Vértigos

Álvaro Méndez | Falso 9

Frente a la televisión, por Internet o en la cancha. Da igual. A cualquiera que sienta un mínimo de aprecio por el deporte de la canasta se le habrá encogido el corazón al ver al impertérrito Pau Gasol sufrir náuseas y mareos durante sus últimos compromisos en la mejor Liga del mundo. Son gajes del oficio, cierto. Pocas competiciones son tan exigentes a nivel de intensidad, trabajo y esfuerzo como la NBA, una maratoniana competición en la que la temporada regular consta de más de 80 encuentros de 48 minutos cada uno y que, en ocasiones, obliga a los jugadores a disputar partidos en días consecutivos a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, los mareos y el malestar cuasi crónicos que padece el ala-pívot auguran algo que, por más que pese, llegará más pronto que tarde. El declive de su carrera deportiva.

Parece un tanto arriesgado, incluso suicida, hablar en semejantes términos. Sobre todo, si lo hacemos con las estadísticas en la mano. Referencia en ataque y agresivo en defensa, cuando ha saltado a la pista ha sido siempre el mejor de los angelinos sin lugar a dudas. Convertido a la fuerza en líder indiscutible de unos maltrechos Lakers, el de Sant Boi promedia más de 17 puntos y casi 10 rebotes por partido en la presente campaña, unos datos que ponen de manifiesto quién ha cargado con el equipo tras la baja de Kobe Bryant. Pero no son los números los que nos alertan de lo inevitable.

Las múltiples lesiones y los diversos achaques que sufre el bueno de Pau ya han comenzado a mermar la regularidad de una estrella que el próximo mes de julio cumplirá 34 años. Al igual que él, el resto de integrantes de la mágica generación de los 80, ‘Júniors de Oro’ y agregados coetáneos, se encuentran ya inmersos en los últimos años de sus vidas deportivas. Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes y José Calderón lo son todo en el momento actual, pero sería inimaginable esperar una mejora (si es que es posible) en su nivel de juego. Es simplemente una cuestión de edad y de capacidad de evolución. Hace años llegaron a su mejor nivel y, gracias a su casta, pundonor y calidad, lo han logrado mantener hasta ahora.

Lo único que cabe pedir a quienes están por llegar es que honren con su sacrificio y su entrega a quienes, con orgullo y pasión, llevaron las siglas de la ÑBA a los podios de tantas competiciones internacionales. Jugadores de la talla de Marc Gasol, Ricky Rubio, Sergio Llull, Rudy Fernández y Sergio Rodriguez deben tomar el testigo, dar el do de pecho para suplir la ausencia de los ídolos tradicionales y transmitir todo lo aprendido junto a ellos a jóvenes promesas como Álex Abrines o Joan Sastre que tan fuerte vienen pisando. Quizá sea ésa la receta para conseguir la tan deseada continuidad tras una época de esplendor.

La conclusión es, sencillamente, una. Hay que prepararse. Prepararse para reconocer, para aplaudir y para recordar. Sin vértigos, sin exigencias. El Mundobasket 2014 de España será con toda seguridad la última gran oportunidad de ver sobre el parqué a una generación única que pasará a la historia del deporte patrio independientemente de cómo se despidan ante su público. Porque su público jamás olvidará el oro mundialista de 2006, los Eurobasket de 2009 y 2011, las platas olímpicas de 2008 y 2012 y la sensación de que, tras tantos años caminando por el desierto de la mediocridad, por fin se reconoció la grandeza de ese bello deporte que es el BA-LON-CES-TO.

***

Foto de portada: Pau Gasol, en un partido de Los Ángeles Lakers contra Denver Nuggets de enero de 2013 (Foto: Wikimedia)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s