Donación de sangre en Madrid: ¿privatización o gestión unificada?

La donación de sangre, caracterizada como un acto altruista, solidario y marcado por un alto valor social que es fomentado por instituciones y personas, ha suscitado en la Comunidad de Madrid un debate inaudito, debido al acuerdo del gobierno regional con Cruz Roja para delegar las donaciones de sangre en la vía pública en esta entidad sin ánimo de lucro a cambio de un coste estipulado, y para asumir todo el sistema de gestión y almacenamiento de la sangre en el Centro de Transfusión público, hasta ahora dividido entre éste y el de Cruz Roja.

En diciembre de 2013, la Comunidad de Madrid anunció la firma de un convenio con Cruz Roja, por el cual la entidad sin ánimo de lucro pasará a encargarse de todas las campañas de extracción de sangre en la calle, mientras que el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid, público, asumirá en exclusiva la gestión y el almacenamiento de las bolsas de sangre, y su distribución a los hospitales públicos y privados de la región, que hasta ahora estaba distribuida entre el centro regional y el de la Cruz Roja.

Por la prestación de este servicio a la sanidad regional madrileña, que sería de unas 74.000 donaciones en este 2014, año durante el cual convivirán el sistema público de extracción en la calle y el de Cruz Roja, y de 140.000 por año a partir de 2015, cuando la asuma por completo la entidad sin ánimo de lucro. Cruz Roja recibirá unos 4 millones de euros durante este año y más de 9 millones de euros por año a partir de 2015. Siempre por la extracción en la vía pública, ya que las donaciones en hospitales públicos seguirán gestionadas por el organismo público.

De esta cifra, los 9.300.000 euros por año, dividida por las 140.000 donaciones que tendrá que obtener la Cruz Roja a partir de 2015, es de donde salen los 67 euros por bolsa de sangre que se han convertido en el emblema de esta polémica.

Dos sistemas paralelos

Desde 1988, cuando se crea el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid como organismo que coordina toda la solidaridad de los donantes madrileños, conviven dos sistemas de donación con espacios de almacenamiento distintos, campañas distintas y bases de donantes distintas, lo que repercute en la existencia de dos carnés distintos para los que quieren entregar desinteresadamente su sangre en la región madrileña.

“En Madrid desde el inicio estaba la Cruz Roja, y luego se creó el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid, de manera que ambos han realizado trabajo en paralelo. Es ahora cuando va a terminar siendo un único Centro de Transfusión, que tiene el convenio hecho con Cruz Roja para labores de captación de donantes y de extracción en la calle”, explica a Mayhem Revista Luisa Barea, Directora Gerente del Centro de Transfusión de Madrid.

Para Deli Edreira, trabajadora del centro público y miembro de la asociación ADECETMA de empleados del Centro de Transfusiones, que agrupa a unos 90 empleados de los 220 del centro, la diferencia entre la actividad del Centro de Transfusión de la Comunidad (situado en el barrio de Valdebernardo) y el de Cruz Roja (en el barrio de Cuatro Caminos) hasta ahora era “muy básica”. “El centro de la Comunidad de Madrid recogía, procesaba y distribuía la sangre a los centros públicos de la red sanitaria de la comunidad. En cambio, Cruz Roja recogía, procesaba y distribuía solo a los privados”, explica Edreira.

La nueva situación, según describe Paco Fernández, de Cruz Roja Madrid, supone que Cruz Roja se va a dedicar “solo a extracciones en vía pública y a las campañas de comunicación, promoción, captación, fidelización de donantes”.

“Desde nuestro punto de vista esto encaja con la filosofía de la VII Asamblea de Cruz Roja, que es estar más cerca de la persona, el trato con la gente y la labor de calle. Encaja con las directrices acordadas en esa asamblea, que marcan que hay que dejar poco a poco la gestión sanitaria para avanzar en la gestión de salud”, explica Fernández a Mayhem Revista. Cruz Roja en la actualidad solo gestiona centros de transfusión en Madrid y Asturias, mientras que en el resto de Comunidades Autónomas esta función ha ido siendo asumida por organismos públicos.

La polémica

Para los trabajadores del centro de transfusión público, que llegaron a encerrarse en el centro como protesta contra este convenio, este acuerdo supone una privatización. “Si lo estaba haciendo un organismo público y lo pasa a hacer uno que no es público, se llama privatización, y encima se le está dando dinero para que lo haga”, asegura Deli Edreira.

“Los autobuses que habitualmente vemos por las calles, prácticamente todos eran del Centro de Transfusión, salvo dos o tres que podían ser de Cruz Roja. Ahora, la mitad de los autobuses del Centro de Transfusión se los ha llevado Cruz Roja. De modo que está recogiendo esa sangre, yo como donante acudo al autobús, doy mi sangre, esa sangre la lleva Cruz Roja al centro de transfusión y el centro le paga 67 euros por cada una de estas bolsas. Luego aparte, como el centro la tiene que procesar, le supone un coste”, agrega Edreira a M*.

Sin embargo desde Cruz Roja enfatizan que los 67 euros no suponen más que la división del coste del servicio por la cantidad de donaciones esperadas. “Cruz Roja no ha hecho dinero nunca, ni con la sangre, ni con ninguna otra actividad”, explica Paco Fernández.

Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid (Foto: Mesa por la defensa de la sanidad pública http://mesaendefensasanidadpublica.wordpress.com/2013/12/05/nota-del-comite-de-empresa-del-centro-de-transfusion-de-la-comunidad-de-madrid/)

Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid (Foto: Mesa por la defensa de la sanidad pública)

El convenio estima en 140.000 las extracciones en la calle necesarias para garantizar el abastecimiento. En base a esa necesidad, se calcula un coste de la actividad: equipos móviles, autobuses, maquinaria, equipos estáticos, mantenimiento; y los costes de recursos humanos, personal sanitario, médico, administrativo, auxiliares, conductores… También el refrigerio de donantes, campañas de promoción y donación de sangre, gastos de administración, de seguros”, agrega el representante de la entidad, que explica que el coste unitario por bolsa de sangre con el sistema anterior era “más elevado”, porque incluía “todo el proceso”. Ese coste anterior está cifrado por el gobierno regional en 111 euros por bolsa, frente a los 67 actuales sin el procesado, que se realizará en el centro público.

La representante de ADECETMA también critica que se hayan puesto varias de las unidades móviles que tenía el organismo público a disposición de Cruz Roja y asegura que se están dando duplicidades en los meses de inicio de la aplicación, que comenzó de forma preliminar en enero. “¿Qué entendemos por duplicidad? Que si un hospital recoge sangre y depende del centro de transfusión, no se puede entender que Cruz Roja ponga un autobús en la puerta de este hospital, o a 100 metros. Está haciendo competencia desleal, porque los donantes son los mismos”, dice Edreira.

Para Luisa Barea, sin embargo, estas duplicidades son fruto del proceso. “Puede ocurrir, porque a lo mejor la colecta que yo denomino con un nombre X, Cruz Roja la llama de otra forma. Entonces, cuando Cruz Roja hace la planificación y nos la manda, puede que algún punto se nos escape y que sea un punto muy parecido al que nosotros tenemos. Es cuestión de que hemos de trabajar ambas partes para que esto no ocurra. Pero es posible que vuelva a darse. Esto no quiere decir que haya una competencia, quiere decir que es un proceso, que estará finalizado el 31 de diciembre”, dice la directora gerente del Centro de Transfusión público, que afirma que, en 2015, pese a que Cruz Roja hará todas las donaciones en el exterior, tendrá que tener el visto bueno para realizarlas por parte del organismo regional.

Un proceso difícil de comparar

En 2012, con los dos sistemas paralelos, Cruz Roja extrajo en Madrid 75.416 bolsas de sangre, según su memoria anual nacional de ese año [PDF, p. 14]. Con el mismo documento del Centro de Transfusiones de la Comunidad de Madrid se puede ver que el centro público procesó 175.128 bolsas de sangre en el mismo año, de las cuales la mayoría habían sido extraídas en los hospitales públicos (105.157) y 62.368 correspondían a colectas externas. Los datos están en la página 17 de este documento PDF. En el caso de Cruz Roja, no podemos afirmar que todas sus donaciones procedían de colectas en la calle, ya que también cuentan con el Hospital de la Cruz Roja y con su propio centro de transfusiones, pero no reciben las donaciones de los hospitales públicos.

Es difícil establecer un baremo de eficiencia entre ambas, aunque Cruz Roja obtiene una media de 24 donaciones por colecta, frente a las más de 19,8 que obtiene la Comunidad de Madrid. Deli Edreira no duda del servicio de los profesionales de Cruz Roja, pero sí plantea “el criterio económico”.

“Yo a priori no puedo cuestionar el servicio, pero yo me puedo plantear algo. Una vez que hay un criterio económico en juego en un procedimiento, que se paga por una bolsa de sangre, ¿quién me garantiza que si voy a donar y tengo una gripe, en lugar de decirme que tengo una gripe y vuelva diez días después, no me van a sacar sangre? Porque la sangre que me van a sacar es dinero, y ese dinero es para compensar gastos”, dice.

Para Paco Fernández, de Cruz Roja Madrid, la entidad tiene en su propia definición jurídica, además de su condición humanitaria, de carácter voluntario y sin ánimo de lucro; la función de ser “auxiliar y colaboradora de las autoridades españolas”, lo que lleva a la realización habitual de convenios de este tipo.

“Esta labor de colaboración se realiza bajo convenios y acuerdos. Esto es así. Y en esos acuerdos se estipulan unas cantidades, que son las que se entienden necesarias para realizar el coste necesario para el desarrollo de esa actividad. Y en todos los convenios se estipula el retorno del coste”, explica.

Los trabajadores

El Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid tenía, en 2012 [ver PDF p.5], 135 trabajadores sanitarios. La región y los sindicatos firmaron un acuerdo según el cual estos trabajadores van a ser reasignados. En un primer plazo, 17 trabajadores han sido trasladados, y a finales de año serán otros 40, pero para Deli Edreira han sido “parches”. “Si Cruz Roja se lleva la mitad de las unidades móviles –el centro tiene 14, ahora mismo se ha llevado 4-, están sobrando ocho equipos de trabajo, ocho conductores, médicos, enfermeros”, explica, dudando de las funciones que vayan a tener en su destino.

De los 17 primeros trabajadores trasladados, 14 han ido al Hospital de La Princesa. “En La Princesa sus labores van a ser las mismas que en las unidades móviles, pero en esta ocasión van a ser en un hospital. Además, este hospital va a pretender impulsar la donación de sangre, porque es un hospital muy céntrico, muy accesible, y que se puede colocar como unidad de donación”, explica Luisa Barea, directora gerente del Centro de Tranfusión de la Comunidad de Madrid.

Un debate que sigue en marcha

Aunque el convenio está firmado desde diciembre y su implementación ha empezado en este mes de marzo, tras dos meses de puesta en marcha, la situación de conflicto sigue vigente, en las manifestaciones de la Marea Blanca y en todos los foros contra la privatización sanitaria en la Comunidad de Madrid. En Cruz Roja reclaman su legado de colaboración con administraciones públicas en España, donde estuvieron entre los pioneros en realizar donaciones de sangre a partir de 1960, y exponen, en palabras de Paco Fernández, su independencia de factores ideológicos.

“Cruz Roja desde su nacimiento, hace 150 años en España, colabora con gobiernos, estados y administraciones de todo espectro e ideología. Respetamos todas las opiniones, pero no entramos en debates ideológicos. Y en España nos hemos dedicado a la donación de sangre desde hace 50 años. Los madrileños pueden estar tranquilos porque el nivel de donación va a ser el mismo, el nivel de calidad. Centramos todos los esfuerzos en canalizar la solidaridad, lo importante es que las personas sigan donando sangre”, agrega Fernández, con quien coincide Edreira en la importancia de la donación, aunque rechaza que se done en las instalaciones de Cruz Roja.

Nosotros insistimos que hay que donar, que es fundamental, porque la sangre no se fabrica, con lo cual hay que seguir donando, pero en hospitales públicos. No en los autobuses de Cruz Roja, porque no es necesario. Lo que tiene que ser es un servicio público gestionado por un centro de transfusión público como es el nuestro. Y que no nos sirve de nada que Cruz Roja esté diciendo que lleva 50 años, en este ámbito ya no son necesarios”, afirma la trabajadora del Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid

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Foto de portada: Bolsas de sangre donada (Foto: Antonio)

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2 Respuestas a “Donación de sangre en Madrid: ¿privatización o gestión unificada?

  1. Considero que la donación de sangre es un acto de bondad que cada persona es muy libre de hacer. Yo regalo mi sangre a quien la necesite pero si mi regalo lo coge Cruz Roja y lo vende ya deja de ser donación.Si yo quisiera sacar beneficio, ya la vendería yo misma. Es subrealista que me cobren por mi propia sangre,sería como cobrarme por el aire que respiro.de este modo lo único que se consigue es que dejemos de ser ” solidarios” ya que no nos dejan ni decidir si queremos dar o vender. Yo estoy muy decepcionada y no volveré a donar hasta estar segura que es para actos de solidaridad verdaderos.

  2. VÍDEO explicativo de los trabajadores del centro de transfusión: “TU SANGRE, ¿SU NEGOCIO?”

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