¿Qué (no) ver por televisión esta Navidad? (I)

Ya están aquí. Las colas para comprar lotería siempre llenas de violencia, las cenas de empresa en las que nunca sabes qué puede pasar, los intercambios con nocturnidad  de amigos invisibles por whatsapp, los padres en apuros en busca del juguete más deseado (este año es un hada animatrónica que vuela, muy lo más), las reuniones familiares llenas de comentarios que sobrevuelan nuestras cabezas como cuchillos afilados, las cajas de experiencias que dicen “no sabía qué regalarte”, el polvorón con sabor a limón que nadie quiere nunca, las cadenas de mensajes llenas de lugares comunes y de chistes de mal gusto (muy españoles, por otra parte),  las resacas mortales en las que te dejas llevar por el nihilismo e intentas llenar el vacío con las extravagantes sobras del día anterior… La Navidad es una pasada. Es el momento en el que hacemos más vida en familia y la festividad en la que, por lo general, más tiempo pasamos en casa. Toda la familia reunida, en el salón, con la chimenea, el relaxing cup of café con leche, el trocito de turrón y la pugna, a veces silenciosa y otras acompañada de violencia física, por el control del mando a distancia.

No seré yo el que se queje de la televisión nacional durante la época navideña. Para los que somos cinéfilos es una auténtica bendición, pues todos los canales se ponen de etiqueta y empiezan a programar blockbusters familiares locos que son una auténtica delicia para ver en la resaca de Navidad y Año Nuevo. Harry Potter, El Señor de los Anillos, Las crónicas de Narnia, Stardust… Todos los hits del cine de familiar de aventuras y fantasía están presentes en la Navidad y, mientras tu abuela se echa la siesta deseando que terminen las fiestas y vuelva ‘El secreto de Puente Viejo’, tú también puedes dormitar haciendo zapping entre las pelis más guays de los últimos años.

En cuanto a la producción nacional, la cosa está algo más seca. No por un tema de la Navidad en sí, sino porque es complicado mejorar lo presente por mucha purpurina y nieve artificial que se le añada. Este año tendremos seguro especial en Antena 3 de todos los programas noventeros que tanto lo están petando y que tanto se me escapan como espectador voraz de tele. ‘Tu cara me suena’ y ‘Me resbala’, con el cada vez más insoportable Arturo Valls, estarán seguro presentes en la Navidad alegrándole las fiestas al abuelo y al nieto, como el Grand Prix. No lo entiendo, pero no me importa. En Telecinco desde hace ya unos años la cena de Nochevieja venía siendo un especial loco de ‘Sálvame’, que era la intrusión en la privacidad más salvaje que hemos vivido como espectadores desde ‘En terapia’. La idea de cenar viendo a gente cenando y discutiendo y riendo y siendo seres humanos es algo muy de culto y muy punky, como de futuro distópico a lo ‘Black Mirror’. Sin embargo, desde el año pasado, José Luis Moreno, ese ser que representa el por qué de España en general, parece haberse adueñado de todos los especiales de Telecinco, por lo que este año volverán a nuestras pantallas, como delirantes pesadillas recurrentes, las galas presentadas por Paz Padilla y Joaquín Prat, que son probablemente los dos rostros más ofensivos de la televisión.

La 1 de TVE, siguiendo su línea editorial nostálgica, encorsetada y dirigida a un público no ya envejecido sino directamente moribundo, ofrecerá la ya clásica gala de ‘Inocente, Inocente’, en la que los famosos de turno son engañados con bromas muy blancas y muy ñoñas con el fin de recaudar fondos para ayudar a niños discapacitados. Un programa que no ha variado una pizca desde que lo veíamos a finales de los 90, cuando ya entonces parecía trasnochado. También habrá una gala con Raphael, todo un clásico de la Navidad y muy en boca ahora mismo gracias al supremo spot de Loterías de este año, y otra gala con Pablo Alborán, un cantante que ha conseguido llegar a las carpetas de las preadolescentes  y a las revistas de sus madres gracias a su estilo clasicón, cursi y desfasado, como de galán de barrio. Un drama.  Este año, eso sí, parece que no hay especial con José Mota en Nochevieja. Con el tortazo que se pegó en su aventura por Telecinco parece que no está el horno para especiales y los espectadores de morro fino, como yo, lo agradecemos. Eso sí, en Nochebuena en La 1 habrá un programa especial de ‘Se hace saber’ un nuevo programa de humor presentado por Goyo Jiménez. Una cosa que huele muy chunga y que, sin embargo, seguro enganchará a un buen puñado de espectadores. Yo prefiero darme al licor. Eso sí, TVE tiene el honor de emitir el discurso  anual del Rey, que evidentemente en los tiempos convulsos en los que vive la Familia Real es algo muy de culto. Como de ponértelo en streaming al día siguiente si en ese momento te lo has perdido.

Mención aparte para todas las campanadas, ese momento tan surreal que nos servirá en el futuro, cuando nos invada una raza extraterrestre superior a nosotros, para enseñarle a los aliens que la sociedad humana era capaz de hitos ajenos a toda comprensión racional. 40 millones de españoles al mismo tiempo haciendo la misma acción absurda y, sin embargo, importantísima. Tanto que siento lástima por aquellos que miran por encima del hombro a esta tradición maravillosa que es comerse las uvas mirando al televisor. Es el momento del año en el que más español me siento. Este año en La 1, y a pesar de la petición popular de unas campanadas por favor con Ana Obregón  y el escote y Ramonchu y la capa y el 2005-por-el-culo-te-la-hinco, estarán los de Masterchef en la Puerta del Sol con Anne Igartiburu. Pues vaya gracia. Que bueno, lo mismo opinaba el año pasado de Imanol Arias y al final entre el tupé y los comentarios new age fruto de los nervios locos (“la vida sin compañía no tiene sentido”), fue todo bastante memorable. En el resto de canales Paula Vázquez, Anna Simón, Pepe Viyuela, Paco León, Frank Blanco… Pero vaya, que las campanadas se ven en La 1 que si no, da mala suerte.

A pesar de que cuando os cuento estas cosas todo parece muy maravilloso, la realidad es que si echamos un vistazo a las programaciones navideñas del resto de compañeros del Primer Mundo, el panorama es para echarse a llorar en la nieve. En unos días vendré con la programación británica, que es de un delicatessen inaudito.  Doctor Who, Sherlock, Downton Abbey, La muerte llega a Pemberley (Orgullo y Prejuicio meets Agatha Christie, y Javi muere). Yo si no fuera español, cosa que me encanta, sin lugar a dudas sería inglés. Con mi té y mis crackers y mi moqueta y mi bombín y mis misterios.

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