Estrenos del mes de marzo

28 de marzo

Hay muchas películas que vería esta semana antes que Capitán Américapero como la van a estrenar en cinco millones de salas más que cualquiera de las demás, creo que es lo que toca. Para empezar, vería Enemy, porque Jacques Villeneuve es un tipo que hace los mejores thrillers que se pueden ver por ahí, y además esta vez ha decidido inspirarse en una novela de nada menos que Saramago. Con Jake Gyllenhaal, un actor que ha demostrado muchas veces que lo de llevar personajes al límite se le da francamente bien, la cosa promete muchísimo. Si no os convence, otra opción para la intriga es The Informant, película francesa que se desarrolla en Gibraltar. Vosotros veréis, pero yo lo tengo claro.

Pero de lo que más cargado viene el fin de semana es de comedias. La francesa Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!viene con la etiqueta de mejor comedia del año, y a juzgar por el tráiler por lo menos será un interesante ejercicio de striptease psicoanalítico de su director. Un poco menos ambiciosas son las dos comedias españolas que la acompañan, aunque curiosamente a las dos les da por deslocalizar. Por un lado, Kamikaze se va hasta Rusia para llenar el frío de buen rollo y amor a la vida. Por el otro, Carlos Iglesias considera que no tuvimos suficiente con la primera parte (discrepo) y nos trae la comedia retro 2 francos, 40 pesetasque nos lleva a los años setenta para hacer chistes gañanes. Una joyita con la que no la mínima intención de cruzarme.

Pero si ni los tiros ni la comedia son lo tuyo, todavía te queda la opción de ver la multipremiada Ida. Si una película polaca en blanco y negro sobre una monja investigando sobre los oscuros secretos de su familia ha conquistado al jurado de festivales de todas partes, es que algo tiene que tener.

La película de la semana: Capitán américa: El soldado de invierno.

No he visto la primera, pero una de las ventajas de las películas de Marvel es que todas son prácticamente iguales. Eso no es ni bueno ni malo, porque luego son los matices los que las salvan de la quema o las convierten en entretenimientos aceptables. El Capitán América tiene el hándicap de ser seguramente el personaje más rancio y trasnochado de todos los que han protagonizado películas de superhéroes, pero si son suficientemente hábiles para jugar con ello con algo de ironía igual podemos llegar a algún sitio.

Por lo demás, como os decía ya sabemos lo que hay: malos malísimos, el mundo amenazado, peleas, destrucción, las dudas del héroe y Benicio del Toro paseando por ahí mientras recolecta sus bolas de dragón. Es curioso esto de que para hacer una película (la secuela de Los Vengadores) se tengan que hacer antes otras cinco, pero de momento nadie parece estar muy cansado de ellas y mientras tanto los señores de Marvel se están llevando mucho dinero. No creo que me guste, pero quién sabe.

El momento clave

Samuel L. Jackson con un parche. Retiro todo lo anterior.

¿Por qué ir a verla?

Porque tienes acciones de Marvel.

7 de marzo

Como veis, el nuevo formato es de lo más práctico. Le dais al play, ampliáis vuestra pantalla y en diez minutos os habéis enterado de todos los estrenos, aunque estoy seguro de que muchos de vosotros preferíais no haberlo hecho. Sí amigas, se estrena un spin-off de 300 (300: El origen de un imperio) que recuerda un poco a esas secuelas sin sentido que Disney sacaba directamente al vídeo (seguro que más de uno tenéis a mano El retorno de Jafar o La sirenita 2). Haceos un favor y ahorráosla si disfrutasteis con la original. Sé que no me haréis caso y acudiréis en masa para salir decepcionados, pero al menos seguidme en el consejo de huir de Emperador, la producción número 7 millones sobre la II Guerra Mundial que hará las delicias de los amantes del bostezo. Lo mejor: certificar que Matthew Fox sigue vivo y no se había quedado atrapado en la isla de Perdidos.

Lo que sí tenéis que hacer, y si tenéis una excusa en forma de seres humanos de un metro un más, es ir a ver Las aventuras de Peabody y Sherman, en la que Dreamworks parece que ha vuelto a dar con la tecla (hacía ya tiempo) y con la que los chavales aprenderán historia mientras se lo pasan estupendamente. Si no lleváis a vuestros hijos es porque no los queréis, y corréis el riesgo de que acaben siendo balas perdidas como en Dog Pound, película de reformatorios sin demasiado atractivo más allá del físico de sus protagonistas, o con crisis existenciales como las del protagonista de Oh Boy, atractivísima aproximación berlinesa al mumblecore (o lo que antes se conocía como cine de Jim Jarmusch) que arrasó en el equivalente alemán a los Goya y se llevó el premio a la major ópera prima del cine europeo.

Si nada de esto os vale, un drama argentino muy extraño llamado El sexo de las madres y el a priori muy interesante documental Rafea y el sol (ved el tráiler) completan los estrenos.

La película de la semana: Joven y bonita

Por mi parte, después del empacho americano que me he pegado en las últimas semanas, me voy con mi amigo François Ozon a ver cine francés raruno y guarrete de ese que hace cincuenta años habría hecho a más de uno cruzar la frontera. La historia del despertar sexual de una chica de diecisiete años y el descubrimiento del poder que le da su atractivo tiene todas las papeletas para ser buena, aunque solo sea porque su director es un fenómeno y rara vez hace una película mala o aburrida.

Una de las cosas buenas es seguro que no se juzgará a la protagonista por empezar a prostituirse, no va a tratar de eso. Sí que consistirá el viaje en tratar de comprender sus motivos y el porqué de sus acciones. Con sus dosis de drama, que la historia lo merece, pero sin pasarse, y con un envoltorio elegante desde la música hasta la fotografía. Una película de la que espero salir tan contento como incómodo.

El momento clave

Ese plano en la playa, qué arte.

¿Por qué ir a verla?

Porque después de tanto Óscar toca algo de cine europeo.

14 de marzo

Si la primera semana del mes ya era variada, esta segunda lo tiene todo. Siete películas de cinco países entre las que brilla con luz propia una de las triunfadoras de la noche de los Óscar, Dallas Buyers Club. No me voy a extender con ella porque ya lo hizo Raúl Mora hace un mes con su acertada crítica, y además tengo otros dramas de la américa profunda de los que ocuparme. Una vida en tres días era la favorita para convertirse en la película de la semana, pero esta bizarra historia de amor con fugitivos de por medio ha recibido tantos palos de la crítica que me da miedo enfrentarme a ella, por mucho que la protagonicen dos monstruos como Kate Winslet y Josh Brolin y Jason Reitman, que es un director que me gusta mucho, esté a los mandos. Si os atrevéis con ella, igual os da una sorpresa positiva.

Lo que no es una sorpresa en absoluto es el quincuagésimo tercer remake de La Bella y la bestia, que esta vez viene de Francia y tiene pinta de haber costado un buen dinero. Ante él, me surgen dos preguntas: ¿Por qué? y ¿por qué no? El resto del cartel tiene aire político y reivindicativo: Pelo malo, ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián, es una pequeña historia de pobreza que no gustó demasiado al poder en Venezuela (pensemos lo que pensemos sobre Venezuela, para un servidor molestar al poder es bien); Las maestras de la República, que se define más por su título que por su mitin-tráiler, llega a la cartelera después de ganar el Goya al mejor documental; y por último, la propuesta más loca de la semana viene de Serbia, se llama Parade y nos cuenta cómo la mafia puede hacer olvidar las fronteras de la antigua Yugoslavia para que lo peor de cada una de las nuevas naciones ayude a una pareja a organizar un desfile del Orgullo Gay en Belgrado ¿Es loco o no?.

La película de la semana: Ocho apellidos vascos

Es bastante probable que sea una cosa muy mala, llena de tópicos sobre andaluces y vascos y que vaya a salir echando espuma por la boca. Pero el señor Borja Cobeaga está detrás del guion y eso me hace confiar (aunque sea mucho confiar), que no será así. Además los actores me caen todos muy bien y mi amor por Clara Lago es conocido universalmente, así que no tengo que dar más razones.

Con el buen momento que vive la comedia española, sería muy importante que un romance con nuestras diferencias regionales como telón de fondo saliera bien. Además del humor, que tendrá que funcionar sin parecer sacado del peor programa de chistes de Antena 3, gran parte de la responsabilidad recae sobre la incógnita de Dani Rovira, pues sabemos que Clara Lago se desenvuelve en este tipo de historias y  los mayores, Carmen Machi y Karra Elejalde, son dos bichos sobre los que no tenemos ninguna duda. Tengo mucho miedo, porque quiero que me guste y no tengo serias dudas de que vaya a ser así.

El momento clave

Creo que Karra Elejalde va a ser lo mejor de la película.

¿Por qué ir a verla?

Una comedia romántica sobre andaluces y vascos es una de esas cosas que los americanos no saben hacer.

21 de marzo

Este fin de semana sin grandes estrenos encuentra lo que más se parece a uno en Non-Stop, un thriller en el que Jaume Collet-Serra vuelve a hacer pareja con Liam Neeson. Una historia de piruetas de guion, claustrofobia, trampas y vértigo sin la que podríamos vivir perfectamente pero con la que a la vez seguro que pasamos un rato de lo más entretenido. Otro actor de renombre que nos visita esta semana es Benicio del Toro, que interpreta a un indio con problemas mentales y su relación con un psiquiatra francés muy particular en Jimmy P. La película se estrenó en Cannes y no le gustó a casi nadie, pero la experiencia nos demuestra que eso no es garantía de nada.

También en Cannes se pudo ver Los canallas, de la que por mucho que veo el tráiler no puedo decir ni si me gusta, ni si me interesa, y ni siquiera tengo muy claro de qué va. Lo mismo me pasa con La partida, pero el tráiler es muy salao y ver al diputado Toni Cantó volver al cine con un papel así resulta por lo menos sorprendente (no sé cómo caerá entre algunos votantes de UPyD).  Me dejo para el final dos de sustos: el de los vampiros de Byzantium, que se estrenó en Sitges así que podemos estar tranquilos de que no tendrá nada que ver con Crepúsculo; y por último el terror a la española de La hermandad, con sus curas, sus niños perdidos y sus casas encantadas.

La película de la semana: El gran hotel Budapest

Esta semana toca ver a Wes Anderson. Son muchos los que odian sus planos estilizados, la simetría, los zooms, la música, las voces en off o los personajes que no sonríen. Incluso a ellos, seres sin corazón ni alma ni sentido del humor, sí que les gusta el Anderson más inspirado, y da la impresión de que en esta comedia lo ha conseguido.

A mí realmente me da igual. Mirad el tráiler, babead con el reparto y preguntaos junto a mí qué puede salir mal. Que su director haga películas para él mismo no significa que a los demás no nos puedan gustar también, y esta historia de un hotel en medio de uno de los momentos más moviditos de nuestra historia reciente puede ser lo que a Wes Anderson le faltaba para conquistar a todo el mundo.

El momento clave

Bill Murray es mi persona favorita del mundo, aunque el “lobby boy” puede empezar a disputarle el puesto.

¿Por qué ir a verla?

Ponte el tráiler otra vez, luego otra y luego otra. Así hasta que te contestes tú solo.

 

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