Depresión vallecana en Manchester

David L. Palomo | Falso 9

Pasa que un día el mundo se pone de acuerdo para dártelo todo, para hacer del sueño una metamorfosis de la realidad, para extirpar la pesadilla del fracaso, para espolvorear la oscuridad con un halo de luz. Pasa que en ese momento el destino no se nubla al llegar la noche, la cama elude los malos pensamientos y la almohada permite descansar ante la alegría de los días venideros.

Pero pasa también que una buena mañana todo cambia. Sin que nadie mande una señal. La fiesta se acaba, la música deja de sonar y el baile petrifica cualquier figura. Pasa como cuando The Beatles cantaban Norwegian Wood, que de pronto te ves solo y abandonado.

Ha vivido Negredo todo lo anterior desde que llegara a Manchester. Ha confundido los tiempos, ha dejado de mirar el calendario para saltarse las estaciones, ha hecho de la primavera un invierno y de su llegada un verano. Fue en septiembre cuando experimentó su particular buena racha, cuando salió el sol para el vallecano. Hasta el 21 de enero, hizo 26 goles si se contabilizan todas las competiciones.

Las sensaciones eran buenas. El City era uno de los favoritos para ganar la Champions y él un fijo en la Selección de cara al Mundial de Brasil. Nadie se cuestionaba la presencia del por entonces ariete más en forma de entre los españoles –con permiso de Diego Costa, que todavía andaba de papeleo–.

El vallecano hizo bien sus deberes incluso con la prensa. Nunca dijo que no durante esos meses a una entrevista. Se paró en Múnich en el partido de la fase de grupos de la Champions y lo hacía en Manchester cuando se lo pedían. Casi todos los periódicos tuvieron acceso al delantero. Negredo sabía de la importancia que tenía que siguiera apareciendo en los medios por su condición de español por el mundo. Su estrategia fue mejor que la de Llorente o Callejón, escondidos desde que llegaron a Italia.

Pero de un día para otro la dinámica cambió. Desde ese fatídico 21 de enero, el delantero no ve puerta. Su cuenta goleadora se ha parado como ese coche que pide gasolina de pronto y Dzeko le ha arrebatado la titularidad.

La incógnita de si irá o no con España al Mundial la tendrá que resolver Del Bosque en pocos meses. La realidad es que si se contabilizan los datos de las competiciones nacionales hay muchos que superan sus cifras. Negredo ha anotado en la Premier nueve goles, es decir, menos que Llorente (11) y Callejón (11) en la Serie A o Villa (13) en la Liga. Su crisis es evidente y las dudas, totalmente comprensibles.

La vida del vallecano ha cambiado en pocos meses. Ahora sabe más inglés que cuando llegó, se habrá acostumbrado a los horribles edificios color teja de Manchester, el fish and chips le parecerá de alta calidad y la primavera le parecerá agradable en comparación con el invierno. Sin embargo, le falta el gol. Y al final, como decía Cruyff, el delantero más resolutivo suele decidir las finales. En su caso, la llave tiene él. O quizá Pellegrini. O Del Bosque. O quizá una nueva mañana en la que aparezca el sol y el Etihad Stadium vuelva a gritar ‘The Beast’.

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Foto de portada: Álvaro Negredo con la camiseta del Manchester City (Foto: Leon Queeley)

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