Presidenta express

Después de que hace un par de días José Antonio Griñán hiciera oficial su dimisión como presidente de la Junta de Andalucía, en poco más de una semana tomará posesión en el cargo Susana Díaz, la candidata del expresidente. Lo hará después de haber vencido en un proceso de elecciones primarias en el que creo que merece la pena detenerse. En tiempos en los que se reclama una renovación en los partidos y un refuerzo de su funcionamiento democrático, parece conveniente comprobar la calidad democrática del PSOE andaluz. Echemos un vistazo a la cronología de los hechos:

  • 26 de junio: Griñán anuncia que no repetirá como candidato a la Junta en las próximas elecciones autonómicas, previstas para 2016, aunque aclara que su intención es agotar el mandato para el que ha sido elegido.
  • 27 de junio: La dirección regional del partido se reúne para examinar las consecuencias del anuncio y decide convocar elecciones primarias para designar a la persona que suceda a Griñán como presidente del partido en la comunidad y se presente a las próximas elecciones. La fecha de la elección será el 29 de julio, y para poder presentarse, los candidatos deberán presentar los avales necesarios el día 17 de julio.

Merece la pena que nos paremos un momento en este punto para explicar algunos detalles. Para ser candidato era necesario presentar el aval del 15% de la militancia, lo que suponía 6.860 apoyos. Es decir, los militantes que quisieran presentarse tenían menos de tres semanas para darse a conocer y conquistar a una parte importante de los afiliados del partido. A bote pronto parece una misión complicada. Recordemos además que a estas alturas Griñán sostenía su voluntad de terminar su mandato, con lo que la prisa podía parecer un tanto injustificada.

Susana Díaz (Foto: PSOE Andalucía http://www.flickr.com/photos/psoeandalucia/)

Susana Díaz (Foto: PSOE Andalucía http://www.flickr.com/photos/psoeandalucia/)

Otro dato que sorprende es que los militantes del PSOE andaluz sean poco más de 45.000 personas cuando en las pasadas elecciones consiguieron más de millón y medio de votos. Evidentemente no voy a utilizar este dato para reprochar nada a nadie, pero impresiona que sean tan pocas personas las que tengan el poder de decisión sobre los procesos del partido hegemónico en la región durante toda la democracia.

  • 3 de julio: Después de que dos días antes Luis Planas hubiera hecho oficial su candidatura, Susana Díaz y José Antonio Rodríguez Salas anuncian la suya.  Los candidatos tenían dos semanas para recoger los avales. Desde el principio, tanto Planas como Rodríguez Sala critican el proceso, siendo éste último especialmente duro calificándolo de “paripé” como en esta entrevista que le hicieron en La Sexta.
  • 17 de julio: Los candidatos entregan sus avales y sólo la candidata oficialista reúne los suficientes, quedando como única candidata a las primarias y virtual presidenta del partido. Susana Díaz presenta  alrededor de 22.000 apoyos, cerca de la mitad de los posibles. Salas queda fuera por apenas 196 votos y Planas reúne alrededor de cuatro mil. Ambos se muestran críticos con el proceso y Rodríguez Sala presenta un recurso a la justicia, entre otras cosas, por trabajar sin acceso al censo de militantes con el que sí cuenta el aparato del partido. Así, las primarias se resuelven sin elecciones y sin ningún debate entre candidatos.
  • 24 de julio: Griñán anuncia su dimisión como presidente de la Junta de Andalucía. Una vez que el proceso de selección del candidato a las próximas elecciones andaluzas se ha resuelto, el presidente anuncia que dejará el cargo a la vuelta de vacaciones.
  • 27 de agosto: Griñán presenta oficialmente su dimisión. Se mantendrá como presidente en funciones hasta el día 7 de septiembre, cuando el parlamento regional votará la investidura de Susana Díaz, que se convertirá en la nueva Presidenta de la Junta si consigue la mayoría, cosa que pasará salvo sorpresa mayúscula.

Y así es como en poco más de dos meses se organiza la sucesión en el partido hegemónico de Andalucía, todo un ejemplo de democracia interna para algunos de sus miembros. Sin ningún tipo de debate público, sin apenas tiempo para discutir ideas o el rumbo del partido. Un cambio de cara para intentar librarse del desgaste sufrido por el caso de los ERE fraudulentos. Den por hecho que en los próximos meses, el PSOE hablará mucho de renovar la democracia, de ser un partido profundamente democrático y de extender eso a otras capas de la sociedad.

El próximo octubre los socialistas celebrarán una conferencia política y me extrañaría mucho que no salieran estos temas. El PSOE debe mostrar un cambio de cara para tratar de levantar el vuelo de unas encuestas desastrosas y saben que una de las cosas que está reclamando la sociedad es más democracia. En Andalucía, donde según las encuestas ganarían holgadamente las elecciones, parece que eso de la democracia no es tan prioritario.

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Foto de portada: PSOE Andalucía

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