Agosto y Hitler: mala combinación

Uno de los indicadores más eficientes para constatar que vivimos en el mes de agosto es echar un vistazo a los medios de comunicación. Las vacaciones de muchos periodistas coinciden con las de nuestros queridos políticos, con lo que la tradicional guerra de declaraciones insustanciales que regala por lo menos un par de páginas a los diarios todos los días se reduce a la mínima expresión, con políticos de segunda o tercera línea que cubren el expediente.  Es sorprendente cómo son capaces de aparcar sus inquietudes durante unas semanas para volver exactamente con el mismo nivel de indignación semanas después, justo donde lo habían dejado.

Pero hoy voy a dejar a nuestros políticos, voy a respetar su descanso, no como esos insensibles jueces que les obligan a acudir a la Audiencia Nacional a mediados de agosto, con Lorenzo atacando sin piedad a todos los viandantes que cometan la insensatez de salir a la calle. Y es que, si algo bueno tiene agosto, es que ese vacío en el que nos dejan nuestros mandatarios permite que otro tipo de noticias, que normalmente quedarían en segundo plano, se conviertan en acontecimientos de primer orden.

Un mes en el que las altas temperaturas pueden recibir una cobertura similar a la de unas elecciones no debe ser tomado a la ligera. Que si robos en el chiringuito, que si en Burgos hace menos calor que en Toledo, que si Gibraltar Español… Y si además no está siendo un verano especialmente terrible en lo que a incendios forestales se refiere (afortunadamente), el vacío se hace aún más evidente y saltan a la palestra asuntos como el de las fiestas de Pinto.

Pintadas y paranoias

Ayer miércoles, mientras se celebraban los encierros de las fiestas de Pinto (Madrid), la plaza de toros de la localidad amaneció con una pintada un tanto incómoda. Todos los asistentes vivieron el encierro acompañados por la frase “Adolf Hitler tenía razón” rodeada de una esvástica y un retrato del dictador. Las autoridades municipales, ante las quejas de muchos ciudadanos, se encargaron de borrarlo ayer a lo largo del día. El problema, parece, es que lo debían haber hecho antes, y, desde hace horas, ese es el asunto del día en las redes sociales.

La paranoia colectiva ha llevado a que sean muchos los que defienden que el Partido Popular de Pinto, con la alcaldesa Miriam Rabaneda a la cabeza, estaba al corriente de la existencia de la pintada y no hizo nada al respecto. Que la líder municipal manifestara su “absoluta repulsa” por lo acontecido no ha sido impedimento suficiente para calmar los ánimos e incluso se ha llegado a insinuar la complicidad de los gobernantes con los autores de las pintadas.

A mí, por decirlo de forma simple, todo este asunto me parece una estupidez bastante grande. En el peor de los casos, que fueran perfectamente conscientes del asunto y no hicieran nada al respecto, lo más grave que se puede decir al respecto es que cometieron un error de cálculo al no prever que se pudiera montar la que se ha montado. Si se hubiera suspendido el festejo para quitar la pintada, como sugieren algunos, tendríamos que tomar medidas similares cada fin de semana en los estadios de fútbol, donde las salvajadas que se leen, y sobre todo se escuchan, ganan por goleada al timorato “Hitler tenía razón”.

Semiología neonazi

Porque yo debo de ser muy raro, pero dentro del enorme universo de barbaridades que se pueden decir si eres un neonazi, “Hitler tenía razón” me parece una declaración de lo más inofensiva. Imagino a los ideólogos de la obra pictórica debatiéndolo horas antes, y decantándose finalmente por ese eslogan porque no eran capaces de llegar a un acuerdo sobre cuál de los logros de su Führer  era el que más les seducía para adornar las festividades de su pueblo. Un mensaje prudente, conservador, pues ni siquiera se atrevieron  a añadir un contundente “en todo”, que les habría dejado las manos atadas en un futuro debate. De esta manera, al llegar a una confrontación en la que saliera la siempre incómoda cuestión del Holocausto, podrían alegar que cuando decían que tenía razón no se referían a esa parte, sino a la política agraria.

Y es que a veces solo el sarcasmo nos puede ayudar a mirar las cosas con un poco de perspectiva, en lugar de sacar el indignómetro y las antorchas a pasear por dos de pipas. Es cierto que cuando aparece el nazismo tendemos a ser más sensibles que con otros temas, hasta el punto de que existe una ley de buena conducta en las discusiones para regular su uso, pero conviene tener presente que todo este asunto no es nada más que una estupidez cometida por cuatro abencerrajes con ganas de llamar la atención en las fiestas de su pueblo. Que se esté hablando tanto de ellos, además de hacerles el juego, es una cosa que sólo podría pasar en agosto, como este artículo.

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Una respuesta a “Agosto y Hitler: mala combinación

  1. Jajaja, tengo Jot Down y Mayhem en la misma sección de mi feedly. He empezado a leer este artículo pensando que venía de Jot Down. Mi asombro era mayúsculo: “Joder, de repente hay aquí verdadero sentido común, no me lo puedo creer”.

    Obviamente, todo ha vuelto a la normalidad cuando he visto que eran Álvaro y Mayhem.

    xD

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