La dialéctica tranquila de Carlos Taibo

Nos citamos con Carlos Taibo (Madrid, 1956) en la azotea del edificio de La Casa Encendida de Madrid. En el otoño tardío que este año vive la capital madrileña, todavía no hace siquiera frío, y el diálogo fluye sin dificultades ante uno de los conversadores más versátiles que quien escribe estas líneas haya visto jamás. Son muchos los temas que llegan en el cuestionario y fructifican en la conversación, porque son variados los objetos de estudio de este profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, autor de libros sobre las transiciones de la Europa Central y Oriental, pero también sobre altermundismo, decrecimiento, movimientos sociales, política o literatura.

Que un torbellino dialéctico sobre política, organización social, altermundismo, Historia y otros tantos asuntos más nos confiese al principio de nuestra conversación que el libro que más cómodo se ha sentido escribiendo es una biografía sobre el poeta portugués Fernando Pessoa muestra algo. La búsqueda de una polémica “más suave, tranquila y civilizada” respecto a aquellas en las que habitualmente se ve incluido. “El hecho de que uno esté siempre en la cresta de la ola de determinados conflictos que suscitan controversias, al final genera cansancio”, explica. No quieran entender con  esto que Carlos Taibo habló con M* rehuyendo temas. Todo lo contrario.

“Yo creo que el 15-M es lo mejor que nos ha pasado desde la muerte del general Franco. Subrayo, es mucho mejor que aquellos elementos que se hicieron valer a partir de 1975. Cuando se recuerda que entonces hubo un movimiento obrero muy luchador que plantó cara a muchas injusticias, yo respondo que es verdad, pero que nunca vimos que la gente ocupase las plazas en asambleas abiertas donde se discutía de todo”, afirma el profesor de Ciencia Política, que valora el 15-M como un movimiento que ha aportado “una nueva identidad contestataria”. Una expresión de la contestación social que ha permitido dar “alas” a movimientos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y ha puesto sobre el mapa la lucha antidesahucios, impregnando “la vida del mundo social alternativo” y permitiendo apartar el “pesimismo histórico” que arrastraban los movimientos sociales.

Taibo fue uno de los que primero pasó por escrito sus impresiones sobre el movimiento, con un libro, Nada será como antes, editado al calor de los acontecimientos aún en desarrollo. Una “presión editorial” que aceptó de buen grado y le permitió empezar a teorizar sobre un movimiento con “dos almas”: una perspectiva ciudadana o “ciudadanista” y otra compuesta por los componentes de los movimientos sociales críticos preexistentes. Dos opciones que se han “vivificado mutuamente”, analiza hoy y que han avanzado en la creación de “espacios de autonomía marcados por la lógica de la autogestión y la desmilitarización”, entre los que Taibo identifica las cooperativas integrales, los grupos de consumo, las formas de banca ética, las ecoaldeas… Un 15-M que es “inimaginable” sin el estallido de la crisis económica, pero que para Taibo también tiene otras formas de interpretación.

“Hay quien ha afirmado, con un criterio respetable, que el 15-M es un intento de adaptación de los movimientos antiglobalización al nuevo escenario marcado por la crisis, toda vez que el magma un tanto artificial del Foro Social Mundial no parece que haya estado a la altura a efectos de medir qué es lo que la crisis implicaba de cambio en la estructura de nuestras sociedades”, asegura Taibo, partidario de un 15-M “autogestionario” y “al margen del juego político”.

Decrecimiento como contestación al capitalismo

Carlos Taibo es reconocido como uno de los principales exponentes de lo que nosotros identificamos como teoría del decrecimiento pero que él en seguida matiza, con precaución, como algo “menos pomposo”. Basado en tres principios, el de un planeta con recursos finitos, un cambio de modelo de sociedad que reduzca la huella ecológica y recupere la vida social, y un tercer principio relacionado con el “vivir mejor con menos”, lo que lleva a una mejor redistribución. Y vinculado a la idea del colapso, por el crecimiento de los precios de las materias primas, por el cambio climático, por la crisis del capitalismo o por todos los factores anteriores unidos.

“Yo estoy firmemente convencido de que el capitalismo ha entrado en una fase terminal, y de que el colapso está mucho más cerca de lo que parece. Estoy pensando en 20, 25, 30 años. Y el sistema no parece capaz de hilvanar ninguna lógica que revele conciencia de los riesgos que está asumiendo. En ese sentido, lo que sostengo es que nuestro problema principal no es la crisis, sino el capitalismo” afirma Taibo, contrario a la manida “salida social a la crisis” por lo que comporta de volver a un sistema que comparte “la misma miseria” que el actual.

Carlos Taibo tras la entrevista (Fotografía: Andrea Morán)

Carlos Taibo tras la entrevista (Fotografía: Andrea Morán)

Decrecer no es algo bien entendido por la sociedad actual, basada en el desarrollo ilimitado, la competencia, el usar y tirar, sin embargo Carlos Taibo conserva una ventana de esperanza respecto a la capacidad de cultivar otros valores en nuestra cultura de la competitividad.

Esta idea de que el ser humano por naturaleza está marcado por la lógica de la competición es una superstición. Hay otra lógica: la del apoyo mutuo, la solidaridad y la cooperación, que tiene una presencia muy consistente en nuestras sociedades, incluso en momentos tan tétricos como este”, explora Taibo. “Aunque sea una paradoja, la crisis abre bastantes ventanas, hace que las gentes empiecen a hacerse algunas preguntas sobre la sinrazón de su vida de antes, las horas extras, procurar tener más ingresos para adquirir una segunda vivienda o cambiar de coche rápidamente… Creo que hay mucha gente que empieza a percatarse de que íbamos demasiado deprisa, y que empieza a darse cuenta de que la felicidad tiene muy poco que ver con aquellas cosas”, comenta.

Observador escéptico de la política

Irónico observador del la política institucional, que en retazos de conversación identifica a El País como un “diario humorístico” o al secretario general del PSOE Alfredo Pérez-Rubalcaba como una “estimulante figura intelectual”, Carlos Taibo identifica tres mitos en “quiebra” en el sistema político español: la Transición, la Unión Europea y el proyecto neoliberal.

“Hay un libro que yo he prologado de Michael Joker [Historia de España 2014-2033] que sostiene -y yo creo que el argumento, aunque suene a broma, es serio- que los dos grandes partidos acabarán fusionándose, y generarán por sorteo una izquierda y una derecha. Me hace gracia lo del sorteo, sortearán la izquierda y la derecha porque sus señales de identidad habrán desaparecido. Bueno, pues ese argumento es serio”, afirma quien ya en 2006, en pleno frenesí europeizante con aprobación en España de la Constitución Europea, se opuso al proyecto de la Unión Europea.

Carlos Taibo y Miguel Ángel Moreno durante la entrevista (Foto: Andrea Morán)

Carlos Taibo y Miguel Ángel Moreno durante la entrevista (Foto: Andrea Morán)

Un europeísmo, el español, que Taibo caracteriza de “pesetero” y “papanata”. “La dimensión pesetera es ‘Europa está bien porque nos da dinero’, y esa dimensión es la que se ha hundido: Europa ya no da dinero, sino que exige. En parte con razón y en parte sin ella. Y la otra dimensión es esta asunción ingenua que decía: ‘Todo lo que viene de Europa es saludable’, con lo cual no hay que discutirlo. Formaba parte todo esto de la excusa de nuestros políticos. ‘Es lo que hacen en Europa’, nos decían”, comenta Taibo, que identifica espejos anticipados de lo que puede ser la situación española en Grecia, especialmente en la diatriba del abandono del Euro.

“En Grecia ha habido un incipiente debate relacionado con la posibilidad de abandonar en euro, e inmediatamente se han escuchado voces que decían: ‘Si Grecia abandona la zona euro, su deuda se va a incrementar espectacularmente, los activos del país se van a devaluar, se va a devaluar la moneda, con lo cual va a ser un desastre’. Pero curiosamente, todo lo que está pasando al país, dentro de la zona del euro, es esto mismo”, afirma Taibo, que remarca que en la UE de los 25 hay una decena de países que viven dentro del espacio europeo pero sin la moneda única, y son “bastante más felices”.

Universidad pública como trinchera de mínimos

Hay una línea que, de forma no planeada, nos marcamos habitualmente a la hora de dibujar nuestras opiniones sobre los asuntos. En ocasiones tiene que ver con eso que los comunicadores estadounidenses han llamado los ‘marcos’ de pensamiento, aquellas líneas rojas que nos dicen que si tenemos un pensamiento de cierto tipo estaremos más cerca de la educación pública o privada, querremos mayor o menos intervención económica estatal, apreciaremos más unos derechos y libertades que otros, etc. En el caso de Carlos Taibo, sus declaraciones son siempre sorprendentes, porque muestran una habilidad para saber cruzar la línea, para pensar por fuera de los marcos, como ocurre en el caso de la educación universitaria pública, en la que le suponemos firme defensor de la formación pública.

Carlos Taibo (Fotografía: Andrea Morán)

Carlos Taibo (Fotografía: Andrea Morán)

“He contado muchas veces que hace cuatro o cinco años cuando hubo movilizaciones estudiantiles contra la LOE, creo que era, yo repetía esa retahíla que me invitaban a defender por la enseñanza pública, universal, gratuita, laica y de calidad. Pero un día, mientras la enunciaba, me asaltó la idea de que cuando yo era un estudiante universitario, treinta años atrás, criticábamos agriamente la enseñanza pública por entender que era un mecanismo central de reproducción de la lógica del capital y de sus intereses, que se estudia en las Universidades. La competición, la desigualdad, los valores de las clases dominantes…”, afirma Taibo, que considera esta defensa de la Universidad pública pese a todo, como una “trinchera” de mínimos a partir de la cual defender otro modelo educativo. “Pero tenemos que ser conscientes de que hay que etiquetar esa defensa, y yo defiendo una universidad pública, autogestionada y socializada. Porque me parece que, de lo contrario, empezaremos a repetir todas las trampas”.

“Esta conclusión de que [los políticos] quieren acabar con la Universidad pública empieza a ganar peso, y me parece uno de sus refrendos más imperiales el hecho inaudito de que en un país en el que el principio de igualdad de oportunidades siempre estuvo sometido a quiebras importantes, varias decenas de miles de jóvenes no pueden estudiar porque no tienen dinero. Ojo con esto, porque es mucho más grave de lo que puede parecer. Esto es lucha de clases desde arriba enderezada de manera consciente. […] Una vez, en Facebook, colgué una pregunta sobre si nuestros gobernantes eran inefablemente estúpidos o desgraciadamente inteligentes. Y las dos cosas se pueden argumentar”, finaliza Taibo, de nuevo pensando por fuera de la línea, planteando los debates desde una perspectiva oblicua. Y dejando mucho de qué pensar al entrevistador.

***

Lee la entrevista completa con Carlos Taibo.

Foto de portada: Carlos Taibo (Foto: Miguel Ángel Moreno)

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