Elysium: Buenas ideas al servicio de lo de siempre

Por cómo se ha vendido, uno de los principales atractivos de Elysium era esa lucha entre ricos y pobres, tan en sintonía con los tiempos que corren que parece mentira que no se esté explotando más. Aquí, los ciudadanos de primera han construido una colonia espacial en la que viven ajenos a los problemas medioambientales y de superpoblación que afectan a la tierra y a los desafortunados que la habitan. El concepto es tan interesante como rico en vías abiertas para profundizar, estando lamentablemente entre ellos el de siempre: el hombre de a pie que salva a la sociedad del desastre a hostia limpia.

Con este pequeño resumen ya nos quitamos de un plumazo todas las consideraciones sobre la trama que queramos hacer, porque ya nos la sabemos como si la hubiéramos escrito nosotros. Sin embargo, no sería justo condenar el segundo largometraje de Neill Blomkamp por ello, porque eso significaría perderse algunas ideas llenas de fuerza que consiguen colarse en nuestro relato de ciencia ficción al uso. Porque la crítica social de Elysium no se queda en un vacío lamento por las desigualdades entre nosotros, sino que apunta con bala a dos temas muy concretos y actuales: la cobertura sanitaria y la inmigración ilegal.

En Elysium no hay enfermedades, pues unas máquinas cojonudas te operan y eliminan tus células problemáticas en menos de lo que tardas en mirar la última vez que se conectó Pepe al Whatsapp. Estas máquinas ejercen de Macguffin por partida doble, ya que son dos los personajes cuyas vidas dependen directamente de entrar en una de ellas. Son, de hecho, la gran diferencia entre los colonos y los terrícolas, nada menos que el acceso a la sanidad.

¿Y cómo se accede a ese sistema sanitario? A través de la ciudadanía, y ese es el quid de la cuestión. Ser ciudadano de Elysium, lo que cotidianamente llamamos tener papeles, es la máxima aspiración de los que viven en la tierra, y existe todo un entramado que concede pasaportes falsos (aquí códigos de barras) y viajes en naves cochambrosas (las pateras del futuro) con las que tratarán de burlar la seguridad de Elysium y alcanzar la tierra prometida. ¿Nos suena?

Todo esto, además, está salpicado de algunos detalles que merecen ser mencionados, como el uso de los idiomas. Mientras que en Elysium el francés acompaña al inglés como lengua de comunicación, en la tierra es el castellano el que ha ido ganando la partida por la inmigración, hasta el punto de que los carteles y megafonías estadounidenses lo utilizan en muchos casos como primera lengua. También cabe mencionar el mundo lleno de cables de la tierra en contraste con el inalámbrico Elysium o la dureza de los robots antidisturbios que alude a los abusos de las fuerzas de seguridad yanquis tras el 11-S, todos ellos pequeñas píldoras que demuestran que la crítica social de la cinta no es un accidente.

Y en medio, como ya dije, se encuentra el tópico hollywodiense del héroe obrero, un Matt Damon seriote que recuerda al desmemoriado agente Bourne, en esta ocasión con una dura infancia y unos tintes mesiánicos que culminan de la única manera posible (no lo desvelaré, pero echad imaginación o echad un ojo al Nuevo Testamento). El héroe, no podía ser de otra forma, es un tipo imperfecto pero de buen corazón, un elegido anónimo para la liberación de toda la humanidad que hará lo correcto cuando llegue el momento aunque no sea lo mejor para él.

Como veis, todo lo que cuento es la misma canción de siempre. La misma chocolatina con distinto envoltorio, pero que los americanos tienen un talento innato para hacernos comprarla una y otra vez. Para disfrutar de Elysium es mejor quedarse en los detalles, en el universo construido para la ocasión o en unas secuencias de acción mucho más divertidas de lo habitual. Para lo demás, tendremos que esperar a un Matt Damon que venga a salvarnos de los habitantes de nuestro Elysium particular, las majors americanas, y su falta total de riesgo para elegir sus proyectos de más presupuesto.

Lo que dije de Elysium

A Elysium le pasará un poco como a Distrito 9, la otra película que ha dirigido Neill Blomkamp hasta el momento: tendrá un planteamiento muy interesante y la construcción de todo el universo de ciencia ficción será de lo mejor que veamos, pero cuando llegue el momento de hacer avanzar la trama y se empiece a recurrir a los trucos que hemos visto mil veces, la cosa caerá sin remedio.

Más que esto, que no es incorrecto, lo que pasa es que Elysium se enreda en la misión que les hace volar hasta ahí y luego se queda sin tiempo para contar como es debido lo que pasa en la colonia espacial. A partir de entonces se centran en la misión que tienen que cumplir, con lo que se convierte en una película de acción al uso, que podría tener lugar en Elysium o en Alcobendas si no fuera por las máquinas de regeneración celular, que creo que a Alcobendas aún no han llegado.

Y como con la trama, a medias también quedarán el duelo actoral entre Jodie Foster y Matt Damon, el desarrollo de los conflictos entre ricos y pobres o el propio Elysium, del que saldremos queriendo saber más.

El duelo actoral no existe. La película es únicamente de Matt Damon, mientras que Jodie Foster hace un típico papel de comandante en jefe, que consiste básicamente en sentarse en una base de operaciones (de pie también vale, pero es una variante menos común) y dedicarse a dar órdenes a todos sus subalternos. Cuando llega el momento de la verdad, como es lógico, se levantará y tomará cartas en el asunto directamente para fracasar estrepitosamente ante los buenos. Vamos, que no te hace falta contratar a Jodie Foster para hacer un papel como ese.

Será, en definitiva, una de esas películas de las que no sales enfadado, pero sí pensando que podría haber sido una buena película si se hubieran tomado mejores decisiones.

Es exactamente así. De momento, las pocas personas con las que he hablado de la peli coinciden al criticarla en frases como “si hubieran hecho tal” o “si no hubieran insistido tanto en cual”. Se trata de una historia con potencial que podría haber dado muchísimo más de sí.

¿Qué gafas me llevo?

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Entonces: ¿voy a verla?

Si ya le has cogido el gusto a las superproducciones apocalípticas de este verano, Elysium mantiene el tipo con dignidad. Si ya has tenido sobredosis de futuros distópicos, te la puedes ahorrar sin ningún sufrimiento.

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Una respuesta a “Elysium: Buenas ideas al servicio de lo de siempre

  1. Aunque también he escuchado opiniones diversas del filme, en general considero que la película Elysium es un crítica social indirecta a la brecha de clase y solo por eso es un gran trama

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