Nostalgia en píxeles

Álvaro Méndez | Falso 9

Con la Navidad a tiro de piedra y el inicio de algunas estrofas de los tan manidos villancicos populares comienzan a reaparecer en nuestra memoria viejos recuerdos de nuestra infancia. Las cenas de Nochebuena en casa de los mayores de la familia, anécdotas surrealistas durante las doce uvas de Nochevieja, regalos de reyes… Aunque, irremediablemente, muchos de estos recuerdos tienen a un balón como protagonista junto a los copos de nieve o las cabalgatas de barrio. Y es que, para aquellos que hemos nacido bien entrada la década de los ochenta, sólo existía una única prioridad en nuestros tiempos: bajar a la calle a jugar a la pelota que te había traído Melchor. Así de simple. Y, a la vez, así de profundo.

Porque el romance que unía a niño y esférico era absolutamente independiente de los designios de la naturaleza. Ni la lluvia, ni la nieve ni el viento huracanado del saliente otoño y del entrante invierno podían evitar que la cita se celebrara con éxito. Servidor jamás podrá olvidar a su primo llegando a casa con más barro que sudor en la camiseta tras sus partidos del fin de semana en el polideportivo de Canillas —actual polideportivo Luis Aragonés— o pillarse más de un resfriado después de una gélida tarde de carres, entradas y tiros.

Queríamos ser como ellos. Los ídolos de la infancia portaban la elástica del Real Madrid, del FC Barcelona, del Atlético y de otros tantos equipos de la Liga española. Sin embargo, muy pocos eran los medios al alcance de un niño de diez años para traspasar las fronteras del balompié patrio y adentrarse en el desconocido mundo del fútbol internacional. Internet como red de redes aún no existía, la vista humana tampoco podía decodificar las franjas blancas, grises y negras de la señal de Canal + y sólo nos quedaban los cromos de Panini, alguna que otra sección de ‘Don Balón’, las tardes de ‘Fútbol es fútbol’ o las noches de ‘El día después’. Todo ello, quizás, insuficiente para cubrir tan vasto territorio.

La táctica del Real Madrid de Fabio Capello, al alcance de la mano (Imagen: Mobygames http://www.mobygames.com/images/shots/l/423794-pc-futbol-5-0-dos-screenshot-tacticss.png)

La táctica del Real Madrid de Fabio Capello, al alcance de la mano (Imagen: Mobygames)

No obstante, existía un pequeño refugio gracias al cual podíamos soñar despiertos y, a la vez, nos podíamos hacer una buena una idea de lo que ocurría en Europa y Sudamérica. Se jugaba con el teclado de ordenador, era sencillo y adictivo, y contaba con los comentarios de Chus del Río y Michael Robinson. Más de uno ya habrá adivinado que hablo de aquel maravilloso PC Fútbol, uno de los videojuegos que marcaron un antes y un después en la infancia de tantos amantes del deporte rey.

Bajo la apariencia de un sencillo simulador se escondía un elaborado manager en el cual podías hacerte cargo de un equipo, realizar fichajes, mejorar los estadios y dominar el panorama balompédico. Pero su gran virtud radicaba en la posibilidad que nos daba a todos de indagar en otras Ligas, conocer otros jugadores y nuevos sistemas tácticos. Por aquel entonces estábamos familiarizados, por supuesto, con el Barcelona de Ronaldo, Figo y Stoichkov; el Real Madrid de Suker, Mijatovic y Roberto Carlos, el Atlético de Esnáider, Pantic y Caminero; el ‘Súper Dépor’ de Rivaldo, Manjarín y Fran; aquel mítico Oviedo de Oli y Onopko; o el irrepetible Logroñés de Rubén Sosa e Iván Rocha.

Ahora bien, el juego de Dinamic Multimedia nos dio la oportunidad de conocer en mayor profundidad a las grandes sorpresas del entorno continental. Sabíamos quiénes eran las estrellas por su media, su velocidad, su calidad y su precisión en el tiro. ¿Quién no recuerda al letal Newcastle de Ginola, Shearer y Asprilla; al robusto Monaco de Trezeget, Sonny Anderson y Scifo; o a aquel mágico Parma de Cannavaro, Crespo, Thuram y Buffon? Además, podíamos disfrutar de clásicos ya consolidados que vivían una edad dorada en los años noventa, como el Bayern de Klinsmann, Zickler, Matthaus, Scholl y Ziege; el Milan de Weah, Roberto Baggio y Boban; y el Arsenal de Bergkamp y Overmars.

Fichar era así de fácil (Imagen: Infoxicado https://valuefornothing.wordpress.com/2011/04/02/videojuegos-de-la-infancia-i/)

Fichar era así de fácil (Imagen: Infoxicado)

Pero no sólo gozamos del fútbol europeo. También podíamos cruzar el charco y adentrarnos en los entresijos de los clubes sudamericanos que, por aquella época y al contrario que hoy en día, eran toda una referencia a nivel planetario. El objetivo era claro: intentar fichas para nuestros equipos a las figuras emergentes del continente. En River podíamos encontrar a Salas, Aimar, Solari, Sorín y al ‘Mono’ Burgos; Romario y Savio formaban un ataque mortal en el Flamengo; y el Palmeiras aglutinaba calidad por los cuatro costados con Djalminha, Freddy Rincón, Cafú y Luizao. Todo ello lo podíamos conocer gracias a la extensa base de datos configurada por el mismísimo Julio Maldonado, que nos permitía familiarizarnos con la calidad y las principales características de los jugadores del resto de Ligas del mundo.

Es cierto que los gráficos no eran precisamente los mejores, que los partidos carecían de realismo y que su errática deriva acabó por condicionar su futuro. Sin embargo, siempre nos quedará su legado. ¿Diversión? Sí. Pero sobre todo, cultura balompédica.

P.D: Y ahora, con permiso, el escritor de estas líneas se va a echar una partidita en recuerdo del niño que un día fue. Feliz Navidad.

***

Imagen de portada: Simulador del PC Fútbol 5.0 (Foto: Computeremuzone)

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