Bates Motel: Tenemos que hablar de Norman

Vera Farmiga en bata de seda. Vera Farmiga limpiando la escena de un crimen con guantes de plástico rosa. Vera Farmiga seduciendo a un policía sexy. Vera Farmiga desnudándose delante de su hijo. Vera Farmiga.

Cuando supimos que se estaba cocinando una precuela de Psicosis (1960) de Alfred Hitchock, el único elemento que nos aseguraba calidad era Vera Farmiga. Las actrices que podrían haber sido mejores Norma Bates que Vera Farmiga están ya muertas. Bette Davis, Gloria Swanson, Joan Crawford, Sara Montiel… Todas ellas habrían sido más sexys, ambiguas y malvadas de lo que ya es Vera Farmiga. La única actriz viva que podría crear una mejor Norma Bates sería Eva Green. Y dentro de unos años, claro.

‘Bates Motel’ es una serie extraña. Y no porque el tema en sí sea enfermizo e inquietante, sino porque tiene problemas importantes de tono, de definición. A mí me es igual, porque conecto mucho con la idea del psicópata teen. Sin embargo, es cierto que quizá por el miedo a quemar demasiado lo que debería ser la base de esta serie, es decir, la relación entre Norman Bates y su madre, la trama principal es de thriller al uso, que podría ser la trama de ‘Bates Motel’ o la de una temporada floja de ‘Dexter‘.

La serie podría pasar perfectamente por una serie de network. Formalmente no arriesga, no paran de aparecer arcos de tramas que se resuelven en pocos capítulos, los actores (más allá de los dos protagonistas) son viejos conocidos de series de network, con sus caras de actores de network y sus interpretaciones de serie de network… Sin embargo, es muy necesario que ‘Bates Motel’ sea una serie de cable, ya que donde realmente se luce es en mostrar la relación incestuosa entre Norman Bates y su mamá. Obviamente, es todo bastante sutil, pero está ahí, y no estaría ahí si fuera una serie de network. Las miradas entre Freddie Highmore y Vera Farmiga son de aplauso y reverencia.

En las próximas temporadas ‘Bates Motel’ debería centrarse en lo que importa: el despertar psicótico de Norman y la obsesión protectora de Norma. Parece que por los últimos acontecimientos del episodio final, el equipo de guionistas tiene pensado llevar la serie por ese camino y dejar en un segundo plano todo ese rollo de tráfico de drogas y trata de blancas que, ciertamente, poco nos importa. Queremos más Norman Bates en el instituto, sus relaciones con las chicas y sus clases extraescolares de taxidermia. Para eso hemos venido aquí.

Parece que entre los talifanes de la vida en general, los cambios que presenta la serie con respecto a la película original son dignos de prisión de por vida para Carlton Cuse. Que queréis que os diga, a mí lo único que me hace pensar en la serie original es ese motel maravilloso que se conserva en este universo retro que tiene la serie. No pienso en Hitchcock revolviéndose en su oronda tumba cada vez que el hermano de Norman sonríe con su sonrisa profident. Lo que importa es que la serie, con sus más y con sus menos, es refrescante, entretenida y capaz de ofrecernos algo realmente grande en próximas temporadas. Estaremos atentos, mirando a través del agujero en la pared.

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