Enrique Flores: “Lo importante no es que un dibujo esté bien o mal, sino la constancia”

Enrique Flores (Badajoz, 1967) es ilustrador y dibujante. Tiene mucho de ciudadano crítico y buen conversador, aunque eso no venga en su currículum. Ha convertido su profesión y su pasión en una parte de su relación con la realidad, el dibujo en un aspecto más de su caminar por la vida. Tanto, que sorprende al equipo de Mayhem Revista poniéndose a dibujar nada más nos sentamos en la cafetería La Ciudad Invisible para comenzar la conversación.

Pocas veces una entrevista se convierte en un acto recíproco, en el que se intercambian los papeles entre retratistas y retratados. Y es que cuando apenas estamos montando los enseres de grabación, Enrique ya ha empezado a dibujar la escena de la entrevista.

Con este ilustrador, reconocido en los movimientos ciudadanos por sus diarios dibujados del 15-M, editados como Cuaderno de Sol, pero también creador de ilustraciones para libros, diseñador gráfico o dibujante para la sección de opinión La Cuarta Página de El País; charlamos sobre dibujo, movimientos sociales, arte y medios de comunicación, en un diálogo en el que los papeles de entrevistador y entrevistado se difuminan a la primera aguada que Enrique realiza sobre su acuarela.

“Siempre he tenido facilidad para el dibujo, para el dibujo rápido. Me sale solo, no necesito pensarlo mucho. Es más, cuando tengo que dibujar en casa y pensarme mucho las cosas y tal, me motiva menos, porque esto es un reto extra, hay que dibujar en unas condiciones que son difíciles”, explica Enrique acerca de estos dibujos, que no arrancaron en Sol, sino que le acompañan desde siempre.

El lápiz como línea definitiva

En viajes, charlas, conferencias… Enrique dibuja lo que encuentra e incluye frases de aquellos que intervienen en cada diálogo. Siempre como una afición, y no como un trabajo. “Yo tengo un diario en el que dibujo todo, si el otro día me voy de paseo por una ciudad dibujo un edificio, si voy por el campo dibujo el campo, si voy a un bar con unos amigos, los dibujo”, comenta.

Dibujos en los que su lápiz es la línea definitiva, y en los que pinta “con cualquier cosa”, sea lápiz, rotulador. “Y si tengo un boli bic, pues un boli bic”, bromea Enrique mientras moja el pincel en el vaso de agua que le han servido en la cafetería. Poco después hace ademán de beber de ese mismo vaso. “No, da igual, si solo he mojado un poquito. Estoy ya vacunado contra la acuarela”, dice cuando le alertamos.

Enrique Flores y Miguel A. Moreno durante la entrevista (Foto: Jorge Moreno)

Enrique Flores y Miguel A. Moreno durante la entrevista (Foto: Jorge Moreno)

Enrique acudió, como muchas personas, a la manifestación del 15 de mayo de 2011. Después siguió con su vida y quedó con sus amigos. Fue por la noche de ese día 15 al regresar a su casa cuando se encontró con la acampada.

“Había quedado con unos amigos, me fui, y al volver a Sol -que entonces vivía allí- me encontré con la acampada. Con otro amigo que estaba por ahí, ya nos quedamos hablando y me recogí tarde esa noche. A partir de ahí ya fue la sucesión de días y el mes loco de la acampada de Sol. Yo en aquel momento llevaba un cuaderno como siempre, y también hice dibujos de lo que estaba pasando en Sol. Me hubiera parecido una tontería no hacerlo”, explica Flores.

Un documento subjetivo y parcial, pero relevante

A partir de entonces se gesta lo que después sería el Cuaderno de Sol, pero que primero solo obedecía a la intención de Enrique de dibujar lo que se encontrara, no con la intención de abarcar todo lo que ocurría, sino de retratar lo vivido. Un diario que se convierte en memoria gráfica del 15-M, en un proceso que “pasa solo”, según su autor.

“Hay un momento en el que yo tengo diez dibujos, y esos diez dibujos no son nada. Pero cuanto tengo 300 dibujos, sin entrar a valorar su valor artístico o estético, esos dibujos  son algo. Es un cuerpo de información importante que se convierte en un documento (…). Un documento un poco raro, porque es la visión subjetiva, parcial, de una persona que tampoco estuvo allí en todo, que estuvo en algunas cosas. Porque me perdí muchísimas”, comenta Enrique, que ve en la constancia de esos dibujos la clave de su relevancia como testimonio.

“Yo creo que lo importante de mi trabajo no es que un dibujo esté bien o mal, que eso es lo de menos, sino que son muchos, de muchas cosas diferentes, y muy continuados. El valor es la cantidad, la constancia”, agrega.

Enrique Flores durante la conversación con M* (Foto: Jorge Moreno)

Enrique Flores durante la conversación con M* (Foto: Jorge Moreno)

Enrique vio el 15-M como “un aprendizaje” en el que personas muy diferentes decían cosas “muy interesantes” y que no había escuchado en otro tipo de reuniones políticas. “Había que hacerlo. Es que si no tenemos cultura política, no sabemos asamblearnos y poner en común las cosas. A eso hay que aprender” comenta. Se define como “muy pesimista”, pero cree que la política le ha ganado terreno al fútbol y a los toros en los bares.

“Hablar de política sin ceñirse a la agenda de la crisis es lo que se aprendió entonces, y se sigue practicando ahora a diario. Creo que ése es el principal logro”, sentencia.

Autoridad, credibilidad y confianza

Insiste durante diferentes partes de la conversación en desligar sus trazos de la crónica periodística y relacionarlos con el valor del momento en que fueron realizados, como información “en bruto”. Y de la información pasamos a la enunciación del discurso, el énfasis que los movimientos surgidos del 15-M han tomado en ser quienes escriben sus propios relatos de la actualidad, en detrimento de medios y periodistas.

“Es muy importante que nosotros contemos lo que está pasando. Porque si lo cuentan ‘los malos’ lo van a contar mal, entonces lo tenemos que contar nosotros. Yo no me fío de ninguna narración de lo que está pasando en Madrid políticamente ahora, en las calles, que no venga contada de dentro del movimiento. No me vale que vaya un periodista o fotógrafo de fuera a contarme qué está pasando delante de mis ojos”, explica Enrique, que defiende la información a través de Twitter y la “autoridad que da la confianza” de seguir a aquellos perfiles que ofrecen información.

El dibujante e ilustrador Enrique Flores (Foto: Jorge Moreno)

El dibujante e ilustrador Enrique Flores (Foto: Jorge Moreno)

“Tú lo llamas informar. Contar, diría yo. A mí un relato en primera persona de cómo vivió alguien una manifestación me vale, si entiendo que me lo está contando honestamente. Esto es información, pero también es un documental. No es información contrastada, no es periodismo del estilo clásico. Es un periodismo sin contrastar, parcial, desde uno de los lados de la trinchera, pero sin filtros, libre. O no lo llames periodismo, llámalo narración. Yo de esas narraciones me fío, y van ganando terreno”, añade.

“Vivimos en un mundo en lo que lo inútil no se valora”

Enrique tiene la experiencia habitual de tener gente a su alrededor viendo los dibujos en conferencias, manifestaciones o actos de cualquier sitio. “A la gente le gusta, recuerda que de niño ha dibujado, despierta ternura”, explica. Cuando hablamos del dibujo, reconoce que forma parte del mismo problema que aqueja a la poesía, la música… “Vivimos en un mundo en el que lo inútil no se valora. Hay que hacer cosas útiles, que den dinero”, explica.

La misma enseñanza del dibujo, que “castra el manchurrón, la expresividad, el movimiento largo” para sustituirlo por el desplazamiento corto de la escritura, tiene cierta problemática para Enrique, que cree que, en muchos casos se “desaprende” a dibujar, tanto como a cantar, silbar, bailar. “La poesía, qué inútil es la poesía, que no vende libros”, ironiza.

Enrique, que también realiza ilustraciones de partidos del Estudiantes, valora el dibujo como una posibilidad de “mirar a los lados” y tener “una visión muy periférica” de las cosas. “Está bien saber que vas a tardar un tiempo en hacer un dibujo. Te permite pensar mientras lo haces”, explica.

Dibujo realizado por Enrique Flores durante la entrevista con Mayhem (Foto: Jorge Moreno)

Dibujo realizado por Enrique Flores durante la entrevista con Mayhem (Foto: Jorge Moreno)

Pese a ser un dibujante veloz –cosa que los miembros de Mayhem Revista comprobamos in situ– Enrique Flores destaca el valor del dibujo como actividad que requiere tiempo y que pierde el valor de lo instantáneo, tan idolatrado en nuestra sociedad.

“Cuando un chaval dice que quiere ser dibujante, si quieres ser realista tienes por delante un trabajo ímprobo. Como el que quiere ser pianista. Y eso yo creo que es un valor, saber que las cosas van poco a poco, lentamente, y saber que vas a ir aprendiendo. Y a la hora de ejecutar tu oficio, tu trabajo, también lleva un tiempo. Es muy ‘antiPlayStation’, muy como la diferencia entre ir en AVE o ir a pie. Y luego hay otra cosa, que a mí me gusta, que es que requiere muy baja tecnología. Que con un folio y un lápiz, ya está”, finaliza Enrique Flores, que recoge su minúscula caja de acuarelas y se marcha al concluir la entrevista. Pocas cosas sabemos de lo que hará después, pero una cosa tenemos segura: nos ha atrapado en su diario, apenas con un lápiz y una caja de acuarelas. También lo ha hecho con su buena conversación.

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Lee la entrevista completa con Enrique Flores

Foto de portada: Enrique Flores (Jorge Moreno)

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