‘Show me the money’

Mucho se ha hablado en los últimos meses en Escocia sobre el sistema de bienestar, la permanencia en la Unión Europea o las bases nucleares, sin embargo a poco más de siete meses del referéndum en el que se decidirá si el país continúa o no en el Reino Unido ambas campañas han recibido un tirón de orejas: ¡Es la economía de a pie lo que realmente les interesa a los votantes! Al menos eso es lo que dice la última encuesta del prestigioso Instituto de investigación social ScotCen Social Research, publicada a finales de enero y que resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que aún un tercio de la población no sabe por qué opción se inclinará el próximo 18 de septiembre.

Cabían pocas dudas al respecto, pero por si acaso el estudio ofrece un ejemplo claro y contundente de lo que significa exactamente “interés en la economía”. “Si la independencia significase que cada ciudadano tuviese 500 libras más en su bolsillo al año, un 52 por ciento apoyaría el sí y solo un 30 por ciento votaría en contra. Sin embargo, si ser un país independiente significase perder 500 libras al año, tan solo un 15 por ciento apoyaría la secesión, y un 72 por ciento se decantaría por el no”, explicaba John Curtice, profesor de política en la Universidad de Strathclyde e investigador del ScotCen Social Research, ante un auditorio lleno.

“Lo que parece estar sucediendo es que los miedos y certezas están cristalizando. Por ejemplo, claro que la economía importa, la economía siempre ha importado, pero ahora parece importar incluso más, especialmente a la hora de elegir entre el sí y el no (…). Creo que no hay duda, por supuesto que uno de los temas es identidad nacional, pero el tema central es la percepción que la gente tiene de las consecuencias económicas y financieras de una Escocia independiente”, aclaraba el profesor durante una breve entrevista tras su exposición.

Aunque por el momento los unionistas siguen sacando ventaja en todos los sondeos, una encuesta publicada el pasado domingo 26 de enero mostraba la menor diferencia entre el Sí y el No desde el inicio de la campaña, 37 por ciento frente a 44 por ciento. Los nacionalistas saben que tienen que hilar muy fino para darle la vuelta a las encuestas en un contexto de relativa calma económica (en comparación con el azote de la crisis en el resto de Europa). Según las últimas cifras, Escocia tiene una tasa de paro del 6,4 por ciento.

La incertidumbre de la deuda pública

Igual que otros procesos independentistas miran muy de cerca lo que pasa en Escocia, los escoceses llevan meses estudiando y sacándole punta a todos los detalles que se pueden extraer de situaciones similares en otros lugares del mundo. Por ejemplo el caso de Quebec. Muchos son los que creen que la derrota de los partidos nacionalistas en la votación por la independencia de 1995 se produjo por una mala explicación de cómo sería la relación financiera de Quebec con el resto de Canadá en el caso de una separación. La incertidumbre en aquella ocasión produjo una importante fuga de capitales y una bajada en la Bolsa de Valores de Toronto.

Para que eso no suceda ya se han producido varios movimientos en tierras británicas. El primero lo dio el Tesoro a mediados de enero, cuando anunció que se haría cargo de la deuda del Reino Unido en su totalidad (incluida la de Escocia), en caso de que se independice. Por aquí ya saben que con los mercados no se juega y de esta manera Londres evita que la incertidumbre le haga pagar mayores intereses por su deuda.

El segundo movimiento se produjo la semana pasada, cuando el director del Banco de Inglaterra, organismo que dicta la política monetaria británica, visitó al ministro primero de Escocia para hablar sobre las cuestiones técnicas que implicaría un voto positivo en el referéndum. Del encuentro se dedujo que las conversaciones con el Banco de Inglaterra sobre una unión monetaria si Escocia gana la independencia continuarán y que utilizar la libra acarrearía una importante pérdida de soberanía que los nacionalistas se verían obligados a asumir.

Una campaña sin impacto

En cualquier caso, las cuestiones que hasta ahora han copado los debates mediáticos y políticos en relación a la independencia no han sido lo suficientemente interesantes a juicio del profesor Curtice porque en gran medida existe una situación de consenso al respecto. Por ejemplo, una clara mayoría de votantes tanto a favor como en contra de la separación consideran que Escocia debería ser miembro de la Unión Europea (67 por ciento y 70 por ciento, respectivamente), y un pequeño grupo de votantes igualmente a favor y en contra piensa que una Escocia independiente no podrá utilizar la libra como moneda (33 y 39 por ciento, respectivamente).

Además de esto, la encuesta ofrece otros datos destacables, como el que tras más de doce meses de debate (ambas campañas empezaron a dejarse oír a mediados de 2012), un 64 por ciento de los encuestados no está seguro de lo que la independencia significaría para el país, mientras que un 37 por ciento dice no saber “suficiente” o directamente “nada” al respecto.

Lo más remarcable de esta campaña es la falta de impacto que tiene en muchos aspectos. Ciertamente hay evidencias consistentes del cambio de balance en la opinión pública y básicamente en el número de gente que está a favor de la independencia, pues el número de quienes están a favor de quedarse en el Reino Unido parece ser el mismo que era hace doce meses”, afirmaba el docente.

Por último están los indecisos, ese grupo heterogéneo y desconocido que se ha convertido en la llave de la victoria para ambas campañas. Pues bien, de acuerdo con Jan Eichhorn, investigador de la Universidad de Edimburgo, no se trata como algunos creen de “personas desinteresadas por la política, ni mucho menos”. En gran medida este grupo está formado por gente que quiere una opción intermedia, una solución entre el statu quo y la independencia, que se caracteriza por dar más poderes al parlamento de Holyrood pero sin abandonar del todo el Reino Unido. Para ambas campañas es crucial tratar de dirigirse a esta gente y de convencerles que esto está incluido en su propuesta. De momento con un tercio de indecisos no parecen estar haciéndolo demasiado bien, pero tiempo al tiempo.

***

Asela Viar redactó este artículo desde Edimburgo.

Entrevistas realizadas el pasado 22 de enero durante el acto “Scottish Social Attitudes 2013: The Referendum – What Scotland Thinks So Far” en Edimburgo (Escocia).

Foto de portada: Parlamento escocés de Holyrood en Edimburgo (Foto: Asela Viar)

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2 Respuestas a “‘Show me the money’

  1. Es interesantísimo ese dato de que, 500 euros, arriba o abajo, determinarían las elecciones.

    Por lo pronto, demuestra la falsedad del concepto (o “marca”, como se dice por acá) “Escocia”: porque resulta evidente que, estirando un poco más la encuesta, podría decirse: “Si le dieran 500 euros por seguir siendo inglés, ¿votaría que no a la independencia?”; o más ladinamente: “Si en su independencia se excluyeran de ella a las ciudades de Irvine, Ayr y Stirling, a cambio de 1000 libras para cada ciudadano restante e independiente, ¿qué votaría usted? Considerando, por supuesto, que si se vota una independencia que incluya a esas tres ciudades, nadie recibirá nada”.

    Lo que quiero decir es que el argumento económico y el argumento espiritual -patriótico, podría decirse-, no son ni siquiera compatibles entre sí. Eso no es nuevo. Pero resulta fascinante que se quiten la careta tan descaradamente, y se revele todo como lo que es ahora: una carrera irracional (¿cuántos querrán las 500 libras sin saber aún qué van a hacer por ellas) para lograr más y más pasta. De hecho, me atrevo a decir que la “falta de información” general que mencionas, sobre qué le pasaría al país se debe principalmente, como pasa en Cataluña, no a las garantías jurídicas de las que puedan disfrutar luego los ciudadanos, gozosamente libres ya para autogobernarse a placer, sino las garantías de soltarles pasta que vayan a ofrecerles Inglaterra como la EU en sí.

    A ver cómo lo ven los indecisos. Supongo que los indecisos, como casi siempre, se unirán a la mayoría.

    Felicidades por el artículo, que es completo y sintético.

    Un saludo!

  2. Gracias por tu comentario Javier. La verdad es que como bien dices es un dato muy significativo. Hay que tener en cuenta que en Escocia no se cuestiona la identidad nacional. Eso es algo que todos tienen más que asumido a un lado y a otro de la frontera con el resto del Reino Unido. Por eso, independizarse o quedarse en la Unión debe tener otros alicientes que vayan más allá, y en eso están ambas campañas. Veremos qué pasa y quién logra convencer, que aún hay campaña para rato. Saludos!

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