Sí está de moda cantar sobre política

Sinceramente, todo esto nos ha sobrepasado. Nosotros somos gente humilde, con unas aspiraciones bastante modestas, por eso cuando pasan cosas así no sabemos cómo reaccionar. Me refiero, por cierto, al artículo que Miguel publicó hace unas semanas sobre el pequeño impacto de la crisis en la música popular española. Dudo que mi compañero pensara que su nota iba a poner manos a la obra a la plana mayor del pop español y que pocas semanas después los mismísimos Amaral se pusieran a zurrar políticos en su nuevo single.

“No sé ni cómo duermes por las noches, estúpido farsante, si mientes más que hablas”, así empieza una canción que no se anda con demasiadas metáforas para protestar contra la clase política. Todos sabemos que no son los primeros que lo hacen, pero es precisamente por venir de quien viene, de una de las bandas más populares y mejor posicionadas comercialmente de nuestro país, por lo que el tema alcanza una mayor relevancia, sobre todo mediática. Y claro, nada habría sido lo mismo si no hubiera contado con el acompañamiento del maravilloso vídeo de Alberto González Vázquez, pero al que eso le haya pillado por sorpresa debería ponerle remedio con un par de horas de terapia intensiva.

Pero por mucho Amaral que sea, si Ratonera hubiera sido un caso aislado no podríamos estar escribiendo este artículo. Otros pesos pesados de nuestra escena musical, Vetusta Morla, sorprendían hace unas semanas con su contundente Golpe Maestro en el que los protagonistas “cambiaron paz por deuda” y nos dejaron “sin ganas de vencer”. No es la primera vez que los madrileños hablan de política, pero aquí, lejos de ser un tema de fondo que no molesta a un total mucho más inofensivo, toma el protagonismo para terminar incluso con una llamada a la acción.

Y si Amaral o Vetusta Morla se han conformado con lanzar canciones, el cantautor Nacho Vegas ha reaccionado con todo un álbum dedicado al momento presente. El lanzamiento de su último disco,  con el sugerente título Resituación, no pilla a nadie por sorpresa, pues el compromiso del artista con el clima de protesta social en nuestro país ha sido continuo y ya había fructificado antes en el disco de creación colectiva de la Fundación Robo, en el que se puede escuchar la imprescindible Cómo hacer crac.

Y aunque no dudamos de la repercusión de nuestro artículo, nos sigue sorprendiendo que tres referentes de distintos ámbitos de la escena musical española se hayan puesto con la canción protesta. ¿Ha sido casualidad o se venía mascando algo que no supimos ver? No se puede decir que estuviera en el aire, pero si nos ponemos a rebuscar en los lanzamientos de los últimos años en seguida nos encontramos con algunas pistas.

El indie (qué poco me gusta el término) español no se ha caracterizado nunca por ser el altavoz de los problemas de la calle ni por abanderar las causas más nobles, sino más bien al contrario. Nuestros cantantes y letristas alternativos, además de optar por cantar con voces lánguidas y de difícil comprensión para el oído humano, han preferido transitar los caminos del yo, de la abstracción y las naves espaciales o directamente de lo naif. Los últimos tiempos parecen haber abierto una grieta en esa dinámica.

Los Niños Mutantes son un buen ejemplo de lo que digo. Después de haber forjado una carrera a base de cantar canciones de amor para gente raruna, en Náufragos (2012) de repente se pusieron a cantar a que “caerán todos los bancos y el dinero será un mal recuerdo”. Lo mismo les ha pasado a los cursis vocacionales de La habitación roja, que este mismo año han publicado La moneda en el Aire con cortes como Carlos y Esther, en el que defienden que al final “no tendremos más remedio que estallar”. Y no son los únicos ejemplos, tampoco Tachenko, Delafé y las flores azules, Los Punsetes o el Sr. Chinarro se han querido quedar sin su contribución a esta pequeña moda. Aunque la palma se la lleven los inclasificables Pony Bravo, que además del hit El político neoliberal, compusieron un precoz himno a la que iba a ser la cuna del juego en Europa. Quién sabe si su Eurovegas será de aquí a unos años lo único que quede de aquel faraónico proyecto.

En cualquier caso, todos estos recién llegados a los dominios de la canción protesta tienen mucho que aprender de los que verdaderamente tomaron el testigo de los cantautores de la transición. Gente como Reincidentes, La Polla Records, Eskorbuto, Ska-P o Fermín Mugurza llevan años cagándose en el sistema ante sus fieles. Tanto tiempo llevan insistiendo, que unos clásicos de estos círculos temas, Def Con Dos, nos dieron por perdidos el año pasado al titular su último disco España es idiota. Este Cazador de elefantes, dedicado a nuestra inviolable majestad, es una muestra de que no se cortan un pelo.

Y tampoco podemos olvidarnos del hip hop. Entre pistolas, peleas endogámicas y dosis infinitas de egolatría, casi cualquier rapero español que se precie ha hecho denuncia social en algún momento de su carrera, aunque casi ninguno ha basado en ella su música. Sí es este el caso de Los Chikos del maíz, que se han hecho un hueco gracias a un discurso duro y directo. Cercano a ellos, al rapero Pablo Hásel le ha salido caro expresar sus opiniones a través de la música. La Audiencia Nacional acaba de condenarle a dos años de prisión (a la que no entrará por no tener condenas previas) por una canción llamada Democracia su puta madre. Podríamos pasarnos horas debatiendo sobre la libertad de expresión, lo que significa enaltecer el terrorismo y unas cuantas cosas más, pero como es un tema que me apasiona, creo que lo mejor será dejarlo para un próximo artículo y que hoy seáis vosotros mismo los que juzguéis.

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