El imperio felino

Dramatizar es muy malo. Internet ha supuesto una revolución tecnológica, económica y social, pero no hay que creérselo mucho. Hay demasiados gatos para que sea cierto.

Esta es la historia de un gato, uno de los muchos gatos que pueblan Internet y roban tiempo de trabajo a millones de trabajadores de todo el mundo. Es un gato muy mono, aunque muy raro. Porque Lil Bub, la estrella felina del momento que cuenta hasta con página en Wikipedia, sufre varias enfermedades que hacen que siempre tenga la lengua fuera y que no crezca de manera adecuada. Pero claro, todos estos problemas se han dispuesto de una manera que queda muy mona.

Lo que es, en sí, la historia triste de un gatito, al que la naturaleza le ha repartido unas cartas muy malas, se ha convertido en mucho más. Hasta han producido una película basada en él que ha formado parte del programa del festival de Tribeca. Fotos compartidas hasta la saciedad y aparecer por ahí con Robert de Niro son la expresión de su éxito.

Es eso, el éxito de una historia de gatitos, lo que cuestiona la importancia que le damos a Internet. Historia de superación o chorrada suprema, he ahí la cuestión.

Los gatos en la Red y la degradación de la cultura

La red nos ha abierto un mundo nuevo de datos, de oportunidades para estar mejor comunicados e incluso para ser mejores ciudadanos o amigos o cónyuges. Sin embargo, la abundancia de gatitos es el argumento esgrimido por los apocalípticos que afirman que la cultura se va al garete con este rollo de Internet. Como cualquier manifestación del acto comunicativo entre humanos, las imprecisiones, las incongruencias y las memeces también tienen que estar en la Red.

El mismo afán voyeur que nos empuja a preocuparnos por la vida sexual del vecino se reproduce en Internet. La misma ambición de ser el muchacho más popular del instituto nos lleva a colgar actualizaciones en las redes sociales en las que dejamos bien claro que nuestras vidas molan. La misma empatía por nuestras mascotas se manifiesta en páginas y vídeos y perfiles y Tumblrs de gatos.

Nyan Cat, Keyboard Cat, Hitler Cat -alias “Kitler”-… La lista es bien larga y la de gatos que quedan por retratar. Quizá por ello se han lanzado en Londonderry a dedicar una parte de su festival de tecnología a los vídeos de los orgullosos dueños de estos felinos.

Siempre albergaremos la duda de si nos hemos convertido en una generación alienada por estos animales de enigmática mirada. O si todos tenemos una loca de los gatos dentro de nosotros. Pero si en algún momento nos sentimos derrotados por su poder hipnótico, es muy importante saber que ellos también se drogan.

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Foto de portada: Lil Rub (Wikimedia)

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