Los ‘plavi’ de 2014

Álvaro Méndez | Falso 9

Queda poco más de medio año para que la resaca del Mundial de fútbol quede endulzada por la celebración de su homónimo baloncestístico. La cita supondrá casi con total seguridad la última gran oportunidad para ver a jugadores de la talla histórica de Pau Gasol, Juan Carlos Navarro y José Manuel Calderón defender los colores de todo un país. Preparémonos. Que las cañas y las palomitas dejen espacio suficiente en la memoria para grabar los últimos momentos de una generación, la de los ‘Golden Boys’, que fue capaz de reinventar el éxito mediante los valores de la solidaridad y el compañerismo y que, tirando de épica, logró globalizar la importancia de un deporte tachado en España de eterno segundón.

Pero antes de que todo quede impregnado por el debate sobre los doce magníficos que elegirá Juan Antonio Orenga para intentar poner el broche de oro a una trayectoria a todas luces irrepetible, merece la pena hacer un hueco a otros tres equipos participantes en el Mundial a los que, por su grandioso pasado común, nunca hay que perder de vista: Serbia, Croacia y Eslovenia. Todos los pronósticos apuntan a que ninguna de las tres pasará serios apuros a la hora de clasificarse para la segunda fase, donde previsiblemente se verán las caras entre ellas en diversos enfrentamientos fratricidas.

¿Qué podemos esperar de este trío balcánico? Lo mismo de cada torneo. La respuesta puede resultar redundante, pero lo cierto es que muy pocos analistas se aventurarán a predecir un futuro mejor. Cuartos. Como mucho semifinales. Bien es cierto que no será por falta de nombres. La Croacia de Tomic y Bogdanovic y la Eslovenia de Dragic, Lorbek y Lakovic nada tienen que envidiar a la Serbia de Teodosic, Krstic, Savanovic y Bjelica. Pero, sin embargo, la irregularidad de estos conjuntos viene siendo una constante a la que hay que añadir una alarmante falta de concentración. Fallos todos que cualquiera podría achacar a una cuestionable dirección, puntualización que queda automáticamente a un lado al ver que auténticos maestros del 3,05 como Zeljko Obradovic, Dusan Ivkovic, Jasmin Repesa y Boza Maljkovic no han conseguido dar en la tecla con sus respectivos grupos humanos.

La clave puede que esté en la falta de fondo de armario. La Yugoslavia de finales de los ochenta y principios de los noventa aglutinaba en su equipo a la crème de la crème de cada Federación, lo que la convertía en una auténtica apisonadora. Así, desde 1970 hasta 1990, los plavi se alzaron con tres Mundiales, un segundo puesto y dos terceros en seis participaciones. En ese mismo período de tiempo se trajeron a Belgrado un oro olímpico, dos platas y un bronce a los que hay que sumar cuatro Eurobaskets. Cierto es que Serbia encontró la forma de mantener el nivel hasta 2002, aunque lo hico gracias a un plantel excelso sostenido por la magia de Bodiroga, Stojakovic y Divac.

Pero la culminación del proceso de desintegración de la Federación Yugoslava iniciado diez años atrás dio al traste con los sueños deportivos de quienes sospechaban que ya nada sería lo mismo. Y no se equivocaban. Hoy en día podemos afirmar sin lugar a dudas que ninguna selección resultante de la división de Yugoslavia ha llegado a la suela de los zapatos de su predecesora. Ni siquiera hace falta echar un vistazo al medallero de las competiciones baloncestísticas más importantes. Sin embargo, la situación podría no haber sido la misma si los nacionalismos no hubiesen triunfado en los Balcanes. ¿Se imaginan un combinado con los anteriormente mencionados Teodosic, Krstic, Savanovic, Bjelica, Tomic, Bogdanovic, Dragic, Lorbek y Lakovic junto a los macedonios Pero Antic y Vlado Ilievski y a los montenegrinos de la NBA Nikola Pekovic y Nikola Vucevic? Lo realmente duro sería realizar descartes.

Cierto. Es fácil realizar hipótesis basadas en el “¿qué habría pasado si…?”. No lo es tanto debatir sobre si las sucesivas y sangrientas guerras de los Balcanes podrían haberse evitado. Que existían diferencias entre los distintos grupos raciales y religiosos que poblaban la región era más que evidente. Pero también lo era que dichas diferencias se difuminaban al abrigo de gobiernos fuertes como el del Mariscal Tito. Tampoco conviene olvidar las campañas propagandísticas de algunas potencias europeas y de organizaciones como la OTAN que vieron en los Balcanes el escenario idóneo para reafirmarse y fortalecer su supremacía regional.

Disculpen que servidor se exceda ligeramente especulando y especulando. Pero es que no entiende qué habría sido del baloncesto si Kukoc y Petrovic jamás hubiesen jugado junto a Obradovic y Divac.

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Foto de portada: Bojan Bogdanovic, Goran Dragic y Miros Teodosic con sus respectivas selecciones (Fotos: Wikimedia)

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2 Respuestas a “Los ‘plavi’ de 2014

  1. Soy de 3 A y me encanta el baloncesto. Muy buen articulo, pero se te han olvidado Bo McCalebb y Bojtan Nachbar del Barça esloveno

  2. En balonmano ocurre exactamente lo mismo. Croacia recogió, en buena medida, el testigo de la poderosa Yugoslavia de Vukovic y Vujovic (selección formada por la legendaria Metaloplastika que batió al Atlético de Madrid en la final de la Copa de Europa), pero si ese equipo lo completara gente como Lazarov, Stanic, Saric o Momir Ilic, por decir sólo algunos, desde luego que la supremacía francesa de los últimos años no hubiera sido ni mucho menos tan abultada.

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