Hackear ya no es sólo para frikis

Este mes se ha roto la regla no escrita que reza “un friki no se mete con otro friki”. O eso parece. El foro en el que interactúa la comunidad de usuarios del sistema operativo de software libre Ubuntu sufrió el 21 de julio un ciberataque. Como consecuencia de esta brecha, los responsables de la felonía pudieron obtener la información de acceso de 1,82 millones de usuarios del foro, tal y como informó Canonical, la distribuidora de Ubuntu, desde un post en su blog oficial.

Meterse con una comunidad de desarrolladores y usuarios prácticamente minoritaria y donde se generan pocos beneficios económicos parece una chiquillada: quién podría pensar que un “friki”, como creemos que son los hackers, le iba a hacer daño a otro “friki”, como creemos que son los usuarios y desarrolladores de Ubuntu. Ahí es donde comienzan los errores, en las creencias y en las suposiciones.

Ni gamberros digitales, ni Robin Hood contemporáneos

Basados en mucha literatura y filmografía de ficción, algunos piensan que los individuos que están detrás de los ciberataques son unos gamberros digitales o unos Robin Hood contemporáneos a quienes les apasiona buscar las cosquillas a grandes empresas que se portan mal. También se les puede llegar a confundir con un hacktivista, palabra puesta de moda con la llegada de Anonymous. Pero hay muchas diferencias entre esas ideas en la realidad. Lo cierto es que, a excepción de algún “hacker” que busca reconocimiento o colgarse una medalla por romper férreas medidas de seguridad, gran parte de los ciberataques tienen detrás una gran infraestructura.

El nivel de sofisticación de las medidas de seguridad se hace cada vez más complejo, mucho más cuanto más valiosa es la información que se intenta preservar, por lo que suena creíble que los ataques requieran del trabajo de varias personas, adecuadamente coordinadas o, incluso, supervisadas. En este sentido, disponer de un equipo de estos cibercriminales le podría salir rentable a una gran corporación que buscara un espionaje industrial a lo bestia, así como a gobiernos de países enfrentados. En este segundo grupo se pueden incluir las sospechas que diversos países como Irán han sostenido sobre algunos ataques. A la lista también se le pueden sumar los motivos ideológicos, como los del Ejército Electrónico Sirio, simpatizantes de Bashar al-Asad, quienes lanzaron una ofensiva contra varios medios occidentales.

Es muy poco probable que los foros de Ubuntu hayan sido atacados por su ideología -que no tienen-, por su dinero -que tampoco tienen- o por razones militares -de eso seguro que no va la cosa-, así que es posible que este haya sido un ataque hacker al uso, para que alguien demuestre lo que vale y lo fiche una multinacional de seguridad informática. No obstante, hasta Canonical desconoce la autoría y los motivos de la fechoría, que permanece en la penumbra del anonimato. El de la ciberguerra es un mundo cada vez más oscuro y deja bastante a las claras que hackear ya no es algo reservado a los frikis.

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