Skype, Starbucks y el “roaming”

La realidad puede ser terca hasta resultar molesta para quien no la acepta. Especialmente, si es una realidad económica, con números que la sustentan. Una de esas verdades palmarias es que, al contrario de lo que piensa el vicesecretario general de Estudios y Programas del Partido Popular, Esteban González Pons, Europa es el extranjero. Basta con realizar una llamada de teléfono para cerciorarse de que Dusseldorf no está en la provincia de Alicante.

La capacidad de comunicarse mediante un teléfono móvil desde un país diferente de aquel donde se ha contratado la línea se denomina “roaming”; los operadores de telecomunicaciones suelen, en estos casos, cobrar una cantidad extra por cada minuto hablado -o por cada kilobyte cargado o descargado a través de conexión de datos móvil-. La Unión Europea sí es el extranjero, si tenemos esto en cuenta.

No obstante, en las difusas esferas de poder comunitarias hay voluntad política de cambiar la situación. Este mes de julio se ha impuesto una limitación a las tarifas de “roaming” cobradas entre países de la Unión, que ahora se quedan situadas en unos máximos de  24 céntimos de euros por minuto en las llamadas de voz, 8 céntimos por mensaje de texto, 7 céntimos por minuto de cargo en el caso de llamadas recibidas y 45 céntimos por megabyte utilizado en redes de datos móviles. IVA no incluido, por supuesto.

Esta es una tarifa mínima, un techo que los operadores han de respetar. Algunas compañías, sin embargo, cuentan con precios más bajos o, como me han hecho saber desde Vodafone, ofrecen paquetes de voz y datos diarios que resultan más asequibles.

Cuatro fotos, 6 euros

La Comisión Europea (CE) se congratula en un comunicado de las ventajas de los nuevos límites, cuyo máximo logro es reducir un 36 % el coste del uso de redes de datos en otros países europeos. Hay motivos para el regocijo, pero también hay que leer cómo quedan las cosas: la CE calcula que subir cuatro fotos a Facebook desde uno de los socios continentales de España puede salir a 6,30 euros. Será más barata, pero la broma le sigue saliendo cara al consumidor. Cuatro míseras fotos.

Suena lógico que el cliente tenga que afrontar el coste extra que supone conectarse desde una red ajena a la del operador con el que tiene su contrato vigente. El problema es que, dentro de Europa, los operadores son los mismos. La multinacional española Telefónica, representada en España por Movistar, opera en varios países europeos bajo la marca O2. Lo mismo sucede con Vodafone, gran corporación británica. Orange es una marca de France Télécom. Son habas contadas.

La CE tiene previsto que las tarifas vuelvan a bajar en julio del año que viene, cuando el límite para conexiones de datos se fijará en 20 céntimos de euro. Pero son los grupos de telefonía móvil los que deberían avanzar mucho más. De lo contrario, todo lo que no ganen porque los clientes temen las tarifas de “roaming” lo ganará la dupla letal Skype+Starbucks con wifi gratis.

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