Guerra Mundial Z: La democratización del muerto viviente

A estas alturas de la vida hemos visto zombies de todos los colores: muertos, no muertos, infectados, rápidos, lentos, más o menos hábiles… Tenemos hasta una serie de éxito mundial, basada a su vez en un cómic o un juego para el móvil en el que se enfrentan zombies y plantas.

En resumidas cuentas, podemos decir que Guerra Mundial Z llega en un momento en el que el zombie esta perfectamente integrado en la cultura popular. Que Brad Pitt protagonice una superproducción de casi 200 millones de dólares sobre una plaga zombie supone casi un movimiento natural de los acontecimientos.

Max Brooks dio el pelotazo con su “Guía de supervivencia zombie”, un manual, escrito medio en broma medio en serio, con el que aguantar en el caso de una hipotética invasión de estas criaturas y que se hizo bastante popular en el mundillo friki. Con “Guerra Mundial Z”, su siguiente novela, fue un paso más allá y relató en forma de testimonios las experiencias de algunos de los supervivientes a 10 años de guerra global contra los zombies, y es el relato que se adapta libremente en esta película.

Su idea era explorar las consecuencias socio políticas de una plaga como esta, tal como haría Robert Kirkman en sus Walking Dead, pero a una escala mucho más grande. Que todo esto acabara convirtiéndose en celuloide parecía más cuestión de tiempo que otra cosa, aunque el camino no fuera precisamente de rosas durante su producción. Pero los números no engañan y la película ha sido un éxito allá donde se ha estrenado, incluida España, donde se ha colocado como el tercer mejor estreno del año en su primer fin de semana.

Sus argumentos no son nuevos, pues ese padre de familia que se echa al país (y al mundo) a la espalda es el Abecé del cine yanqui de catástrofes, pero la incorporación de los zombies en la ecuación y el continuo movimiento aéreo internacional del protagonista han supuesto variaciones suficientes para convencernos de que no estamos ante (exactamente) lo mismo de siempre.

Y, por supuesto, los zombies. El salto cualitativo de la figura del zombie-masa es el acierto definitivo de la cinta, convirtiendo a los infectados en abejas que avanzan como un solo hombre, como una sola cosa hacia su objetivo, siendo el momento cumbre del espectáculo la secuencia que tiene lugar en Jerusalén.

Pero no todo son montañas de no muertos, porque Guerra Mundial Z sabe explotar los recursos del género y propone secuencias muy variadas aprovechando el culo inquieto de Brad Pitt, desde la agonía claustrofobica de un avión zombie hasta la tensión y el recurso del susto en la noche coreana.

No voy a engañar a nadie y decir que es una gran película, pero sí estamos ante uno de los entretenimientos más honestos y vibrantes de los últimos tiempos, una de las raras ocasiones en las que una superproducción norteamericana puede llegar a dejarnos satisfechos, y no ser un completo despropósito como los que desde esta sección ya me ha tocado sufrir unas cuantas veces.

¿Qué gafas me llevo?

Guerra Mundial Z

Entonces ¿voy a verla?

Desde su inicio con un montaje muy chulo con imágenes televisivas de todo tipo, ya sabes que no te has equivocado. Si mantienes tus expectativas en su sitio, esto es, moderadas, pasarás un rato de lo más agradable.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s