El umbral

La mano callosa del inspector Tamashiro se agarró con fuerza al umbral de la puerta del diminuto apartamento, salvando al resto de su cuerpo de una nueva caída. En los últimos cuatro meses, el inspector se había acostumbrado al asfalto, al mármol y al tatami, sabores que paladeaba con un creciente placer. “Seis tramos de escaleras son demasiados para una mañana de lunes”, pensó. Las doce. Para Tamashiro, ya era demasiado tarde. El policía soñó por un momento con completar su caída y acurrucarse en una esquina de aquel suelo climatizado. Bastó ese instante para que su mirada de viejo sabueso, la única que no lo había abandonado, se escapara hacia el interior de la casa, con la excusa de buscar ese rincón en el que dormir los cinco minutos que solía regatearle a su madre antes de ir al colegio. Entonces, lo vio. Los vio, tendidos sobre el tatami. Cuatro continentes separados por un mar rojo. Un mapa que, en otra vida, le habría excitado. El sabueso le dijo que era uno de esos casos que relanzaban una carrera y el inspector le dejó hablar de medallas, aplausos y abrazos de llorosas familias agradecidas. Tamashiro se dejó soñar: había pruebas y había llegado el primero. Podía resolverlo. Oyó una voz. Los vecinos se habían amontonado a su alrededor, mirándolo con reverencia, quizá extrañados por el fuerte olor a sake que lo acompañaba. Lo conocían por los periódicos, por la televisión, por otra vida, pero, para Tamashiro, ya era demasiado tarde. Cerró la puerta y dejó que el sabueso se escapara para no volver. Él también. Completó el informe con la palabra que dormía con él desde hacía cuatro meses, su fiel amante.

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JAPÓN: OTRO PACTO SUICIDA

TOKIO (Reuters) Cuatro jóvenes japoneses fueron encontrados muertos ayer en un departamento de Tokio, por lo que según la policía puede ser el más reciente de una serie de pactos suicidas acordados por Internet que se han cobrado decenas de vidas en los últimos dos años. Los cuatro tenían entre 20 y 25 años.

La Nación (Buenos Aires, 29/11/2004)

***

Cuadros: Pinos, de Hasegawa Tōhaku. Tesoro nacional de Japón, expuestos en el Museo Nacional de Tokio.

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