Entrevista completa a Karlos Castilla

Reportaje: Sesenta días  

Primera entregaDía 1. Los caminos al CIE   Segunda entregaDía 2. La espera    Tercera entrega: Día 60. Las tres puertas del CIE

Karlos Castilla es un abogado mexicano, especialista en Derechos Humanos y centros de detención de migrantes, así como colaborador de SOS Racisme Catalunya.

castilla

¿Cómo llegáis desde SOS Racismo al caso de Alik y cuáles son los pasos dados por la organización al respecto?

De este caso de Alik, nosotros la primera noticia que tuvimos fue por prensa. Es muy difícil tener la información de primera mano, como ya se sabe, en los Centros de Internamiento. Fue la propia policía la que hizo su comunicado de prensa dando aviso de la muerte de una persona en el Centro de Internamiento de Barcelona. Así es como nosotros tenemos la primera noticia, tratamos de investigar un poco las circunstancias, buscar información más completa respecto a lo que había allí ocurrido. Con familiares, con personas que también estaban privadas de libertad en el mismo centro; y lo inmediato ante la falta de información, exigimos una investigación profunda y eficaz, como se lo ha demandado ya el Tribunal Europeo de Derechos Humanos a España en casos de personas bajo custodia policial.

Después de esto, el grupo en el que desde aquí normalmente trabajamos en colaboración, formado por SOS Racismo, Tanquem els CIE y Migra Studium -los tres grupos que estamos de manera más cercana viendo la situación- empezó a trabajar. Compañeros de Tanquem els CIE fueron directamente al centro a obtener más información, para saber exactamente qué había pasado. En esa información, surgieron algunas versiones acerca de que Alik había sido golpeado, que había sufrido algunas lesiones. Con esas versiones, teníamos ahora que tratar de investigar.

A partir de entonces, ya entrando en contacto con amigos, la comunidad de Armenia en Barcelona y con personas cercanas a él -un hermano que tiene aquí en Cataluña-, logramos obtener más información y decidimos iniciar el trabajo por dos vías: unos abogados de Tanquem els CIE ayudan o colaboran con la acusación particular, la acusación privada, y Migra Studium y SOS Racismo hacemos una acción o acusación popular, demandando una investigación profunda y solicitando el acceso al expediente para saber qué se ha hecho o qué se ha dejado de hacer en la investigación de esta muerte.

¿Vuestra acusación contra quién es?

Nosotros, ante la poca información que hay, lo que hacemos en nuestro escrito de acusaciones es pedir que se investigue “el hacer o el no hacer”. No estamos adelantando que la muerte de Alik haya sido causada, necesariamente, por la Policía Nacional. Esa es una hipótesis que surgió a partir de ciertos testimonios. Pero nosotros estamos denunciando el no hacer, el hecho de que aun cuando haya sido suicidio, si es que esto se prueba al final, no es posible que ocurra el suicidio de una persona bajo custodia policial. Cuando una persona estaba en una zona conocida como celda de aislamiento -la cual tiene una videocámara que veía todos los movimientos de esta persona-, no es posible que la policía no se haya dado cuenta que esta persona, si es que así fue, llevó a cabo estos actos: quitarse los cordones, subirlos a estas rejillas, colocarlos, colgarse…

Esta falta de protocolos de cómo deben ser tratadas las personas, de atención psicológica, de quitarles cordones, de brindar la asistencia… Esa parte también nos interesa que se investigue porque no existe un reglamento de estos centros y queda lo que ocurre ahí dentro a decisión del director del centro. Pero en muchos casos, como ahora este, en la madrugada ya no está en director y entonces queda en manos del jefe de turno de la policía. Y si el jefe de turno ya no está, por alguna situación, cae en la cadena de mando de los policías. Nosotros estamos en contra de estos centros, pero si es un centro en el que se está privando de libertad a personas, al menos, debe tener las garantías mínimas de custodia, las garantías mínimas de seguridad, vigilancia y atención que requiere cualquier persona que está privada de la libertad bajo custodia del Estado.

La hipótesis de que la policía participase en la muerte de Alik surge a través de testimonios que vosotros recabáis. ¿Cuáles son esos testimonios y qué es lo que os dicen para que vosotros penséis que puede ir en ese sentido el fallecimiento?

Los testimonios los recogen compañeros de Tanquem els CIE en el propio Centro. Proceden de algunas personas que estaban en el mismo centro, algunas incluso compartiendo en un momento previo la misma celda o habitación con Alik. Dicen que escucharon gritos, que el policía en el momento en el que lo saca de la celda o esta habitación común y lo traslada a la de aislamiento, digamos que lo llevaba con fuerza. Todos estos testimonios hacen surgir la duda sobre qué pasó.

Por eso te comentaba que nosotros estamos pidiendo con esta acusación popular las dos vías: que se investigue en todo caso si hubo abuso policial. No hay más pruebas, no hay más certeza que los testimonios. Al afirmar algunas personas que escucharon gritos, que estas personas se quejaban, esa es una de las vías que se va a investigar, junto a la otra la que ya te comentaba.

Que se trate de un caso de negligencia.

Así es.

¿Cuáles son los pasos a seguir ahora mismo por parte de la organización?

El juez de la causa nos puso una fianza de dos mil euros. Si no pagamos la fianza no podemos tener acceso al expediente. Esto es  normal, porque así lo establece la ley, aunque no es muy claro, es interpretable. Por ello, dos organizaciones como Migra Studium y SOS Racismo nos inconformamos contra esta fianza, que es muy alta. Mil euros es más de un mes de actividades. Cuando se resuelva esto, nosotros buscaremos que el caso siga, que las autoridades deslinden todas las responsabilidades. Que el juez vea todas las posibilidades o todos los posibles hechos: las acciones o las omisiones que generaron la muerte de Alik.

En alguna información surgida tras el fallecimiento de Alik, se hacía referencia a que era una persona problemática, que había creado distintas situaciones complicadas para la policía. ¿Vosotros tenéis esa información o hasta qué punto eso es cierto o no?

Todos nuestros testimonios, algunos incluso que figuran en el expediente, indican que era una persona tranquila. Tenía un amigo de Georgia en el centro. Como los dos hablaban ruso, se llevaban bien. Sobre la convivencia con los demás, estar en un espacio reducido genera tensiones, pero en general los testimonios que tenemos y lo que han dicho quiénes le conocían es que era muy tranquilo. Esta versión de que era violento, creo que deriva más bien del hecho de que venía de un centro penitenciario y lo fácil siempre es criminalizar y decir “como viene de un centro penitenciario,  era peligroso, era malo, era…”: ponerle calificativos. Si no era una persona fraternal, era tranquilo. Era una persona amable, que no se buscaba problemas. Había estado cinco años y medio en una prisión y obtuvo beneficios penitenciarios. Esos beneficios no se obtienen si hay actos violentos. Él ya estaba en trámites de regresar a su país, expulsado.

¿Por qué motivo se encontraba en prisión?

En el expediente se dice que por tema de drogas y armas, entre otras cuestiones. Por eso había sido sancionado y ya había acabado de cumplir su sanción penal.

¿Había sido acusado y condenado por tenencia de drogas y armas?

Así es, entre otros delitos, como asociación ilícita. Eso es lo que tenemos nosotros con claridad por lo que hemos visto.  La acusación general por la que se le procesó.

¿En qué situación se encontraba dentro del CIE? ¿Había cumplido su condena o conmutado una parte a cambio de la expulsión?

Ya había cumplido la totalidad de su condena en prisión y, después, había pasado al CIE con una orden de expulsión del país.

¿Cuánto tiempo llevaba él viviendo en España?

Ese dato ahora no lo recuerdo.

¿Tenía familia aquí? ¿Vivía solo? ¿En qué ciudad estaba viviendo?

Vivía aquí en Cataluña, en Barcelona. Tenía varios hijos. Es un poco complicada la historia familiar, porque es de estas familias que no viven juntos.

Llevaba, me decías, cuatro o cinco años  en prisión y había conseguido que le conmutaran el resto de la pena a cambio de la expulsión, ¿cuánto tiempo llevaba interno en el CIE?

Había entrado el 21 de noviembre y murió el 3 de diciembre. Llevaba catorce días en el centro.

¿En el CIE de Zona Franca se habían relatado casos de malos tratos con anterioridad al fallecimiento de Alik? ¿Qué gravedad revestían, si vosotros teníais conocimiento de ellos?

En SOS Racismo nos han puesto en conocimiento, aunque no sea algo generalizado, de al menos dos casos más en los que algún miembro de la Policía golpea a las personas que están allí privadas de la libertad. Se trataría de golpes no graves, pero golpes al fin y al cabo. De uno de ellos, SOS Racismo también participó en la acusación. Esos son los que nosotros tenemos documentados, ante esta falta de transparencia y de claridad que no solo juega en contra de que nosotros podamos acceder a la información. Las autoridades también deberían tenerlo muy en cuenta porque, a veces, se crean historias o se crean mitos de ciertas circunstancias. Si tuvieran una mayor apertura y transparencia en este tipo de situaciones, darían certezas a todos. Se evitaría que se crearan historias cuando no existen y, cuando las hay, se debería sancionar a quien golpee. Aunque sea un golpe leve, la policía no debe golpear a una persona mientras esté bajo su custodia.

¿Tenéis identificado al policía que le llevó a esa celda de aislamiento y con el que tuvo ese supuesto enfrentamiento previo a su fallecimiento?

Se saben más o menos sus características físicas. Todos lo han descrito un poco. Era una persona bajita, de tamaño pequeño en comparación con algunos otros que estaban en ese turno. Pero no se ha logrado -al menos nosotros que no hemos accedido al expediente- saber nombres o números con más claridad. A nosotros, desde SOS Racismo, nos interesa mucho saber si, respecto al otro caso que te comentaba, se trata de la misma persona o si son más, para poder cotejarlo. A lo mejor el problema es de una persona, y un policía es quien está creando todas estas situaciones.

O si es algo generalizado.

Exacto. O de un turno, o de algún grupo, para tener mayor certeza.

El otro día, en una información, se afirmaba que se habían producido cuatro muertes en el CIE de la zona franca.

En realidad, esta es la tercera muerte en el CIE. La anterior fue en enero de 2012, otra situación de suicidio. Este es el segundo suicidio. En aquella ocasión no se pudo saber más, la investigación se cerró. La muerte anterior había sido, aparentemente, por una falta de atención médica, por una persona que tenía dolores y a la que no se le brindó la atención necesaria.

Así, esta sería la tercera muerte en este CIE que abrió en 2006. En ocho años, son tres muertes. No debería existir ni una sola, pero comparándolo con lo que nos han llevado siempre a comparar, desgraciadamente, con centros penitenciarios de Barcelona o Cataluña, allí en este periodo no ha habido ninguna, mientras que aquí ha habido tres.

De hecho, en el resto de CIE de España solo existe otra muerte, la de Samba Martine en el CIE de Madrid. Parece que fuera un problema algo específico del CIE de Barcelona.

Sí. No sé si has tenido la oportunidad de visitar los centros, pero el de Aluche está cerca, en la ciudad, igual que el de Valencia o Málaga. Todos están cerca de la ciudad. El de Zona Franca está en la zona industrial, donde hay solo bodegas, espacios industriales. No hay un acceso sencillo. No sé si el hecho de que estén tan lejos o tan aislados sea algo que también influya. Algo sintomático del propio lugar en el que se encuentran. Solo, alejado de la ciudad, rodeado solo de bodegas, de empresas.

¿Cuáles creéis que son los problemas concretos que tiene el CIE de Zona Franca para que se produzcan estos problemas?

El problema generalizado es, primero, la falta de un reglamento. Cada director establece los horarios de visita, quién puede visitar, cómo puede visitar… Todo lo que se hace queda a la voluntad de una persona. Yo no conozco a los que han sido directores de los otros centros de internamiento, pero especialmente aquí en Barcelona han sido personas duras, de no fácil trato. Creo que eso necesariamente influye en la serie de actitudes que tiene todo el personal. Si tienes un jefe que es hostil hacia las personas que están ahí, eso da lugar a que se cometan más abusos. Si tienes personas que respetan, eso es lo que generas tú mismo. Quizá ese pueda ser un tema a explorar si ha influido. Sería muy relevante conocer los historiales policiales de quien va a ser director. Si tiene acusaciones de abusos, o de comportamientos no buenos con la sociedad, sería muy malo llevarlo a un CIE.

Otro, yo creo que es la ubicación. El estar alejado de la ciudad. Cuando vas, es solitario. La única forma de saber lo que ocurre dentro es que alguien de ahí te lo comunique, pero si no, nadie se puede enterar. Está realmente aislado y eso puede ser algo que influya. Podemos ser todavía más opacos o dar menos información.

Volviendo a la muerte anterior a la de Alik por suicidio, ¿cuáles fueron los detalles? ¿Hasta dónde llegasteis en ese momento vosotros?

Eso fue algo más complicado que este caso, porque igualmente se tuvo la noticia, pero fue de manera más tardía. Se interpusieron prácticamente cuatro o cinco acusaciones populares y no hubo coordinación. El juez pidió que se estableciera un representante común, pero eso no fue fácil de lograr. Hubo muchas complicaciones desde el origen: las mismas organizaciones que participaban no tenían tanta comunicación entre sí. Hubo ciertos problemas de falta de organización previa. Comparándolo con esta vez, ya hay una mayor comunicación. Quienes estamos trabajando en ello desde diferentes ángulos, ya estamos más comunicados y eso ha permitido una mayor coordinación.

Aunque en el anterior caso se intentó esta acusación, después no se pudo continuar con el trámite, se archivó la investigación y ahí quedó. No se consiguió un mayor detalle. Aquí también ha sido muy importante que la comunidad de armenios en Cataluña haya sido muy activa. Esto también ha sumado a que se pudiera entrar en contacto con el hermano para conocer más información, el mismo consulado de Armenia ha sido muy activo. Creo que eso también ha sumado.

Porque, en la anterior ocasión, ¿de qué nacionalidad era el fallecido? ¿Cuál era su nombre?

El nombre era Iddrissa Diallo y era guineano.

Me comentabas que ahora, la organización de las acusaciones en este caso, ha cambiado. Vosotros estáis coordinando todo y contáis con el apoyo de la comunidad armenia. ¿Creéis que eso puede dar lugar a cambios en lo que sea el desarrollo del proceso? ¿Pensáis que hay razones para ser optimistas en ese sentido?

Una situación que es positiva es que al menos desde SOS Racismo queremos agotar todas las instancias nacionales. Aun cuando hubiese sido un suicidio, que todo indica que así fue, no pude ocurrir un suicidio bajo custodia policial, como si nada pasara. Desde SOS Racismo, aún si el juez considerara que no hubiera delito que investigar, por no ser homicidio o lesiones, nosotros creemos que sí se puede establecer una responsabilidad por estas omisiones. Si el juez dice que no, nosotros trataremos de ir a la Audiencia Provincial y si no al Supremo y si no al Constitucional. Sabemos que esto es un proceso de muchos años pero, con la idea de que esta es la única forma de lograr cambios, incluso pensamos también en llevar esta situación ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, para que se vea estas graves omisiones que no pueden estar ocurriendo en lugares donde hay personas bajo custodia policial.

Si todo fuera por buen rumbo, lo ideal sería que desde el juez de instrucción le llamara la atención al gobierno y a la Policía Nacional por estas omisiones. Pero si no hay respuestas aquí, al menos desde SOS Racismo nuestra idea es llevar el caso ante el TEDDHH para que se conozca y se vea la falta de reglamento y el trato que sufren las personas migrantes en los centros de internamiento en España y, en este caso, en Barcelona.

El tema de la fianza para acceder a la documentación, ¿os da malas sensaciones sobre cómo se va a desarrollar el juicio, a cuál va a ser la posición del juez ante esta situación?

A veces, en estos casos, desgraciadamente uno se acostumbra a que le pongan piedras en el camino. Esto, en lo personal, lo interpreté como una forma de que el juez se diera tiempo para investigar más, antes de que tuviéramos acceso al expediente. Él sabía que si ponía una fianza alta, nosotros necesariamente la tendríamos que recurrir y esto llevaría al menos tres meses. Se trata de darse tiempo para así llevar más adelante su investigación. Aun cuando esta concluyera, nosotros ya estamos admitidos formalmente, por lo que ya solo queda pagar la fianza o que se determine que no es necesario, porque ya es un proceso iniciado. Es parte de este camino, de la forma en la que normalmente se tratan estos casos. Por eso, nosotros estamos inconformándonos contra la fianza.

Creemos que, en los casos en que se esté haciendo una labor o solicitando que se investiguen Derechos Humanos, las fianzas deberían ser de lo mínimo indispensable. No estamos pidiendo que se investigue un robo a propiedad -que también puede ser muy importante-, hablamos de violaciones de DDHH, y además hacia personas que son altamente vulnerables porque están privadas de libertad y que, en muchos casos, no conocen sus derechos. Desgraciadamente, es el único camino que tenemos: que, a través de estas lamentables situaciones, podamos romper los obstáculos que hay. Ojalá no exista un caso más, pero si se presentara, que así pueda ser más ágil todo. Poco a poco, ir abriendo el camino y sensibilizando a los jueces para que pongan más atención sobre lo que pasa en estos centros. Muy pocos conocen o tienen la sensibilidad sobre lo que está ocurriendo o incluso de su existencia.

¿Pensáis llevar a cabo alguna labor de sensibilización social de la situación, más allá de la vía judicial?

Nosotros, desde SOS Racismo, hacemos tres actividades principales relacionadas con el CIE. Una es toda la estrategia legal para lograr transparencia en el centro. También tratamos de hacer difusión en pláticas, charlas en Universidades o con algunos colectivos, para quien le interesa conocer un poco el tema. Aparte, hacemos una actividad en Barcelona. Lo llamamos el Bus Turístico, de una forma un tanto irónica. Llevamos a personas en el autobús 109 -que es el que sale de Plaza España hacia el CIE- y les contamos un poco la situación. Los llevamos frente al centro, a la hora de la visita de los familiares, para que vean la realidad, aún desde fuera, de lo que significa. Cuando las madres o las esposas salen destrozadas o llorando o llegan con los hijos. Todo lo que desde fuera podemos ver y sensibiliza de la grave situación que se vive en estos centros.

¿Cuál es el juzgado a cargo del proceso?

El Juzgado Instrucción 21.

¿Alguna cosa que haya quedado en el tintero y quisieras apuntar antes de finalizar la entrevista?

Dos cosas de las que a veces nos olvidamos. Por un lado, desde 2010, por una reforma del Código Penal, se está poniendo en los CIE a personas con antecedentes penales. Esto es una grave situación, porque sirve para criminalizar a todos, para criminalizar a la inmigración misma. Esto también genera que, dentro de los CIE, se generen más conflictos, más situaciones tensas. Los abogados que trabajan en derecho penal también deben poner mucha atención en esto. El CIE y los policías que están allí no tienen la preparación para atender casos que pueden ser de peligrosidad mínima, pero que no cumplen con las necesidades de rehabilitación y de reinserción.

Desde luego, de reinserción ninguna, porque la intención es expulsarlos de la sociedad por completo.

Exacto. Creo que se debe trabajar mucho en ese punto, mantenerlo presente y no olvidarlo como fuente de criminalización.

La otra cuestión tiene que ver con estas faltas de regulación. A lo que nos están llevando o nos han llevado ya las autoridades es a pedir que a las personas migrantes o a las personas extranjeras se las trate, al menos, como si estuvieran en un centro penitenciario. Con la gravedad que esto implica. Estamos pidiendo “por favor, por lo menos trátennos como si estuviéramos en un centro penitenciario”. Creo que son dos puntos en los que debemos poner mucho énfasis, porque ahí está la razón de muchos de los problemas que están surgiendo alrededor con los CIE.

Un amigo de Alik que salió porque tiene esposa catalana, nos contaba que Alik le comentó que, al venir de un centro penitenciario, decía: “Allá tenías agua caliente, allá tenías comida en mejores condiciones, allá tenías con qué cubrirte en la noche”. A eso nos están llevando, a pedir que, por lo menos, se los trate como en un centro penitenciario.

En relación con esto, ¿cuáles son las deficiencias que vosotros habéis percibido, más allá de las ya comentadas, en el CIE de Barcelona?

Las que tenemos son todas derivadas de testimonios de personas que han estado allí, porque nosotros no hemos podido entrar para confirmarlo o desmentirlo. Pero, sobre lo que normalmente hay manifestaciones tiene que ver con cuestiones de falta de atención médica. Si tienen un dolor grave o leve, lo más que les dan es una pastilla: el clásico ibuprofeno. Por otro lado, las condiciones de alimentación y sanitarias, de limpieza: agua y alimentos fríos, que solo tienen un cobertor pequeño que o les cubre la parte de arriba o los pies, por lo que dormir en esas circunstancias no es nada sano.

La Cruz Roja, por su parte, está acudiendo y dicen que solo les dan apoyo con ropa o les ponen a jugar al fútbol, esa es la única función asistencial que están recibiendo. No hay una atención ni psicológica, ni de apoyo para las personas que están ahí, que están privadas de la libertad y esa no es una situación agradable. Hay personas de muchas nacionalidades y no hay servicios mínimos para estar en condiciones de convivencia mínima. Hace poco, me sorprendió mucho el testimonio de una persona que le decía al juez: “señor juez, eso es una bomba y va a estallar”. Que diga eso quien lo está viviendo, es para que llame la atención.

Entrevista realizada por videoconferencia el 27 de diciembre de 2013, cuando Karlos Castilla se encontraba en Barcelona. Algunas de las respuestas fueron actualizadas antes de la publicación de la entrevista, de acuerdo a lo que se averiguó posteriormente en el curso de la investigación.

Dado que el proceso judicial por  la muerte de Aramayis Manukyan, ‘Alik’, en el CIE de Barcelona continuó avanzando desde la realización de la entrevista hasta la publicación del reportaje, incluimos aquí una nota realizada por el propio Karlos Castilla, que indica la situación de la investigación el día 13 de marzo de 2014:

A finales de febrero de 2014, el Juzgado de Instrucción 21, con las pruebas y testimonios recabados, concluyó que sí se había tratado de un suicidio. Tanquem els CIE, como acusación privada, participó en el visionado del vídeo de la celda de aislamiento en el que se observa cómo ocurrió todo. SOS Racismo y Migraestudium mantienen su apelación en contra de la fianza de 2.000€ que les impuso el juzgado para poder participar como acusación popular, por lo que una vez que ésta sea resuelta, buscarán que se continúen las investigaciones de la muerte de Alik, por las omisiones para evitar que ocurriera.

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