La Joven Compañía: el pueblo que cuida de sí mismo

“Pobre del pueblo que de sí no cuida”. Un martes por la mañana, en el teatro del Centro Cultural Conde Duque de Madrid una enorme proyección con este mensaje cierra la representación de Fuenteovejuna, de Lope de Vega. El público, formado en una amplia mayoría por adolescentes, aplaude a un reparto con una media de edad que no supera los veinticinco años, tras haber ido comentando en directo la función a través de Twitter con un hashtag dedicado a ello. La Joven Compañía, el proyecto que lo ha hecho posible, surge con la intención de llevar a cabo el mensaje de Lope, como explican sus responsables, José Luis Arellano y David Peralto.

“Es una iniciativa del pueblo para cuidar de sí mismo”, afirma Peralto, tras una de las dobles funciones por las que cada día, durante todo el mes de noviembre, alumnos de institutos madrileños se han acercado a la obra de Lope en una versión adaptada e interpretada por una compañía compuesta por jóvenes en formación de las distintas ramas de las artes escénicas, cuyo objetivo es dedicarse profesionalmente a ello, apoyados por “profesionales del circuito nacional que los tutelen”.

El trabajo de la compañía comienza pronto,  más de una hora antes de la función de las 10 de la mañana, con un calentamiento físico y mental para conseguir el nivel de concentración idóneo, en el que, además reciben las últimas indicaciones del director de la compañía, José Luis Arellano, que pule con sus actores los detalles a mejorar que ha percibido en las jornadas anteriores.

Tras la función, una versión de poco más de una hora con una ambientación actual del clásico, los miembros de la compañía charlarán con los espectadores, “como modelo de debate con un contenido cultural para ellos”, explica Peralto. Pero antes, también los que ahora realizan las preguntas se han preparado para ello, como cuenta el director artístico.

“Un grupo de profesores de instituto, que lleva mucho tiempo trabajando con nosotros, ha elaborado una ficha que guía a los profesores para que antes de la asistencia a la función, durante y después tengan una serie de actividades de lo más variado que puedan hacer para que vayan entendiendo el hecho cultural. El aprovechamiento que hace el joven de la obra de teatro está en relación directa con la preparación previa que haga del espectáculo”, explica.

El doble objetivo de La Joven Compañía

La decisión de crear una compañía teatral de jóvenes y para jóvenes surge, por un lado, de la preocupación de Peralto y Arellano por la desafección entre los adolescentes y la cultura. “Una desafección tan grande que ya es abismal”, según Peralto. Y, por otro, para dar oportunidades a una generación, la de la veintena, con “un horizonte tan desdibujado y una desesperanza tan grande encima, que hace el proyecto especialmente emocionante”.

“El niño todavía va al hecho cultural acompañado de sus padres, al espectáculo familiar. Pero una vez que el niño se mueve solo, ya no va, porque ya no lo lleva nadie. Y la realidad es que no hay una gran oferta de calidad específica que piense en ese público. Ha habido iniciativas puntuales muy interesantes, pero no de una manera continuada y, sobre todo, apoyándose en el cuerpo de profesores de secundaria”, cuenta Peralto sobre el primero de los dos objetivos.

David Peralto durante la entrevista con M* (Foto: Miguel A. Moreno)

David Peralto durante la entrevista con M* (Foto: Miguel A. Moreno)

Tras involucrar al profesorado en todo el proceso, la compañía se plantea el objetivo de hacer que la asistencia al hecho cultural adquiera un mayor significado para los estudiantes. “Cuando yo tenía doce años, mi profe, como supongo que igual que a todo el mundo, me llevó a ver una obra de teatro. La primera que yo vi ya en una cierta adolescencia. Y a mí me pegó un hostión en la cabeza. Por culpa de esa profesora, a la que recuerdo, quiero y siempre adoraré, yo me dedico a esto. En mi caso fue en el Centro Dramático Nacional y, cuando entré a trabajar en el CDN, equis años después -muy pocos [risas]-, fui a la silla donde yo recordaba que había estado sentado con doce años. Me senté y pensé ‘hostia, cómo es la vida de maravillosa. Cómo funciona la vida, cómo funcionan las cosas’. Para nosotros, sería increíble que a algunos de estos chavales les pasara lo mismo, a los que se vayan y a los que no se vayan a dedicar a esto”, rememora Arellano.

Para ello, el trabajo con los actores, figurinistas, productores o asesores de comunicación en pleno proceso formativo que forman La Joven Compañía ha sido como si se tratara de profesionales. “Yo los he tratado como trato a los profesionales en mi trabajo convencional en los teatros. No ha habido ninguna diferencia. Cuando tú te encuentras con profesionales, hay que atajarlos por algún sitio. Tienes que montar el andamiaje de la obra de teatro y las puertas de acceso a las funciones desde algún lugar y, con esta gente, desde otro. Pero, en mi caso, es como si fueran profesionales. No ha habido ningún distingo, para nada. Al final, el actor es un personaje en crecimiento, uno está en un sitio y tú le coges desde ese sitio y trabajas con él. Estos chavales están en un sitio y he trabajado con ellos”, cuenta el director de la compañía sobre su trabajo con el reparto, en la preparación de Fuenteovejuna.

“Vives con ellos su primera experiencia en cuanto a la ilusión de qué significa vivir con un proyecto. Que todos sabemos que es maravilloso. […] Ves la pasión con la que abrazan un proyecto y la ilusión con la que se dejan meter en un horizonte, en un objetivo, en un trabajar por un algo, y es impresionante.”, abunda Peralto sobre los miembros de la compañía, incidiendo en particular sobre el resto de las secciones, no tan “visibles” como los actores.

La conexión del te quiero y te odio

Esa falta de oportunidades a la que se enfrenta la generación de quienes forman La Joven Compañía, en especial en el mundo de la cultura, ha dado lugar a una importante emigración, por la que también han pasado José Luis Arellano y David Peralto, quienes han trabajado durante largas temporadas en Estados Unidos.

Un proceso con un doble filo, como reconoce Arellano. “A mí me parece genial que la gente se vaya y vea otros mundos, eso me parece estupendísimo. Porque los que se van es porque tienen oportunidades fuera. Pero me parece muy triste los que no tienen oportunidades ni fuera ni dentro, que hay un montón. […] Los que se quedan aquí y no tienen para comer todos los días, y hace dos días tenían, son los que duelen en el corazón”, lo que completa con el vacío que eso deja en el país de origen.

Jorge Moreno (i), José Luis Arellano y David Peralto (d) durante la entrevista (Foto: Miguel A. Moreno)

Jorge Moreno (i), José Luis Arellano y David Peralto (d) durante la entrevista (Foto: Miguel A. Moreno)

Que los artistas de nuestros entornos, de nuestras comunidades y de nuestras sociedades no nos cuenten nuestras historias, hombre, eso es triste. Es terrible que no podamos ver y contar nuestra historia porque los que tienen que contarla se van […] Ya perdimos en su época a alguien como Buñuel. O ganamos, porque lo ganó el Universo, pero tardó bastante en contar nuestra historia”, manifiesta.

Cuestionados sobre la razón que les hizo regresar y montar un proyecto como el suyo en una situación como la actual, el director de La Joven Compañía hace referencia al factor emocional: “Cuando hemos estado fuera, la experiencia ha sido maravillosa, completamente distinta, pero uno se levanta y se encuentra la mirada de otra gente. Una gente con la que no has nacido y con la que no has aprendido a decir te quiero. Eso marca. No quiere decir que no enriquezca. Yo, las veces que he trabajado fuera considero que he crecido un infinito, pero es verdad que a veces no encuentras esa conexión del decir te quiero o te odio”.

Mientras que Peralto, por su parte, aprovecha para reivindicar el valor de una iniciativa como la suya: “A mí me parece que cualquier proyecto que hagamos en el extranjero es muy importante, puedes tener más medios o lo que tú quieras, pero no son proyectos más importantes que este, ni más grandes. A mí me parece que estamos donde tenemos el proyecto más grande y más importante y más necesario, que es aquí”.

Fuenteovejuna, 2013

Elegida para dar comienzo al proyecto de la compañía en el Conde Duque, que se prolongará posteriormente con dos obras realizadas específicamente para ella (Invasión de Guillem Clua y Superhéroes de Jose Manuel Mora) -además de otras actividades dirigidas por Jóvenes al Teatro, la asociación que dirige Peralto y cuyo objetivo es el acercamiento del público juvenil a las salas, buscando con ello una importante ampliación del tejido cultural-, ambos reconocen la vigencia del texto de Lope en la coyuntura actual.

Los clásicos son clásicos porque la vigencia de los temas que tocan es absoluta y total. Desde ese punto de vista, en este Fuenteovejuna tenemos el abuso de poder, el maltrato a las mujeres, el cambio de era… ¿Qué no te suena hoy?”, recuerda Peralto.

José Luis Arellano (Foto: Miguel A. Moreno)

José Luis Arellano (Foto: Miguel A. Moreno)

Otra de las cuestiones que relacionan la obra con algunos de los debates que se presentan en la sociedad actual es el choque entre el individualismo y un posible regreso a formas de ver el mundo más cercanas a la colectividad. Algo que, para el director artístico de La Joven Compañía “es presente, no futurible”, y sobre lo que profundiza Arellano al asegurar que “como a lo largo de la historia esto ya ha ocurrido bastantes veces, yo creo que ahora vuelve a ocurrir, de diferente forma quizá, aunque es lo mismo. Un pueblo, cuando tiene el estómago más o menos lleno, quizá tiene que buscarse otros problemas, pero cuando no lo tiene, hay que resolverlo juntos”.

Todo ello queda reflejado en la versión que La Joven Compañía hace del clásico de Lope, que adquiere aquí una nueva dimensión de compromiso, tanto por la relación del mensaje de la obra con nuestra realidad social como por los objetivos de quienes la ponen sobre el escenario, con la “energía” de los jóvenes que forman la compañía y a la que hacen referencia en repetidas ocasiones Peralto y Arellano, como por la profesionalidad y brillantez exigida por algunos de los nombres más reconocidos en el circuito de las artes escénicas actual.

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Lee la entrevista completa a José Luis Arellano y David Peralto

Foto de portada: José Luis Arellano (i) y David Peralto (d) tras la entrevista con M* (Foto: Miguel A. Moreno)

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