Agosto: Una buena comida con demasiados postres

Cuando Hollywood decide aparcar por un momento las secuelas, los remakes y las adaptaciones de sagas literarias para adolescentes  –que salvo por su capacidad monstruosa de destruir el resto de la cartelera también pueden ser productos muy disfrutables- para dar cabida a otro tipo de propuestas, los que apreciamos también las historias más pequeñas tenemos que prestar atención y apoyarlas en las salas. Así quizá se pueda mandar el mensaje de que no todo tiene que versar sobre el apocalipsis, y que si ponemos a una decena de actores alrededor de una mesa y de una buena historia, el efecto puede ser tan grande como el de hacer saltar por los aires el Empire State. En ese sentido Agosto es un buen intento y, teniendo en cuenta que mi primer intento de verla se saldó con una media vuelta tras comprobar el “no hay billetes” de la taquilla, también uno exitoso. Sin embargo, pese a ser una buena película,  hay cosas que le alejan del premio de convertirse en una memorable. Esas cosas atañen casi siempre al guion.

Situar el punto de mayor fuerza dramática de la historia a la mitad del metraje es muy arriesgado, y Agosto no se puede recuperar de esa maravillosa comida en la que todo explota. Hasta entonces hemos estado montando el puzzle familiar, con los personajes apareciendo de uno en uno y planteando sus conflictos. Desde ahí, y de nuevo de uno en uno, los actores irán resolviendo sus tramas y marchándose por donde habían venido. Van, poco a poco, quedándose los más importantes y con sus convenientes giros de guion esperándoles a la vuelta de la esquina, pero el interés decae, o al menos no vuelve a alcanzar cotas anteriores, una vez que se da cuenta de que no volveremos a ver nada parecido a aquello. En condiciones normales, esa cena habría tenido lugar en el último tercio de la película, y después de ver todo arder los acontecimientos se habrían precipitado rápidamente hacia su resolución. Con esta estructura en forma de pirámide, la segunda parte se puede sentir como un final alargado o como una segunda película mucho menos interesante que la primera.

El segundo gran problema, dejando de lado la estructura, tiene que ver con la forma de tejer el guion, que está tan minuciosamente pensado que resulta artificial. En la primera parte, son muchos los personajes que se tienen que presentar, y hay que echar mano de economía de recursos para hacerlo rápido. Una manera efectiva es que un personaje introduzca brevemente a otro antes de que el segundo aparezca en pantalla. Si yo digo, “Juanito es todo un cascarrabias”, cuando Juanito entre por la puerta quejándose del atasco en la carretera ya conoceremos a Juanito y no se nos olvidará que se queja mucho. Como he dicho, es una técnica bastante efectiva. Y el guionista debe compartir mi visión porque lo hace con prácticamente todos los personajes de la película. Y a la cuarta, canta.

En esta línea también molesta la rigidez con la que está todo orquestado. Los personajes secundarios podrían definirse perfectamente como piezas de ajedrez dentro del entramado, que están ahí para hacer su función en el esqueleto de la historia y marcharse por donde han venido (¿de qué otra forma explicamos a la hija de Julia Roberts?). Otra historia son los principales (Julia Roberts y Meryl Streep) mucho más complejos e interesantes. Pero ahí están de nuevo para molestarnos con su oportunismo los giros de la trama, que nunca se solapan ni parecen espontáneos, sino que caen en el momento en el que mejor le viene a la trama para poder seguir su función.

Aun así, y aunque de lo anterior se pueda pensar lo contrario, es una película verdaderamente entretenida,  potente, plagada de humor negro y engrandecida por la excelente interpretación coral de todos sus actores, que bien vale una tarde en la sala. Si insisto en sus errores por encima de sus aciertos es precisamente porque estaba en su mano haber llegado a un escalón más alto.

Lo que dije de Agosto

Basada en una obra de teatro ganadora del Pulitzer, representada con mucho éxito y llevada a la pantalla con una colección de actores que te deja con la lengua fuera, es muy difícil que Agosto salga mal.

Es posible que los problemas mencionados más arriba no tengan las mismas consecuencias negativas al ser representadas en el teatro. De hecho lo pensé varias veces mientras veía la película. Por otro lado, tiene un aroma teatral en las interpretaciones y en los tiempos que a más de uno le puede chocar o molestar. Para mí, por el contrario, es uno de los puntos fuertes de Agosto.

Yo sigo confiado en encontrar un drama familiar de calidad en el que tantos grandes actores dejen su huella.

Ya he dicho que los actores están estupendos del primero al último, aunque la actuación de Julia Roberts merece mención aparte por su capacidad de eliminar los prejuicios de buena parte de los espectadores.

¿Cuáles pueden ser los problemas entonces? Se me ocurre que entre tanto personaje (porque el desfile del tráiler es tan espectacular como numeroso) los conflictos queden un poco difusos y no se llegue al hueso en muchas historias, dejando algunas de ellas como poco más que cameos de sus actores.

Ya he explicado que no es tanto eso como que esos personajes secundarios son más bien brochazos de dos dimensiones con conflictos simples. Eso tiene la ventaja de que sus historias son claras y se resuelven estupendamente, pero a la vez quedan como algo sin demasiado interés.

El otro problema es Meryl Streep, que pese a ser siempre una barbaridad de mujer, puede convertirse en un vampiro roba planos que perjudique a los intereses de lo que tiene que ser una obra coral.

No es tanto culpa de Meryl Streep como de su personaje, que de largo es el más carismático e interesante. La más perjudicada es Julia Roberts, la verdadera protagonista de la historia, que por su culpa no lo parece tanto.

Otra opción puede ser simplemente que la historia no sea para tanto, pero me voy a fiar del Pulitzer y voy a decir que no lo creo.

Ahora tengo muchas ganas de leer o ver representada la obra de teatro para salir de dudas.

¿Qué gafas me llevo?

 agosto-grafico-prejuicioso

Entonces: ¿voy a verla?

Si cuando llega La Navidad tu pasatiempo favorito es poner la oreja cuando los vecinos levantan la voz o, simplemente, te gusta ver a grandes actores sin que te ciegue el CGI, Agosto es tu película.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s