayo Vallecano de Madrid, quien explica cómo en la última década hay agentes que han empezado a “matarse por los alevines”.

Aunque teóricamente hasta la categoría de juvenil (16 años) los jugadores no pueden tener contrato profesional, por lo que pueden cambiar libremente de club –siempre y cuando no haya otros acuerdos, por ejemplo con las familias, nunca superiores a los tres años según normativa FIFA-, en categorías inferiores hay muchos agentes que pueden “malmeter” y “enredar”, aunque también hay otros que miran por el bien del joven, según Navarro.

“Te encuentras con agentes que en edades tempranas lo que buscan es un club donde los niños puedan aprender. Y otros que lo que quieren es aprovecharse un poco para sacar tajada económica, aunque no sea mucho”, explica el coordinador de la cantera vallecana, partidario firme de que se obligara por ley a que los chavales por debajo de categoría juvenil no tuvieran agente.

En estas edades, pero también posteriormente, es muy habitual el fenómeno de los familiares que realizan esta función de agente, personas que suelen estar “mal vistas”, según Pedro Bravo, quien observa el mayor conflicto cuando el familiar no tiene otra ocupación profesional. “El problema es cuando el hermano o el papá no tiene trabajo, y vive del futbolista. Y ya no te digo cuando el futbolista es famoso, o no es nada y de repente se hace famoso… Yo tengo padres que defienden, ayudan y apoyan a los niños y padres que roban a los niños”, asegura el presidente de los agentes.

La sombra del agente es alargada, ¿o no?

Entre las preocupaciones del agente, la principal es sin duda que su futbolista tenga un equipo. Pero, ¿qué hace un agente cuando un futbolista tiene equipo pero no disfruta de minutos? ¿Se producen presiones a los entrenadores? De esta misma forma le preguntamos a Petón “Me consta que los entrenadores padecen la presión del amiguete, del representante en ocasiones si tiene la mínima confianza con él, a veces aunque no la tenga. Y te digo, es un error”, asegura.

Presiones que en muchos casos van a caer en el director deportivo. Felipe Miñambres, que cumple esta función en el Rayo Vallecano, nos reconoce que entre sus labores también está la de “hacer de filtro” sobre los que quieren influir en el entrenador. “Sí, son llamadas de un poco ‘a ver qué pasa con el chico, qué te parece, cómo va’. Pero como las parcelas están delimitadas es fácil de responder: es una cosa del técnico y ya está”, explica Miñambres, que recibe a M* en las oficinas del Estadio de Vallecas.

Conversación de M* con Felipe Miñambres en el Estadio de Vallecas (Foto: Jorge Moreno)

Conversación de M* con Felipe Miñambres en el Estadio de Vallecas (Foto: Jorge Moreno)

Sin embargo, no son pocos los comentarios que en la prensa deportiva actual se hacen sobre la influencia de los representantes en las decisiones que se toman en equipos importantes, como por ejemplo el caso del agente portugués Jorge Mendes. Para Petón, su éxito demuestra que ha trabajado “muchísimo” y que tiene “talento”. “Lo segundo es la forma de entender el negocio, yo lo entiendo de otra manera”, agrega después, cuando la conversación llega al caso del Deportivo de La Coruña, en el que el portugués en esta temporada tuvo a nueve representados, al que unió al técnico, el luso Domingos Paciencia.

“Lo que ha pasado en el Deportivo es que estaba en una situación insostenible económicamente y (el presidente del Deportivo, Augusto César) Lendoiro le ha pedido una ayuda a Jorge porque es su ‘padrino’. Lo primero que hizo Jorge como representante fue en el Deportivo (el traspaso del portero portugués Nuno). Y me consta que tiene un cariño personal, y le ha querido echar una mano llevándole jugadores cedidos que el Deportivo de La Coruña no habría podido contratar”, explica Pedro Bravo.

“Otra cosa es si me preguntas si (Fábio) Coentrao vale 30 millones de euros, o si (Ángel) Di María vale 30 millones de euros, o si Roberto (Jiménez) vale nosequé. Es verdad que ahí hasta a los propios agentes nos extraña”, añade Bravo.

Para Miñambres, tener muchos jugadores de una gente no tiene por qué ser malo, siempre que sean de buena calidad. “Si te traen buenos jugadores es fácil justificarlo, el problema es cuando no son tan buenos, que es cuando se empieza a hablar de este tema. Yo no te puedo explicar cómo es porque no lo vivo, en el Rayo ha estado muy repartido en cuanto a agentes”, agrega.

Pedro Bravo en su oficina. (Foto: Jorge Moreno)

Pedro Bravo en su oficina. (Foto: Jorge Moreno)

Influyentes o no dentro de los vestuarios, lo que sí parece claro es que los agentes han vivido, como todo el mundo del fútbol, una etapa de bonanza económica que ha llegado a su fin drásticamente, al menos en España. Reflexionando con el presidente de los representantes, Pedro Bravo apunta a los clubes y a la permisividad fiscal con ellos por parte de las administraciones como una de las claves del ocaso de un mercado multimillonario.

“Yo llevo 20 años en esto, y siempre he oído que el problema era de los agentes, los futbolistas, las constelaciones solares… Menos de quien realmente era el problema. No he visto nunca a ningún agente con una pistola, ni a ningún jugador. ¿Quiénes han sido los que de alguna manera han incrementado el mercado? Han sido los propios clubs”, finaliza Bravo.

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Lee la entrevista completa a José Antonio Martín, “Petón”

Lee la entrevista completa a Pedro Bravo

Lee la entrevista completa a Felipe Miñambres

Lee la entrevista completa a Juan Pedro Navarro

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