Antes del anochecer: Linklater, Delpy y Hawke completan el Hat-trick.

El protagonista masculino deja a su hijo en el aeropuerto para que vaya de nuevo a vivir con su madre. Fuera, le espera la otra protagonista con las dos gemelas que tienen en común. Conducen hasta la casa de un escritor griego, charlan y cocinan. Comen, pasean, llegan a un hotel, toman algo en una terraza y funde a negro. Fin. Siete secuencias rodadas de la manera más sencilla posible, poniendo una cámara y siguiendo a los protagonistas, casi siempre con larguísimos planos. A partir de ahí, dejar que hablen. La fórmula no ha cambiado respecto a las otras entregas, si acaso se adorna con una mayor participación de otros personajes, pero la esencia sigue siendo la misma: una larga conversación entre un hombre y una mujer. Tan simple que es casi imposible hacerlo bien y un milagro que te salga tres veces.

Ingredientes imprescindibles: unos actores formidables y con química, un pedazo de guion y tener algo que decir. Respecto a los dos primeros elementos, confiad en mi palabra o echad un vistazo a las anteriores; en cuanto a lo último, éstos son sólo algunos de los temas que aparecen y que apunté apresuradamente al abandonar la sala. Los transcribo tal cual:

Viajar, crecer, estar lejos de casa, trabajar, las prioridades, el feminismo, el shock cultural, París, Texas y el orgasmo. Quererse, seguir queriéndose, odiarse, criar a otros, criarlos lejos y no querer criar a nadie. Cuidar, cuidarte y ser descuidado. La tecnología, la biología, el qué somos y el dónde coño vamos. Pasar de preocuparse por uno a preocuparse por otros, cambiar sin darte cuenta y querer a sangre y fuego. El tiempo, el tiempo y el tiempo. Grecia, ser feliz, la ensalada y la revolución. El arte y la literatura. Escribir, ser, entender y tratar de entenderse. Hacerte viejo y morir, que la vida te pase por delante y que te pase con quien quieres. Querer escapar y no querer perderse un segundo. Reírse, ser cínico, moderarse, medir las palabras, blasfemar y hacer felaciones. El hombre y la mujer, el cuerpo y la mente, la envidia y lo complicado que es seguir siendo uno cuando estás con alguien más.

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No os voy a engañar: no es una película fácil. Dos personas hablando casi sin parar durante dos horas sobre lo divino y lo humano no es algo a lo que estemos acostumbrados. Sin embargo, si le dais la oportunidad podréis ver por vosotros mismos la última parte del bellísimo artefacto sobre el amor en tres entregas con el que Richard Linklater se ha asegurado su sitio en la historia del cine.

Lo que dije de Antes del anochecer

A diferencia de las anteriores películas, en la que siempre había un punto final de la historia en el horizonte (un vuelo, el fin del viaje de tren), aquí nada parece indicar que se haya recurrido a una fórmula similar. Los personajes están juntos, tienen hijos y se van de vacaciones. Así que, despejada esa duda, sólo nos queda disfrutar de la química que siempre desprendieron Delpy y Hawke en la pantalla.

La química está presente como era de esperar, aunque el logro es mucho más difícil. Ahora no son sólo dos enamorados, sino dos personas que lo saben casi todo el uno del otro y que llevan viviendo juntos alrededor de una década. Trasmitir eso a través de los gestos, las miradas, y sobre todo a través del humor que siempre planea por sus conversaciones es una misión dificilísima de la que salen más que victoriosos.

Que nadie espere efectos especiales, porque lo que encontraremos serán largas conversaciones, idílicos paisajes, diálogos realistas e ingeniosos con grandes dosis de humor (que no chistes) y alguna conversación trascendente.

Pocas predicciones desde que comencé la sección han sido tan exactas, aunque cualquiera que conociera la saga podría haber llegado a lo mismo sin mayor esfuerzo. Por ponerme un pero, las conversaciones trascendentes no son “alguna”, sino que ganan de calle la batalla con lo banal. Que puedas decir sobre ella que es “un ensayo sobre la relación entre amor y tiempo” y quedarte tan ancho ilustra bastante bien mi argumento.

Como indica la lógica desde un punto de vista narrativo, la pareja pasará por una crisis, que les hará plantearse si siguen viendo el futuro el uno con el otro, aunque mi apuesta es que terminarán juntos, porque si hay dos personajes del cine que se merecen acabar felices y comer perdices son ellos.

Otro acierto palabra por palabra, aunque os prometo que no se me subirá a la cabeza. El mérito de Antes del anochecer no está en lo que pasa, sino en el pedazo de charla que tienen dos personas mientras pasa.

¿Qué gafas me llevo?

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Entonces: ¿voy a verla?

Si no vas, pierdes automáticamente el derecho a decir cosas como “ya, pero con lo caro que es el cine y las pelis son una mierda” y demás espumarajos sin fundamento. Esto es lo más parecido a una obra maestra que un servidor ha visto en lo que va de año.

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Una respuesta a “Antes del anochecer: Linklater, Delpy y Hawke completan el Hat-trick.

  1. Estoy totalmente de acuerdo con todo lo escrito. Tiene muchísimo mérito escribir tres películas en las que prácticamente sólo hablan. Pero ahí está su encanto. Y es que hablan de lo que realmente importa, nada pasa desapercibido. Y ríes, piensas, te enterneces y lloras porque no quieres que rompan. Matrícula de honor para este cierre.

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