Nueve lecciones que te deja 2013 para convertirte en una estrella de la música

¿Por qué narices leer otra lista de canciones de 2013? Seguro que hay muchas mejores, más fundamentadas y con todo un equipo de redacción detrás. Para compensar esas carencias, intentaré que mi repaso sea entretenido, lo menos pretencioso posible, huya de la locura en la que se han convertido los géneros musicales – no leeréis aquí cosas como neo art synth power techno pop-, y con un poco de suerte os ayude a descubrir algunas buenas canciones, que al fin y al cabo de eso se trata.

Nota: todos los enlaces de este artículo llevan a vídeos musicales de 2013. Ni Wikipedia, ni biografías, ni gaitas. Aquí la protagonista es la música.

Te estás haciendo viejo

SI tienes pensado hacerte una estrella de la música internacional, vas demasiado tarde. Los chavales te están adelantando por la izquierda y la derecha. Lorde es una cantante neozelandesa de solo 17 años (tenía 16 cuando salió el disco), que sin tener derecho a voto ha puesto a medio mundo a gritar que nunca perteneceremos a la realeza con una voz que parece que lo ha vivido todo. Pero además no es la única. Hay un chiquillo de veinte imitando al Dylan de Highway 61 (las letras son otra cosa) y un tal King Krule (19) que se atreve a mezclar rock, jazz y lo que le echen con un descaro y una voz cavernosa que continuamente llevan la contraria a lo que dice su DNI.

La palma se la llevan los también ingleses Disclosure, dos hermanos de 22 y 19 años que han revitalizado un género que alcanzó la popularidad cuando ellos aún no habían nacido. Cuando la música House lo petaba en el Mediterráneo estos chicos ni siquiera llevaban pañales, pero con artefactos tan redondos como este White Noise  han conseguido que vuelva a ser protagonista en las pistas de baile. La hazaña no ha pasado desapercibida para nadie, y casi todas las revistas especializadas lo colocan entre los diez discos más importantes del año.

Aunque quizá aún estés a tiempo

Si con los anteriores ejemplos te has sentido desanimado, es de justicia decir que también ha sido un buen año para los más veteranos. El ejemplo más claro ha sido David Bowie, que con 66 años publicó en marzo su mejor disco en treinta años. Lo de Nick Cave (56) nos sorprende menos, porque no suele dar tiros al poste, pero ante joyas como Wide Lovely Eyes solo podemos tirar nuestros sombreros al aire y ponernos a aplaudir. Otra opción es hacer lo de Elvis Costello, unir fuerzas con los raperos The Roots y sumando conocimientos sacar una colección de canciones con momentos tan irresistibles como este Walk Us Uptown que no te sacarás de la cabeza.

Ya sé lo que estaréis pensando, que estos ejemplos no os valen para asaltar el estrellato en plena madurez, porque todos alcanzaron la fama de jóvenes, y luego mantenerse ya es otra cosa. Pero como tengo respuestas para todo,  os puedo echar a la cara ejemplos como el de Charles Bradley, que con 65 años ha sacado su segundo disco (el primero fue en 2011), y que en directo es una bomba de relojería. John Grant, sin ser especialmente mayor (45), también es un ejemplo de éxito tardío. Su Pale Green Ghosts fue recibido con entusiasmo por momentos como llenos de inspiración como GMF. Así que ya sabéis, no os rindáis, aunque para facilitaros el camino al éxito a continuación os daré algunos consejos.

No hagáis grupos de indie-rock ingleses

Entre 2004 y 2006 un montón de grupos británicos parecieron ponerse de acuerdo y ponerse a tocar el mismo tipo de música: Kasabian, Kaiser Chiefs, Arctic Monkeys, Razorlight, Maximo Park, The Kooks, Futureheads… Parecía una vuelta a la época de Oasis, The Verve y compañía, y parecía que nunca acabaría. Grupos casi idénticos seguían saliendo como si de una fotocopiadora se tratase y las discotecas y festivales se llenaban de sus canciones. Casi una década después, sin embargo, casi no queda rastro de la mayoría de ellos. Los que sobreviven con dignidad, como los Arctic Monkeys, cogieron un avión a Los Ángeles en cuanto tuvieron ocasión y se pusieron a hacer rock de verdad. Mientras tanto en las islas, cantantes como Miles Kane siguen insistiendo en la fórmula sin que a nadie le importe demasiado y lo mejor en ese género viene de la mano de los cinco minutos de inspiración que le quedan a Pete Doherty, uno de los precursores emocionales de muchas de esas bandas. Se cierra el círculo. Nos vemos en la siguiente resurrección.

Sobreproduce como si no hubiera mañana

Mucha, muchísima música de la que triunfa hoy en día, debe su éxito al laboratorio de la mesa de mezclas mucho más que a la interpretación del artista. Puede que tu canción al desnudo no sea nada especial, pero si sabes usar los mandos o en su defecto llamas a un buen productor, puedes encontrarte con que tu chorradilla se ha convertido en algo memorable. Hay ejemplos de sobra en este 2013. Una de las canciones con las que he vivido un bucle compulsivo (You – Ha, Ha, Ha de Charli XCX) se basa en un sample igual que tiene lo mismo de tonto que de redondo. Si le quitas el envoltorio se te queda en la canción más sosa de Britney Spears, pero con todo el adorno se convierte en un temazo.

Y qué decir de uno de los niños mimados por esa revista que pone y quita reyes a su antojo. Hablo de Pitchfork y de Autre ne Veut,  cuyo primer álbum se basa por entero en esta fórmula y es capaz de que sin querer adores uno de los himnos más horteras de los últimos años. La lista se puede alargar todo lo que queramos con cosas como Fresh (Summercamp), Wings (Haerts), Recover (CHVRCHES) o la tremendísima Retrograde de James Blake. Y así podríamos seguir hasta mañana.

Si eres mujer, coge una guitarra eléctrica y canta

PJ Harvey debe de estar orgullosa con la cantidad de alumnas que le han salido. La fórmula es simple: coger una guitarra eléctrica, un acompañamiento de batería, haz que todo suene como si lo hubieras grabado en el garaje de tu casa y a ser posible canta historias no muy felices con voz de mala leche. Os dejo tres ejemplos bastante mayúsculos del asunto: Sweet Dreams (Angel Olsen), Swan Dive (Waxahatchee) y Honey (Torres). Ya sabéis chicas.

Homenajea algo, copia algo

Todo cabe bajo el paraguas del “ya está todo inventado”. Coge el género que más te guste, la época que más te apetezca, y ponte a copiar como un bellaco. A las puertas de 2014 ya hemos tenido revivals de absolutamente todo lo que se ha hecho en los últimos sesenta o setenta años. Ahora lo que se lleva es la psicodelia, donde Tame Impala se han convertido en los reyes. Pero como este año no han sacado nada, han dejado sitio para que gente como Pond, Jagwar Ma, Unknown Mortal Orchestra o Foxygen  se luzcan. Son muy diferentes, pero todos juegan a lo mismo y juegan muy bien. Otro tipo de música que puedes elegir es el rock ruidoso de principios de los noventa, que también se lleva mucho o a los mismísimos Led Zeppelin, que ya sabes que son un valor seguro.

Haz canciones largas como un día sin internet

En contradicción con la época de lo instantáneo, del usar y tirar continuo, da la impresión de que muchos artistas se han puesto de acuerdo para obligarnos a tener paciencia con sus creaciones. Yo voto por la conspiración internacional, porque es demasiada casualidad que una gran cantidad de los mayores pepinos de 2013 duren más de seis minutos. A tooth for an eye de los exquisitamente pirados The Knife, la majestuosa carta de desamor al ritmo del latido del corazón de Phosphorescent, la canción pop del año (Down Down the Deep River, de Okkervil River), la oda de Vampire Weekend a no se sabe muy bien qué en Ya Hey, esa reinvención de Arcade Fire de la mano del maestro James Murphy. Incluso Justin Timberlake se ha marcado una odisea de pop progresivo que se alarga por encima de los ocho minutos que tenéis que escuchar (hacedlo, que sois unos seres llenos de prejuicios).

Pero el más grande entre los grandes, tanto en duración como en lo referido a mi gusto personal e intransferible, es Kurt Vile. El tipo le echa un par de narices a la vida y se tira casi diez minutos contándonos su día, con mucha más parsimonia de la que un usuario habitual de Twitter puede soportar.  Un canto tranquilo a casi todo lo que no está de moda que enamora desde la primera escucha, pero que a la décima se convierte en una de tus canciones favoritas del mundo entero.

Conviértete en Kanye West

Si todo lo anterior ha fallado en tu ambición de ser una estrella de la música, siempre puedes convertirte en un tipo cuyo ego y cuya estupidez son directamente proporcionales a su talento. Si aún no lo admiras, ya lo harás. El tipo ha sacado seguidos My Beautiful Dark Twisted Fantasy (2010), Watch the Throne (2011) a medias con Jay Z y Yeezus (2013) y casi ni se ha despeinado. A Jay Z la resaca de compartir un CD con el rapero de Atlanta le ha hecho sacar un disco para olvidar este año. A Kanye, por su parte, le da igual. Y sigue arriesgando, entrando en sitios en los que no ha estado nadie y, sí, estrellándose alguna que otra vez. Pero por el camino hasta le ha dado tiempo a deconstruir la canción protesta y denunciar el racismo oculto en la sociedad americana (atención al final) o, simplemente, hacer temazos incontestables. Sabe que está haciendo historia y veremos cuál es el límite.

Si esto tampoco te funciona, aún nos queda una bala.

Conviértete en Miley Cirus

La protagonista indiscutible de 2013. Nadie en la música ha ocupado tantas y tantas portadas y minutos de televisión. El tiempo dirá si el twerk, el martillo y todas y cada una de las genialidades que la hicieron reina del pop en 2013 se mantienen en el tiempo o la cosa se caerá como tantos castillos de arena en la música pop. De momento, seguramente sea la única artista de este artículo que tus abuelos conocen y, además, todo este jaleo ha hecho que, queramos o no, hayamos escuchado su música. Y qué queréis que os diga, a mí We Can´t Stop me parece un temazo. Y su interpretación de Wrecking Ball  en los American Music Awards con gatito de fondo es un momento que creo que dice muchas cosas sobre el momento en el que vivimos. No sé muy bien el qué, pero por eso me despido con él, para ver si lo descubrís vosotros.

Feliz 2014. Escuchad mucha música.

La mayoría de las canciones de las que se habla en este artículo , junto con otras muchas que no pude encajar en ningún sitio, se pueden escuchar en la lista con mis 50 canciones favoritas del año. Agradezco y dedico este artículo a mi amigo Juan, pues sin su oído puesto en todas las novedades musicales habría sido imposible hacerla.

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