Expediente Warren: Terror de siempre para el espectador de hoy

Hoy en día nadie está a salvo del juego de referencias en el que muchas veces se ha convertido el cine actual. Las películas raramente son algo en sí mismas, sino que adquieren su posición en el canon imaginario a través del diálogo con otras obras o con el contexto en el que se mueven. Mi problema, que quede claro, no está en que se haga, que me parece sano e inevitable, sino en el grado de importancia que ha adquirido en la forma en la que vemos y valoramos el cine. La tentación de criticar una película comparándola con dos o tres nombres de los que haya bebido es un mal bastante extendido, y con el cine de terror es una práctica que roza la obsesión. Las reglas del género pueden parecer el manual de instrucciones de un reproductor de VHS de los noventa, lo que crea un abismo entre el público entendido y el profano. Yo soy de los segundos, así que perdón por adelantado a todos los que saben de esto.

Expediente Warren sólo se puede hacer en un contexto como este. Por un lado, parece terror de la vieja escuela, que tiene más que ver con El Exorcista o La Semilla del Diablo que con lo que se hace ahora. Pero, a la vez, es imposible entenderla sin tener en cuenta todas las décadas de cine de género que llevamos a nuestras espaldas. James Wan es un amplio conocedor del terror, y combina con mucho estilo esa sabiduría con los conocimientos que le presupone a un espectador de nuestro tiempo. Eso le permite combinar a su antojo demonios con fantasmas, objetos malditos y esa inagotable fuente que es la figura de la madre. Que nosotros hayamos visto antes obras con esas mismas piezas le ahorra tiempo de explicarnos cómo funcionan y así poderse centrar en colocarlas de la forma más adecuada para asustarnos.

maxresdefault (1)

Y es aquí, en el susto, donde hallamos el centro neurálgico y gran éxito de The Conjuring. Wan sabe que si una persona enciende una cerilla en un sótano, cuando se dé la vuelta esperamos un monstruo maligno pegando un grito, y con eso es con lo que juega. Porque el susto no siempre va a estar ahí, más bien al contrario, lo encontraremos muy esparcido, inconstante, porque el director sabe perfectamente que, para acojonar, un susto es mucho menos eficaz que su expectativa. El susto es un clímax, casi una gratificación, estar cinco minutos a la expectativa multiplica la angustia por diez.

De esta forma, podríamos decir que Wan acierta en el planteamiento “teórico” de The Conjuring. Pero es que además sabe dónde poner la cámara en cada momento, atreviéndose incluso a hacer florituras en forma de plano secuencia y otras maniobras para disfrute de cinéfilos. Si añadimos también unos actores muy competentes (mención especial para las mujeres), una buena ambientación y un guion que hace del manejo de los tiempos su gran baza, podemos decir que Expediente Warren es una de las apuestas más seguras de la cartelera. Eso sí, no crean que les va a cambiar la vida, es sólo una buena película. Si la crítica está tan entregada con ella es sólo un síntoma de que no estamos acostumbrados a ver muchas de esas.

Lo que dije de Expediente Warren

Si partimos de que Hurdy Gurdy Man de Donovan es la elegida como música de fondo, es que podemos estar seguros de que la ambientación de la época va a estar hecha con estilo y buen gusto. Además, los analógicos sesenta siguen teniendo un plus para el acojone del personal sobre nuestro hipertecnológico tiempo.

Aunque Hurdy Gurdy Man no suene, sí que escuchamos Time of the Season de los Zombies, y algún otro temazo de finales de los sesenta. En lo demás, que la trama se desarrolle en una casa de campo apartada de la sociedad ayuda a que la ambientación setentera pase desapercibida más allá del vestuario y de la maquinaria utilizada para captar presencias malignas.

Y aquí, antes que cualquier otra cosa, parece que se trata de acojonarnos. Tenemos todo el pack: cuadros que se mueven, sonidos chungos, apariciones y desapariciones, psicofonías, presencias invisibles, niños inquietantes, una casa con recovecos inesperados y hasta pájaros agresivos a lo Hitchcock. 

Efectivamente, contamos con todos esos recursos y más para asustarnos. Como ya he dicho, no se puede entender Expediente Warren sin todo el cine de terror que hay a sus espaldas, y el director sabe aprovechar todos los elementos con los que cuenta para dar empuje a la trama. La gran ventaja de esa variedad es que rara vez sabes por donde llegará el siguiente susto, lo que hoy en día es un mérito tremendo.

Y si a esto le añadimos una actriz de primerísima categoría como Vera Farmiga y a James Wan como timonel, podemos tener fundadas esperanzas en que Expediente Warren cumplirá su cometido, que no es otro que hacer que peguemos cuatro gritos, nos arrimemos a nuestros acompañantes y por la noche desconfiemos del ruido tan raro que hace la puta ventana del baño.

Todo lo que rodea a la película presagiaba un éxito en su propuesta, y se puede decir con tranquilidad que sale victoriosa del lance. Yo, que soy un soso, pegué un par de brincos en la butaca, cosa poco habitual, y los espectadores a mi alrededor sufrieron para mantener su culo en los asientos. Prueba superada.

¿Qué gafas me llevo?

Expediente-Warren-926x1024

 

Entonces: ¿voy a verla?

Aunque creo que la crítica se ha vuelto demasiado loca con ella, no es habitual encontrarse con películas de terror comerciales tan disfrutables. Una buena opción.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s