En algo hemos avanzado

Queridos nostálgicos del tiempo pasado, hoy les negamos la mayor. Vale que hemos perdido derechos sociales, que ya no sabemos qué es eso del “crecimiento positivo” en economía, que decir “brotes verdes” equivale automáticamente a hacer chistes de humor negro… Pero todavía hay buenas noticias que contar.

La primera es obvia: es verano. Al menos en el hemisferio norte, y eso que parece que -al menos en España- la canícula llegó con retraso. Pero se ha puesto a tope hasta saltar el mercurio, no le ha faltado mucho tiempo.

La segunda es la buena: las canciones del verano han cambiado. Se han refinado, de la mano -reconozcámoslo de una vez- de las marcas cerveceras del panorama nacional. Nos han cambiado a Georgie Dann por Mika, a Las Ketchup por Love of Lesbian. Indies de la piel de toro, lo habéis conseguido. Ya no sois una orgullosa minoría, ahora sois el objetivo de las marcas. Y con ello hemos ganado todos.

Al verano, estridencias musicales

Y es que resulta fácil desterrar aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor” cuando echamos la vista atrás y observamos qué artistas nos acompañaron durante las épocas estivales los años anteriores a esta dictadura cervecera. El amigo Georgie convirtió los veranos en dictaduras unipersonales durante los años setenta y ochenta (mención especial al ‘Chiringuito’, que cumple este año los 25), en dura lucha con Fórmula V (‘Vacaciones de verano’, ‘Eva María se fue’), aunque también aparecieron por los éxitos veraniegos grupos más reconocidos, como Tequila (‘Dime que me quieres’), Hombres G (‘Devuélveme a mi chica’) o Radio Futura (‘Escuela de calor’).

En los 90 nos encontramos con la ola latinoamericana, encabezada por músicos de calidad como Juan Luis Guerra (‘Ojalá que llueva café’), pero también por latin-lovers que han envejecido mejor o peor según los casos, como Chayanne (‘Salomé’ y ‘Torero’) -¿alguien sabe en qué oscuro agujero se metió del que no volvió a salir?- o Ricky Martin (‘María’ y ‘La copa de la vida’), que sí ha sabido mantenerse en el candelero por unos u otros motivos. Ésta también fue la década, no nos olvidamos, de Los del Río, los únicos que fueron capaces de hacer bailar a medio mundo gracias a una canción cuyo texto principal incluía dos motivos de peso: “Eeeeeii” y “aaauu”.

El nuevo siglo se abrió con un argentino extraño que a través de una canción boliviana se ganó a todos los chiringuitos de playa españoles. Me refiero a King África y su ‘Bomba’, una canción que anticiparía la rareza de todos los éxitos playeros posteriores. Que si una canción en lenguaje imaginario, que si otra sobre un fingido grupo de rock rural, o un éxito dance en rumano que nos permitía hacer a los españoles eso que tanto nos gusta: hacer que cantamos sin tener ni pajolera idea del idioma en el que está escrita la letra. Todo maravilloso. Y eso que no me he parado en ‘Obsesión’ de Aventura, que ya mencioné en otro Diez temas 10, en Daddy Yankee con ‘Gasolina’ o Don Omar con sus múltiples éxitos (el último, ‘Danza Kuduro’).

Cervezas y buena música para el verano

Que las marcas cerveceras llevaban tiempo queriéndose distinguir era algo que se veía venir. La pionera en los anuncios divertidos fue, sin duda, Budweiser, desde la publicidad americana. A principios de los 2000 ya nos cayeron dos buenas muestras, la famosa campaña del ‘wassup’, u otra muy divertida con un cocodrilo y tres ranas bastante bebidas.

Pero no fue hasta el verano de 2009 cuando comenzó la verdadera competición entre marcas para ponernos banda sonora oficial a cada verano. Ese año, Estrella Damm se soltó con este ‘Summercat’ de Billie The Vision & The Dancers en un anuncio grabado en Formentera, para el que de momento tenía poca competencia, nada más que una versión el ‘Himno a la Alegría’ en versión chiringuito propuesta por Cruzcampo. Por su parte, San Miguel sacaba pecho patrocinando a una selección de baloncesto que ganaría en Polonia el Eurobasket del 2009.

Estrella Damm siguió al año siguiente capitaneando el estilo de “te voy a mostrar el plan de verano de tu vida”, esta vez con ‘Appeljack’ de The Triangles. Mientras tanto, Mahou se pasó al Mundial de Sudáfrica -buena apuesta ésa-, Cruzcampo se quedaba en Andalucía y San Miguel apostaba por las bodas espectaculares, al son de una música que no he podido encontrar en Spotify.

Jamie Cullum, reclutado por San Miguel en 2012 (Foto: lamonomagazine)

Jamie Cullum, reclutado por San Miguel en 2012 (Foto: lamonomagazine)

En 2011, Mahou se lanza con un temazo de los Kooks para apuntarse a la corriente veraniega, mientras que San Miguel se agarra a Delafé y las Flores Azules para publicitar su cerveza para ese verano, con una canción con el título que ha seguido utilizando como eslógan en años siguientes: “Ciudadanos de un lugar llamado mundo”. Estrella Damm bajaba mucho el listón del año anterior presentando a una tal Lucía Pérez -escribiendo el artículo acabo de descubrir que se presentó a Eurovisión y consiguió un tremendo puesto 23– Por último, Cruzcampo se destapó ese año como el vencedor de las canciones cerveceras veraniegas con “Un poco de sur”, una canción buenísima, pero imposible de encontrar en Spotify.

El año pasado ya todas las marcas apostaron por el mundo ‘indie’ a tope. Estrella Damm repitió por enésima vez su vídeo tradicional de buen rollo y playita, apoyados en el grupo sueco Lacrosse. Mahou se tiraba del rollo playero y pasaba a meter una invasión extraterrestre al estilo Independence Day para hacernos valorar lo que tenemos al son de los Dire Straits. San Miguel seguía con el estilo de los “ciudadanos del mundo” con Jamie Cullum de estrella; mientras que Cruzcampo tiró de nuevo de la sensibilidad sureña reutilizando canción.

2013: duelo de estrellitas

En este verano la tendencia se ha consolidado hasta el punto que las marcas ya no han tenido remilgos en presentarse como “el anuncio de tal o cual artista”. De esta manera, el anuncio de San Miguel de este año, la tercera edición de los “ciudadanos por el mundo”, ya no es otra cosa que el anuncio de Mika, con una canción impresionante, eso sin duda.

Por su parte Estrella Damm demostraron una nueva reinvención de la fórmula “playa del mediterráneo+comida+fiesta+canción con enganche”, añadiéndole al guiso en esta ocasión una paella que ha ofendido a los valencianos militantes del guiso autóctono, y los Love of Lesbian, que para no ofender a nadie la han llamado “arroz”, tirando por la calle del medio.

Los de Love Of Lesbian, a tope con el arroz (Foto: elreferente.com)

Los de Love Of Lesbian, a tope con el arroz (Foto: elreferente.com)

Mahou apostó este verano por un anuncio de autoayuda total con música de los neoyorquinos Fun, mientras que de Cruzcampo tan solo he encontrado en esta ocasión la campaña de su marca de cerveza con limón,Shandy, en la que se versiona una canción del grupo No Mercy.

No son temazos todo lo que reluce

Sin embargo, no vayan a creer ustedes que de repente se ha convertido todo en un camino de rosas. Algún truño nos hemos comido entre canción cervecera y canción cervecera. Especialmente los truños exóticos, llegados al calor del éxito de ‘Slumdog Millionaire’ o los truños con baile, ya vinieran de Brasil o de Corea del Sur. Pero, aún así, hemos mejorado. Y mucho.

 

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