Estrenos 9 de agosto

La película de la semana: Pacific Rim

Como ya os adelantó Álvaro el pasado viernes, esta semana se ha tomado un merecido descanso, así que nos ha dejado a los compañeros de redacción a cargo de las plantas y los animales de compañía para que, cuando vuelva, sigan tan verdes, rollizos y malcriados como cuando se marchó. A mí me ha tocado hacerme cargo de la gata que empieza arañándote por las noches y llenándote todo de pelos, que a los dos días se escapa y que, cuando vuelve, la noche antes que el dueño y contigo ya desesperado -más a la caza de una excusa plausible que del animal en sí-, encima lo hace preñada. Me refiero, por supuesto, al análisis de la cartelera de esta semana.

Haciendo estas predicciones me he dado cuenta de una cosa: al crítico prejuicioso le encanta hacerse la víctima. Desde el inicio de la sección llevamos viendo como, semana sí, semana no, se queja amargamente de los bodrios que tiene que tragarse, casi con la nariz tapada, para poder mantener la actualización semanal de la sección, ante la avalancha de mediocridad que inunda sistemáticamente las salas. Es cierto que llevamos un verano poco inspirado en lo que a estrenos cinematográficos se refiere y que esta semana es un ejemplo sangrante de ello, pero elegir Pacific Rim como película de la semana me parece masoquista, teniendo en cuenta que el responsable no ha recibido un suculento soborno por parte de Warner. Eh, espera un momento… ¿Dónde dijo Álvaro que se iba de vacaciones?

Predicciones infundadas

Para definir lo que apunta su tráiler sobre Pacific Rim (evitando caer en una acusación de delitos contra la propiedad intelectual), habría que usar las expresiones collage o déjà vu. No creo que, durante todo el metraje, pasen más de tres minutos entre cada momento en el que un espectador que haya vivido a menos de 100 kilómetros a la redonda de un cine o de una televisión no diga “esto ya lo he visto”. Pero cuando digo “esto ya lo he visto” no me refiero lo que entenderíamos como homenaje o parecido razonable… No, no. Me refiero a un calco como el de Halle Berry consigo misma después de 19 años. Sí, ya me conozco todas las teorías de la postmodernidad, pero tampoco es cuestión de tomarnos el pelo, ¿no?

Sobre el argumento en sí, no creo que haya que hacer muchas predicciones para saber lo que va a pasar: unos monstruos submarinos amenazan a la humanidad con arrebatarle el dominio sobre el planeta y, ante el problemón, un grupo de élite es entrenado para pilotar unos megazords que se los carguen, controlándolos a distancia como en un juego de realidad virtual. Tras muchos minutos de pelea, en los que entre una y cinco ciudades quedarán reducidas a escombros y en los que se habrá ido el 70% del presupuesto, los buenos ganan. Para los malos hay dos opciones, o bien al final resulta que no eran tan malos, o bien sí lo eran y acaban todos muertos.

Como aquí estoy haciendo una doble apuesta, me la juego con una combinada. En ambos casos se dejará la puerta abierta a una secuela. Si los malos eran buenos, resultará que había unos malos todavía peores que ya se preparan para Pacific Rim 2. Malos y buenos de esta primera entrega unirán sus fuerzas contra ellos. Si los malos eran malos de verdad, una pequeña grieta en el portal tridimensional habrá quedado abierta para convertir a Pacific Rim en la nueva franquicia de Warner. Sobre los personajes, mi predicción es que serán tan insustanciales que en los créditos no aparecerá el nombre de ninguno, sino su rol seguido de un número: Piloto de Megazord 1, Tía Buena 3…

Es muy posible que nuestro crítico prejuicioso, y cualquiera que haya visto El Laberinto del Fauno o El espinazo del diablo, salga del cine habiendo encontrado, como en las bolsas de patatas fritas, ligerísimas trazas de cine de autor o de genialidad tras la cámara en la película, que sin duda atribuiremos a la maestría del director mexicano. La pregunta es, ¿habríamos prestado atención siquiera a esos detalles si el mismo metraje, fotograma a fotograma, estuviera firmado, por ejemplo, por Michael Bay? Lo mismo ocurrirá con la interpretación de Idris Elba, a quien tendríamos que comparar con Wesley Snipes, claro está.

El momento clave

El mayor interés de la película es saber si en la versión doblada al castellano han sido capaces de traducir “Peligro gitano” literalmente.

¿Por qué ir a verla?

Para escribir una crítica positiva antes del próximo martes y darme con ella en las narices.

About the Pink Sky (Sobre el cielo rosa)

Ocurre una cosa con esta película. Tras ver el tráiler más de tres veces, sigo sin entender nada. Al parecer hay un dinero, unos jóvenes y algo similar a la idea de crear un periódico. Más allá de eso, y de saber que la protagonista dice muchas veces “idiota”, me parece imposible sacar algo más en claro sobre About the Pink Sky. Lo más probable es que sea una cinta sobre las ilusiones de la juventud y cómo éstas quedan aplastadas por el peso de la realidad, llegando así los personajes a una madurez algo desencantada. También podría ser todo lo contrario, y no me sorprendería demasiado. Sobre el tono, puede ser una comedia, un drama o la mezcla de ambas, tampoco se define. Una de dos, o estamos ante la obra maestra con el peor tráiler de las últimas décadas o ante un pestiño presuntuoso que el responsable del avance no ha sabido como disimular. La selección a distintos festivales, el premio en Gijón y las críticas positivas que aparecen podrían avalarla, las opiniones de otros expertos que, obviamente, no han sido incluidas exponen lo contrario. Si quieres resolver la duda y puedes acceder a una de las 15 copias que se estrenan, no te cortes.

El momento clave

Que la interpretación y reproducción del Canon de Pachelbel no hayan sido aún catalogadas como delitos contra la salud pública es, al parecer, también una asignatura pendiente de la sociedad japonesa.

¿Por qué ir a verla?

Porque, en tu caso, la confusión se ha convertido en curiosidad.

Red 2

Existe ya todo un género de las películas malas en las que aparecen buenos actores. Por desgracia, no existe el género opuesto, ya que un actor malo que hace una buena película parece que ya casi se convierte en bueno para el resto de su carrera. En este caso estamos ante un claro ejemplo del primer grupo: un excelente reparto llevándoselo crudo en una película para la que no han tenido que estudiarse sus papeles más de cinco minutos. Esa fórmula, en la que todos ganan excepto los espectadores, se une aquí a la obsesión de Hollywood por hacer secuelas absolutamente de todo. No dudo de que Red 2 tendrá sus puntos de humor y sus escenas de acción entretenidas, pero de ahí a que la película mereciera ser rodada y vista en las salas de cine de todo el mundo, media un tramo importante.

El momento clave

¿Cuánto habrá cobrado Anthony Hopkins para volver a sonreír al otro lado de una celda?

¿Por qué ir a verla?

Porque ya echabas de menos la amenaza roja en un blockbuster americano.

Renoir

Posiblemente, lo que más me haya gustado de este tráiler es que me dé la razón cuando el crítico prejuicioso argumente que fue a ver Pacific Rim porque no estrenaban nada más este fin de semana. Una película sobre la relación entre el pintor Auguste Renoir y su hijo, el director Jean Renoir, dos de los nombres clave de la cultura francesa en los últimos siglos parece suficiente atractivo como para dar de lado a los taquillazos de hoy y optar por una propuesta alternativa. Construida alrededor de un intimista triángulo de personajes que parecen bien construidos, en el que a los dos Renoir se une la previsible modelo del padre y amante del hijo, no se han de esperar emociones fuertes, por muchas referencias que se hagan a la guerra durante la promo.

El momento clave

Teniendo en cuenta lo nacionalista de los criterios de selección de Cannes, lo raro sería que el sello de la palma de oro no apareciera entre los primeras imágenes del tráiler.

¿Por qué ir a verla?

Porque eres un francófilo empedernido o un fan del cine de autor, si es que esos dos atributos no son en realidad uno sólo.

Kanimambo

La unión de tres cortometrajes dedicados a la realidad actual de Mozambique dan lugar a este documental que coquetea con la ficción a través de reconstrucciones de las vivencias de los personajes. El terreno de mezclar realidad con ficción es siempre peligroso y, por lo que apunta el avance, no parece que el resultado final haya sido demasiado satisfactorio esta vez. Por lo poco que se puede extraer de un tráiler que no acierta a explicarse con claridad casi en ningún momento, las historias parecen muy interesantes, pero la forma en que están contadas llegará a la altura de lo que sus protagonistas han vivido en realidad.

El momento clave

El diferente grado de ficción de los tres cortos y las imágenes seleccionadas de cada uno hace que todo el tráiler sea incomprensible, si no se presta muchísima atención, por debajo de los cinco visionados.

¿Por qué ir a verla?

Porque, desgraciadamente, la información que nos llega de África en los medios sigue siendo residual y contaminada por demasiados intereses, e iniciativas como ésta se convierten en una de las pocas fórmulas de acercarse a esa realidad.

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