En un lugar sin ley – Atentos a David Lowery

A David Lowery, el director de En un lugar sin ley,  no le importaba mucho el argumento cuando hizo esta película, y se nota. No lo digo yo, lo dice él mismo. De hecho, al principio él tenía un thriller en la cabeza cuando lo que hoy se puede ver en las salas es un drama romántico. Hay quien considerará esto un problema, y no vamos a crucificarle por ello, pues hay cine para todos los gustos, pero desde aquí tengo que advertirle de que se estaría perdiendo una buena película de un director al que tendremos que seguir a partir de ahora.

Podemos contar fácilmente el argumento en dos líneas: Una pareja que se quiere mucho, a él le meten en la cárcel y lucha contra los elementos para conseguir reencontrarse con ella. Hay más cosas, todas ellas accesorias. El reto de Loweri es ser capaz de transmitir y mantener vivo en nosotros el amor que sienten dos personajes que solamente se ven en los primeros diez minutos de la película, y hay que reconocer que el amigo lo consigue, en parte por la fuerza y el acierto de esas primeras secuencias que son capaces de mostrarnos una relación íntima que emociona con apenas tres pinceladas. La cámara se acerca hasta el detalle casi incómodo, el plano aguanta más de lo que estamos acostumbrados y los personajes se acercan muchísimo y no de la manera habitual. Juntan nariz con nariz, párpado con párpado, apretándose el uno con el otro como si quisieran fundirse con el otro.

La verdadera potencia de la película está en estos primeros 10-15 minutos, sin los que habría sido muy difícil soportar el débil esqueleto del resto de la trama. Los demás personajes importan poco, solo los protagonistas y su actitud ante el posible reencuentro, hacia la repetición de lo que vimos al principio, nos mantienen en vilo. Es un armazón débil con el que construir una película, y el director lo sabe, por eso confía en sus Casey Affleck y Rooney Mara para que llenen a sus personajes de carisma y los saquen de la pantalla. Y su interpretación se queda en la cabeza.

La preciosa música, la fotografía, y la inclusión de escenas aparentemente irrelevantes nos traen a la cabeza la evidente referencia de Terrence Malick, pero también resuenan ecos de Robert Altman o de los enormes cuentos americanos que recientemente nos ha traído Mike Nochols. La obsesión porque no haya un plano feo o irrelevante se nota y hace que la hora y media se convierta en un placer para los ojos. Hay que reconocer que el tramo central se vuelve algo monótono y que muchas de las tramas secundarias parecen más rellenos que otra cosa, pero los problemas de En un lugar sin ley (que son unos cuantos) no son suficientes para olvidar la historia de este par de forajidos enamorados que nos ha traído David Lowery.

Lo que dije de En un lugar sin ley

Las imágenes, la música y la historia parecen querer salir de la pantalla y gritar con voz de Joaquín Reyes en sus Celebrities “TERRENCE MALICK”. Tengo cero problemas con eso, porque además, aunque la influencia de las últimas películas de Malick se deja notar en la imagen, la que más me interesa es la de los amantes fuera de la ley que evoca a la estupenda Malas Tierras. Así que en vez de llevarnos las manos a la cabeza y acusar de plagiadora a la gente, celebremos que David Lowery tenga buen gusto a la hora de inspirarse.

Efectivamente hay mucho de Malick por ahí, aunque la influencia de Malas Tierras se queda en lo que podemos ver en el tráiler. La violencia, asunto clave de aquella película, aquí no podría mentarse ni como un tema secundario, sino un simple detonante.

Si no habéis visto el tráiler, ponedlo y decidme si esa música y esos rayos de sol colándose por los planos no os ponen los pelos de punta, porque a mí sí.

Pues sí, como he dicho antes, la música es preciosa, aunque tampoco habría estado mal que no se incidiera tanto en los mismos temas.

Además, Rooney Mara y Casey Affleck son dos personas asquerosas (ya sabéis, guapos y buenos actores) y si les rodeamos de ensaladas de tiros y amores imposibles ya puedes hacer conmigo lo que quieras.

Sin ellos, sobre todo Rooney Mara, el ejercicio de Lowery no podría haber llegado a buen puerto.

Esperemos que el amigo Lowery no se haya olvidado de que a las imágenes bonitas nunca les viene mal un guion decente. Si es así, podemos estar ante una película muy prometedora.

No se olvidó, es que simplemente le daba igual. Es posible que eso se lleve por delante a muchos espectadores que esperaban ver algo completamente distinto, pero no creo que a él le importe mucho.

¿Qué gafas me llevo?

 lugar-sin-ley-grafico-prejuicioso

Entonces: ¿voy a verla?

Si eres del tipo de personas que a los diez minutos estás gritando a la pantalla “¡Venga, Venga!”, empujando a que llegue la acción, mejor quédate en casa. Si no te importa una película en la que lo de menos es el argumento, adelante porque merece la pena

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s