Que salgan los chavales…

David L. Palomo | Falso9

Este artículo iba a hablar de balonmano. Del Ciudad Real, del Atlético de Madrid y la Liga ASOBAL. De cuando este deporte era el tercero más seguido en España, por detrás del baloncesto y por supuesto, del fútbol. En su primer esbozo, el texto versaba sobre el pasado, cuando Dujshebaev todavía no se había puesto traje y chaqué –si es que alguna vez aceptó llevarlo– para entrenar.

Entonces, el que muchos consideran el mejor de la historia, natural de Kirguistán –un país que el Word no reconoce– y con pasaporte español, jugaba entre molinos. En un lugar de La Mancha, entre el calor sofocante de la solana del verano y el verde de las parras. Allí es donde empezaba el relato, con un niño de 12 años y una fotografía firmada por Talant colgada en la pared de su cuarto.

Por aquel entonces los colegios tenían equipos de balonmano. Nunca muy numerosos, aunque suficientes como para hacer una liguilla a nivel local. Se puede decir incluso, que la generación que se proclamó campeona del mundo el pasado invierno creció movida por el éxito previo de un tal Urdangarin y soñando con sustituir a Dujshebaev en la selección.

Pero claro, eran otros tiempos. Hoy, muchos de aquellos niños, ya mayores, han emigrado buscando una salida a la crisis de un deporte que se desangra a borbotones. Otros, aguantan en el único vestigio que queda del pasado: el Barcelona. Porque el Ciudad Real y el Atlético de Madrid pasaron a mejor vida. Este último por una deuda acumulada con Hacienda de 915.000 euros, además de impagos a jugadores y proveedores.

Vivir la vida en blanco y negro

Su desaparición en junio fue el principio del final del balonmano tal como España lo conocía. La extinción del conjunto colchonero viene a ser como si el Barça o el Madrid dejan de jugar en la Liga. Aunque quizá no sea una mala noticia si se toman las medidas adecuadas. Explicadas mejor por el antiguo presidente del Ciudad Real y del Atleti, Domingo Díaz de Mera:

Nos quedan unos poquitos años de vivir la vida en blanco y negro. Creo que esto sólo se levanta metiendo menos dinero y yendo a la base, montando escuelas de balonmano y fomentándolas, y en cuestión de cinco o siete años podremos recuperar el nivel con gente joven. Ahora mismo no podemos tener aquí a jugadores de nivel, porque son caros y no puedes competir con Alemania y otros países”.

Su sentencia, aplicada al balonmano, podría circunscribirse a cualquier ámbito de la vida. Es la metáfora de la reciente ola de emigrantes españoles. Ingenieros preparados que se van a trabajar a Alemania, médicos que eligen Inglaterra… O lo que viene siendo una generación perdida. A cambio, si las cosas se hacen bien, de invertir en la próxima en busca de reflotarlo todo. También en el deporte. En una declaración que trata de volver al origen del relato. A esa foto puesta con chinchetas por un niño en cualquier habitación. Al futuro.

Precisamente, el ejemplo más claro de gestión deportiva de éxito es el Estudiantes de baloncesto. No económicamente, pero sí en cuanto a trabajo de cantera. Viendo su plantilla esta temporada, los madrileños podrían jugar con un cinco titular formado en el Ramiro de Maeztu (el colegio donde nace el club y de donde se nutre la primera plantilla). También se podría hablar del Barça de fútbol si no se hubiera gastado cerca de 57 millones en Neymar o 48 en Ibra.

En cualquier caso mirar al futuro y no a las cuentas es la única solución que tiene el deporte –en general– de permitirse ser sostenible económicamente. Apostar por los niños que cuelgan pósters en sus habitaciones y les piden a sus madres las zapatillas de tal o cual jugador. Ya sea en los áridos terrenos de La Mancha o cerca de los Pirineos. Por cierto, la ASOBAL empezó ya hace tiempo, por si alguien le entra la curiosidad. ¿Se habían enterado? No importa, porque al final este artículo ha acabado hablando de balonmano, aunque sea un poquito.

***

Foto de portada: Talant Dujshebaev (Foto: Wikimedia)

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2 Respuestas a “Que salgan los chavales…

  1. Hasta que se enfrentó al Barça, Granollers estaba siendo co-líder de la Asobal. Es el club de la cantera por excelencia en el balonmano español.

  2. Y yo tengo mis dudas sobre el ‘exito’ de Estudiantes. Aunque sea el club de mis amores, y su apuesta por la cantera sea incontestable, no sé si podemos hablar de un caso de éxito. Todavía está muy reciente el descenso, aunque evitado por temas administrativos. Y los fichajes de este año (Ivanov, Banic) no son muy “canteranos”, porque Colom y Rabaseda no son precisamente del Ramiro, aunque la vuelta de Miso sí que sea una muestra de canterano estudiantil…

    En cualquier caso, 100% de acuerdo a la tesis principal de la apuesta por la cantera como medio de revitalizar los equipos españoles.

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