Si amas a Don Draper, devorarás a Richard Yates

Todos los que estamos atrapados por Mad Men hemos aceptado con poco entusiasmo la decisión de AMC de dividir en dos partes su séptima y última temporada. Hasta 2015 no podremos romper definitivamente con Don Draper. Los doce meses de espera entre la primera entrega, The Beginning, y la segunda, The End of an Era, no alivian a los amantes en crisis que, como nosotros, anticipan una separación dolorosa.

Matthew Weiner no comparte pero acata esta estrategia para su producto y la presenta como “una oportunidad para que Mad Men permanezca en la conciencia de sus seguidores durante más tiempo”. No es suficiente para nosotros. Necesitamos una ficción infinita, pero su creador es honesto y no tendremos renovación ni spinoff. Por suerte, la televisión no es la única ventana que disecciona la existencia de los que luchan por sobrevivir en el Nueva York implacable de cinco décadas atrás. Las novelas de Richard Yates condensan con la misma eficacia la esencia de esta época turbadora.

No mencionaré otras referencias literarias presentes en Mad Men. James Walton, periodista de The Telegraph, lo ha hecho antes y lo ha hecho bien. Entre otros. Me sorprendí cuando Weiner, adicto a John Cheever, descartó la influencia de Yates al reconocer que, de haber leído Revolutionary Road antes de escribir el capítulo piloto, él “wouldn’t have had the balls”. Sam Mendes no tembló cuando la adaptó al cine en 2008. Pero si Leonardo DiCaprio y Kate Winslet están gigantes en su papel de Frank y April Wheeler, Jon Hamm ha parido al héroe de la Age of Anxiety.

A mí me seduce tanto Richard Yates como Don Draper. No sé quién es más apuesto ni qué vida huele más a Mad Men. Escritor y publicista comparten año de nacimiento (1926) y oscuro pasado. Yates no fue hijo ilegítimo ni pasó por ningún prostíbulo, pero creció infeliz e itinerante en el West Village de Manhattan. Dookie, su madre, era una escultora malograda y alcohólica. En 1944 Richard “Dick” Yates se adelantó a la muerte de Dick Whitman en la Guerra de Corea alistándose en el Ejército Aliado para servir en Europa. Regresó a Nueva York dos años más tarde para casarse y tener dos hijas cuya custodia perdió al divorciarse en 1959. The New Yorker no compraba sus relatos.

Yates recibió mejores cartas en la mano siguiente. Revolutionary Road, su primera novela, fue finalista en 1961 del National Book Award. Entonces quiso ser guionista en Hollywood invocando a F. Scott Fitzgerald, aunque Washington reemplazó a California (país de los sueños de Draper) cuando Robert F. Kennedy le contrató en 1963 para sus discursos. Empezó a enseñar Escritura Creativa en la Universidad de Iowa después del asesinato del Presidente y serenó temporalmente su corazón con Martha Speer, de veintidós años, con la que se casó enamorado en 1968. En 1969 resucitó en las librerías con Una Providencia Especial.

En 1974 Martha y su tercera hija le abandonaron y durante los veinte años posteriores Yates solo bebió, fumó y escribió. En total, publicó nueve libros que revisan su biografía. ¿Cuánto pagaríamos por leer el diario que Draper escribe durante la cuarta temporada de Mad Men? Murió en 1992 enfermo y demacrado en un apartamento con muebles alquilados y una pared decorada con las fotos de sus tres hijas. Imagino una vejez así para Don y sospecho que únicamente Sally Draper podría rescatarle.

Las editoriales Alfaguara y RBA fueron traduciendo al español a Richard Yates a partir de 2008 atentas a nuestra debilidad por los Sixties. Entiendo que Mad Men no les ha contagiado su éxito porque Cold Spring Harbour ya está descatalogada y Disturbing the Peace y Liars in Love no serán editadas. Yates no vendió en vida más de 12.000 copias de ninguno de sus trabajos y desconozco cuáles son los resultados de las campeonas Revolutionary Road y Las Hermanas Grimes en España. Quiero más público para este escritor excelente que enfrenta el desamparo de sus cicatrizados protagonistas con una prosa básica heredada por Raymond Carver y Richard Ford. El preludio de De Mujeres con Hombres es elocuente: “debo dejar constancia de mi deuda de gratitud con las historias y novelas de Richard Yates, un escritor menos apreciado de lo que merece”.

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3 Respuestas a “Si amas a Don Draper, devorarás a Richard Yates

  1. Interesante entrada. Draper y Yates son dos muy poderosas razones para amar el NY de los sixties. Enhorabuena!

  2. Hace poco comencé a verla y me atrapo por completo, me gusta mucho la manera en que trata en machismo, el sexo, y el dinero en un ambiente muy hostil, aunque debo confesar que tengo un cierto odio a Mad Men pero es imposible que no sea así, Don Draper me puede enamorar y en ocasiones simplemente me deja sin palabras

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