La gran familia española: ¡Sánchez Arévalo selección!

En 1962 se estrenó una de las comedias más populares del cine español en la dictadura, La Gran Familia. Declarada en su momento como obra de “interés nacional” por sus valores tradicionales, contaba las desventuras de un matrimonio para sacar adelante una familia de nada menos que quince hijos. Hoy, más de cuarenta años después y con un título prácticamente calcado, Daniel Sánchez Arévalo nos trae de nuevo una comedia con la familia como protagonista indiscutible y nos recuerda cuánto hemos cambiado en este tiempo.

Para empezar, aquí los hijos están creciditos. Todos salvo el pequeño superan la treintena, pero ninguno está casado. Es precisamente el benjamín el que, con dieciocho años recién cumplidos, camina hasta el altar cumpliendo una promesa de la infancia. Se casa por lo civil, con su novia embarazadísima y en la misma fecha en la que España disputará con Holanda la final del Mundial de fútbol. Se hace esto en los sesenta, y el triple infarto que le da a Franco nos lleva a la Transición con una década de adelanto.

Las bodas, como todos sabemos, suelen ir de la mano de momentos de gran intensidad. Algo tiene esta ceremonia que pone las emociones a flor de piel, y no solamente para los novios. No hay por lo tanto mejor ocasión para colocar a estos cinco hermanos cara a cara con sus conflictos, que van desde el triángulo amoroso hasta los grandes secretos familiares. Lo hace el director alternando con mucha mano el drama con la comedia, gracias a un guion que se nota trabajado al milímetro, con algunas secuencias redondas e imaginativas como cierta conversación a dos bandas que queda automáticamente situada como una de mis secuencias favoritas del año.

Otro de los puntos fuertes es el envoltorio con el que se presenta el relato: la música de Josh Rouse, la planificación elegante, esos rótulos que presentan los escenarios… Y obviamente está Iniesta. Tenía mis dudas sobre cómo se incluiría la final en el contexto de la historia, pero se acierta con la decisión de mantenerlo en un segundo plano, ayudando a subrayar emociones en determinados momentos o incluso para hacer metáforas visuales (la patada de De Jong). El partido acompaña más que marcar el ritmo, y en ningún momento se abusa de evocar en el espectador los sentimientos vividos aquel día de julio. En su momento me chocó cómo se trata el instante del gol de Iniesta, pero con los días veo más claro que otra decisión habría sido tomar el camino fácil y casi caer en la pornografía emocional.

Los defectos, como ciertos altibajos en el ritmo o algunas tramas cerradas en falso, se dejan en un segundo plano, porque La gran familia española se siente cercana y se hace querer. Es muy difícil hacer una película que conjugue una mirada personal con la búsqueda de un público masivo, sobre todo en España, donde somos el doble de críticos con nuestro cine que con el de fuera. Daniel Sánchez Arévalo sale triunfante del envite sin siquiera necesitar la prórroga.

Lo que dije de La gran familia española

Todo aquí huele a Primos desde muy lejos: muchos actores repiten, la música indie molona, la fotografía de anuncio de cerveza, la familia como protagonista… Pero no me parece mal, más bien al contrario. El director ha encontrado un lugar en el que se siente cómodo y lo continúa explorando. Incluso podríamos estar asistiendo a la consagración de un estilo propio y personal de hacer comedia, a medio camino entre Hollywood y Alpedrete. Si abusa de sus propios trucos puede caer en la autoparodia, pero confío en que no va a ser así.

La peli se parece a Primos en muchas cosas, principalmente las que decía el otro día, pero menos de lo que esperaba. Aquí los momentos dramáticos están más marcados, y las preguntas que se hace el director suben un puntito de profundidad. No digo que estemos ante Sartre, pero aquí hay una reflexión sobre las relaciones entre hermanos o la familia en general que no es habitual ver en las comedias de hoy en día.

Una de las cosas que más se dicen de Sánchez Arévalo es que es un fantástico director de actores, que dan lo mejor de sí mismos cuando están a sus órdenes. En una película coral como esta, que para más inri tiene el ambicioso reto de lograr que nos identifiquemos con la familia protagonista,  el buen trabajo de los intérpretes será capital para su éxito. Tiene que ir emparejado con un buen trabajo en la creación de personajes, aunque el plantel y la larga experiencia del director como guionista tienen que volvernos optimistas al respecto.

Si funciona es fundamentalmente por esto. Los personajes, aunque desigualmente trabajados, son todos creíbles, y los actores hacen un trabajo excepcional. Me gustan especialmente los adolescentes, que con un lenguaje muy bien captado y una tonelada de química entre ellos componen un trío lleno de vida. Aunque sería injusto no destacar por encima del resto a una Verónica Echegui escandalosa que devora la pantalla cada vez que aparece. La película ganará seguramente más de uno, pero su Goya es sin duda el más merecido.

En cuanto a la trama, la cosa parece fácil. Habrá giros y requetegiros cada dos por tres, momentos de drama con toques de humor negro, momentos de comedia loca con puntos de drama, infidelidades y cambios de pareja repentinos, amor de familia, peleas de familia,  un final con siete piruetas y un gol de Iniesta y “qué más da no importa que tontos somos que nos enfadamos por tonterías con lo que nos queremos”. Vamos, como cualquier bodorrio español en el que hayas estado.

Muy bien Álvaro.

Apuesto, más por deseo que por convicción, por un momento musical, pues el glorioso “Backstreet Primos” de su anterior película no puede quedar sin secuela.

Muy mal Álvaro.

Los medios llevan semanas hablando sobre la nueva comedia española con motivo de este estreno, porque se ve que no se quedan tranquilos hasta que no ponen nombres y etiquetas a todo. Yo no voy a ver cómo se salva el cine español, ni la renovación de la comedia ni leches en vinagre. Tengo intención de ver La gran familia española y pasar un buen rato.

Yo no sé si esto es nueva comedia o qué es, pero yo lo compro. Sánchez Arévalo da mucho más de sí y querrá explorar otros terrenos, pero desde aquí le pido que siga sacando una comedia así de vez en cuando.

¿Qué gafas me llevo?

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Entonces: ¿voy a verla?

Es una peli alegre, divertida y muy bien hecha. Si eso no es suficiente para ti ¿qué haces leyendo esta crítica hasta el final?

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4 Respuestas a “La gran familia española: ¡Sánchez Arévalo selección!

  1. Sí, yo sabía que estaba inspirado en el vídeo de Youtube (el de The Office no lo conocía), aunque también puede inspirarse directamente en que, después del de Youtube, a un montón de gente le dio por hacer cosas similares en sus bodas.

  2. Buenísima, sin duda. Yo la he disfrutado un montón, pese a algunas tramas resueltas reguleramente (especialmente la del triángulo amoroso) y el personaje de Quim Gutiérrez que me da muchísimo repelús en su papel de maestro zen de la familia. Pero chapó por lo demás, especialmente ciertos montajes de conversaciones. Tengo que ver Primos YA.

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