Porque ser actor (a veces) sí es suficiente

 Previously, en Diez temas 10…

Actores metidos a cantantes. (…) Interpretes consagradísimos a los que su mánager no les dijeron a tiempo el ridículo que estaban haciendo micro en mano.

Con mucho acierto, en el anterior artículo de esta sección Raúl Mora enumeraba diez intérpretes que, en muchos casos, nunca deberían haber saltado de la pantalla al estudio de grabación. Para darle continuidad al tema, esta semana he decidido ir en dirección contraria y sacar a la luz diez artistas que salen más que indemnes cuando el papel requiere unos gorgoritos. No todos son carne de musical, pero entonan un estribillo cada dos o tres películas, puede que incluso den algún concierto de vez en cuando y rematan la faena cantando en el late night de turno para conquistar Youtube al día siguiente. Sin embargo, saben cuál es su límite. Sus versiones desacomplejadas no pasarán a la historia, pero ni mucho menos son una ofensa a las canciones originales. Quizá esa sea la clave. No llegar a creérselo del todo…

Mientras limpiamos el suelo de babas tras ver el tráiler de lo nuevo de Steve Mcqueen, nos queda recordar su anterior película, Shame, y la maravillosa actuación de Carey Mulligan. La actriz, también conocida como Miss Hoyuelos Perfectos, nos encandiló con un lento New York New York en primer plano.

La misma dosis de enamoramiento y seducción la alcanzó el británico Tom Hiddleston con You belong to me en The deep blue sea, cinta que en la que Rachel Weizs caía presa de un amor tan desgarrador como pasado de moda. Otro de esos momentos en los que las películas parecen darle al pause sucedía en Martha Marcy May Marlene. John Hawkes ya había colaborado en la banda sonora de Winter’s Bone, pero en la ópera prima de Sean Durkin todo lo que dice, toca o canta (como este Marcy’s song) resulta enigmático y perturbador.

Cambiando totalmente de registro, está comprobado que las probabilidades de que en una película no musical haya un momento musical aumentan de forma desproporcionada cuando en el reparto está el nombre de Will Ferrell. De alguna extraña manera siempre, siempre, termina cantando. No importa quién le pongan al lado, si a Steve Carell para un a capela como este Afternoon Delight de El Reportero o a Jack Black para animar un poquito los Oscar. Él se atreve hasta con Bocelli.

Tú sí que vales

Pero no sólo en el cine hay cantantes en potencia, también se esconden en televisión. Hace unas semanas Javi Roiz recordaba el final de A dos metros bajo tierra y, para compensar tan doloroso recuerdo (y, por qué negarlo, ya no nos quedan más lágrimas) mejor quedarnos con Lauren Ambrose versionando You light up my life y declarando la guerra a los pantis. Las ensoñaciones musicales de Claire compensaron todos los “delirios de bohemia” que sufría el personaje.

Por cómo terminó la segunda temporada parece que en los nuevos capítulos de Girls asomará con mayor frecuencia la faceta musical de Allison Williams (alias Marnie). No tengo claro si eso es bueno o malo, pero seguro que será gracioso. Rompió el hielo con Norah Jones, pero lo divertido vino con la vergüenza ajena que nos hizo sentir al convertir Stronger de Kayne West en una inoportuna balada.

Ed Helms puede presumir de haber cantado en pantalla grande y pequeña. Lo hizo (¡y mucho!) en The Office (aporto como prueba su Staying alive en una clase de primeros auxilios) y últimamente va de Resacón en Resacón resumiendo borracheras.

Cuesta recordarlo pero hubo un tiempo en la carrera de Claire Danes cuyos personajes la dejaban sonreír. Mucho antes de Homeland, en Evening (película muy prescindible, Roger Ebert lo dejó bien claro: “Hay pocas cosas más deprimentes que un filme lacrimógeno que no te hace llorar”) cantaba Time after time y Patrick Wilson, que pasaba por allí, le hacía los coros.

Y a estas alturas qué decir de Emma Stone que ya no haya dicho Jim Carrey… Pues que para voz grave y rasgada mejor alguien con sentido del humor. Eso va por ti, Scarlett. Antes de hacerse conocida, participó en un reality musical y en Rumores y mentiras se enfundaba en un corsé para cantar Knock on wood. Aun siendo algo más anecdótico y menos afinado, yo prefiero su Pocketful of sunshine. Hacer click en el enlace supone tararear la canción durante las dos próximas horas.

Por último, un desacorde. El que sigue no podría ser ni cantante ni bailarín. Entonces ¿por qué está en esta lista? Tras años de actuaciones agarrotadas y tics petulantes, Hugh Grant nos sorprendió en Tú la letra y yo la música demostrando que no tiene un palo en sus entrañas y sabe mover las caderas. Y lo mejor de todo, reírse de sí mismo. La película comenzaba con este homenaje a los videoclips de los 80. Es la prueba irrefutable de que si no te tomas demasiado en serio siempre saldrás ganando.

***

También puedes leer a Andrea Morán en Filmin 365.

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Una respuesta a “Porque ser actor (a veces) sí es suficiente

  1. El momento New York New York es sin duda lo mejor de Shame y uno de los momentos más estremecedores del cine de los últimos años. Una maravilla.

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