Estrenos 31 de octubre

La película de la semana: Don Jon

Como siempre que es fiesta el viernes, los estrenos se adelantan y permiten a este octubre de fiestas del cine despedirse con carteles nuevos en las fachadas de las salas. Nada menos que once películas tratan de hacerse hueco en una oferta en la que empieza a faltar sitio. Sin embargo, y aunque mi compañero y amigo Javier me haya dejado un recadito esta mañana por mi consabida ignorancia en materia terrorífica, me he percatado de que ninguna de las recién llegadas pertenece al género de terror. Eso, el día de Halloween, me parece poco menos que un crimen. Lo más parecido que nos llega en este sentido es Doraemon y Nobita Holmes, que renacen de entre los muertos de nuestra infancia para ofrecernos una aventura que me daría auténtico pavor enfrentarme a ver. Por eso, y porque llevamos unas semanas de altos vuelos cinematográficos con Adèle, Gravity y Cuestión de tiempo, elijo relajarme con un género en el que sí estoy licenciado: la comedia macarra de Don Jon.

Predicciones infundadas

Joseph Gordon-Levitt (JGL para los amigos) se estrena como director y guionista en un largometraje. Es un chico guapo, famoso, inteligente y simpático que nos cae bien, así que hay que tratar de no ser muy duros con él y entrar a la sala sin demasiadas pretensiones y muchas ganas de pasarlo bien. Está claro que es lo que él pretende con esta representación choni de la anticomedia romántica: ser valiente pero sin volverse loco. Para ello compone un personaje egocéntrico y cínico que le pone en bandeja de plata una interpretación para lucirse derrochando testosterona. Julianne Moore y Tony Danza, buen trabajo garantizado, serán escuderos de lujo, pero lo que todos esperamos ver es si Scarlett Johansson consigue desenvolverse entre la finura, la sensualidad y el princesismo de barrio con tanta soltura como la que apunta el tráiler.

Espero también cierta reflexión sobre lo difícil que resulta crear lazos auténticos en la época del culto al yo más extrema que nunca antes se ha vivido, pero también ruego a Kubrick y Wilder en los cielos que no caiga en la redención facilona del protagonista. El tercer acto siempre es el más complicado en este género, porque es donde más tentador resulta recorrer los caminos ensayados con éxito una y mil veces. Así que me resigno al bajón y sólo pido que no sea para tanto.

El momento clave

El primer minuto del tráiler es demoledor. Pero no, no subamos las expectativas que luego vienen los lloros.

¿Por qué ir a verla?

Cachondeo y dos de los guapos más guapos de Hollywood en acción ¿qué más quieres?

Thor: El mundo oscuro

Al amigo Thor sólo le he visto en la entretenidísima Los Vengadores, porque cuando estrenaron la primera entrega no tenía una sección de cine y tampoco era cuestión de comerme con patatas todo lo que sacara Marvel como si fuese un autómata. Gracias a eso me puedo librar de esta secuela destinada a ser quien se lleve toda la gloria en una taquilla semanal a la que acude sin contendientes de renombre. Estoy seguro que su complejidad narrativa tampoco iba a ser como para perder el hilo, ya sabéis, un bicho/deidad/robot/fantasma amenaza la supervivencia de la humanidad y otro superhéroe/señor con dinero/deidad b/working class hero lo impedirá pese a que la lógica indica que tiene todas las de perder. En esta entrega, además, incorporamos el nunca visto “sumar fuerzas con el malo de la primera” que resulta ser un rebelde con buen corazón que salpimentará un poco las líneas de diálogo. Gracias Marvel por reinventar el cine una vez más.

El momento clave

Mierda, sale Idrid Elba. Cómo saben tentarte estos malditos.

¿Por qué ir a verla?

Para recordar a tus amigos que viven en Londres (seguro que tienes más de cinco) durante la batalla final.

Sólo Dios perdona

Después de la comentadísima Drive, Nicholas Winding Refn estrena su condición de director alternativo-masivo (si es que eso significa algo) con muchísimos más ojos pendientes de su trabajo de los que el danés está acostumbrado a manejar. La papeleta no es fácil, pues los detractores de su anterior película entrarán a la sala con el picador de carne en la mano y los que gozaron con aquel Taxi Driver ultrapostmoderno (sí, hoy estoy de inventarme términos) no darán por válido ni un poquito menos al director. Él, como si la cosa fuera con otro, parece que ha decidido ir a lo suyo y exagerar aún más las marcas de la casa, a saber: escenas coreografiadas, estilización de la violencia y una actuación aún menos expresiva de Ryan Gosling. Si ven a un par de modernos pelearse este fin de semana, lo más probable es que Only God Forgives sea el sujeto central de la disputa.

El momento clave

¿Quieres pelear? (1:36) como el que dice “¿unas cañas?”

¿Por qué ir a verla?

Para salir de dudas. Aunque los más impacientes ya lo habréis hecho, porque lleva meses en la red.

Pacto de silencio

Robert Redord se pone delante y detrás de las cámaras por primera vez desde 2007 (Leones por corderos) para hacer una revisión nostálgica del activismo setentero en clave de thriller. La película quedaría como una más si el viejo de Robert no fuera el artífice, porque además de la anécdota de verle actuar de nuevo, los que os hayáis cruzado con sus proyectos como director sabréis que  suelen ser de lo más interesantes. El reparto, además, no es ninguna tontería, mezclando a la vieja guardia (Sarandon, Nolte) con los jovenzuelos (LaBeouf, Kendrick) que sumados hacen un elenco bastante heavy metal. Seguramente termine siendo el mismo thriller engañoso y conejochistero de siempre, pero el tráiler me ha engañado y es probable que vaya a verla.

El momento clave

El fotograma con todos los actores y sus respectivos premios es como de “voy sobrao”

¿Por qué ir a verla?

Porque Redford nos cae muy bien a todos, y la documentación en pantalla de su descomposición física es un “consuelo de tontos” que a los no muy agraciados no nos viene nunca mal.

Vivir es fácil con los ojos cerrados

La propuesta española de la semana viene de la familia Trueba, que son tantos y tan prolíficos todos que lo que acaba resultando raro es que alguna semana no salga ninguno en las páginas de cultura. Le toca el turno a David, el más multidisciplinar de todos, con una road movie buenrollista con John Lennon de macguffin. Veremos gente encontrándose a sí misma, las pequeñas mierdas de la vida, un puntito de esa España represora y unas cuantas buenas canciones. Con cierto aroma a indie americano, que la historia esté basada en el caso real de un profesor le suma un punto más al buen rollo que me transmite esta cinta con un título un poco feo.

El momento clave

¿Es humanamente posible comerse sesenta y dos croquetas en un día? Ya tengo plan para este puente.

¿Por qué ir a verla?

Para pasar un rato agradable con un poquitín de reflexión, pero sin cansarnos.

Completan los estrenos Al final todos mueren, Doraemon y Nobita Holmes en el misterioso museo del futuro, Hojas de hierba, El postre de la alegría, Blackfish y El viaje de Bettie.

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