Atrapado en Facebook

Me había prometido a mí mismo no abrir Facebook hoy, pero aquí estoy. Mmmh, no. Baja, baja, baja. No, nada interesante. Hace menos de una hora que he cerrado sesión, pero aquí estoy de nuevo. He desactivado las actualizaciones de tantos contactos que mi muro es prácticamente un popurrí de noticias de diferentes medios que, en realidad, no me interesan demasiado. Pero aun así lo miro. Lo estoy mirando ahora, de hecho.

Vigilo.

Alguien está en una playa. Hago como que me da igual pero la pura y dura verdad es que me da envidia. ¿De dónde saca la gente el dinero?

Vaya, qué artículo tan interesante. Lo abro en una pestaña nueva, con la idea de leerlo en profundidad luego. Al cabo de treinta segundos de revisar los mismos titulares en el muro, voy al artículo. Leo el titular, la entradilla, un poco del primer párrafo. Bajo, bajo, leo un párrafo de en medio. Lo cierro. Tengo que escribir un relato para Mayhem Revista.

Cierro directamente los otros tres artículos que tenía en diferentes pestañas. Uno de ellos lo estaba reservando desde hacía un par de días, pienso con pena. Debía ser realmente interesante. Abro el correo. Notificaciones de eBay, Amazon, un mensaje de un viejo amigo. Nada importante. Vuelvo a Facebook. Alguien ha estado en Estados Unidos. Alguien está en una playa. Alguien se ha fotografiado las piernas en una playa. Hago como que me da igual pero la pura y dura verdad es que me da envidia. ¿De dónde saca la gente el dinero?

La persona que se ha fotografiado las piernas no es la misma que está en Estados Unidos. Entro en el álbum, un catálogo perfecto de filtros de Instagram y poses delicadamente calculadas. En el álbum de Estados Unidos, quiero decir. Me da envidia, no puedo evitarlo. Así que, algo maliciosamente, no le doy a “Me gusta”, aunque la verdad es que algunas de las fotos son realmente bonitas y originales y me gustan, es cierto.

Facebook. De nuevo. No ha cambiado demasiado en los últimos veinte segundos, para ser sinceros.

Pongo una canción en Spotify pero en seguida me acuerdo de otra y vuelvo y la cambio. Luego regreso a Facebook, pero vuelvo a Spotify un segundo después para poner el álbum al que pertenece la canción que estoy escuchando en modo aleatorio, para hacer la experiencia musical más auténtica, me digo.

Facebook. De nuevo. Los mismos artículos, los mismos enlaces, las mismas entradas de las mismas personas. Los mismos caretos. No ha cambiado demasiado en los últimos veinte segundos, para ser sinceros. Alguien ha puesto una imagen del escudo del Atlético de Madrid. Eh, así sí. Le doy a “Me gusta”. Me digo que así sí se hacen bien las cosas. Tengo que escribir un relato para Mayhem Revista.

Alguien ha dirigido un corto. Alguien tiene un amigo que tiene un grupo. Alguien quiere votos para un concurso. Alguien dice algo sobre Juego de Tronos. Alguien hace un road trip por California. Alguien ha cambiado su foto de perfil por un selfie que intenta no parecerlo. Recibo un mensaje, la pestaña roja del sobre se ilumina y me abalanzo con el cursor sobre ella. Es un antiguo compañero de clase que hace tiempo que no veo, me pregunta qué tal. Quiero responderle pero espero.

Eso me recuerda que hace casi un mes otra amiga me escribió. Todavía no le he respondido. Me da rabia ser así, pero no hago ningún gesto por abrir el chat e improvisar un par de líneas. Me digo que es mejor esperar y escribir un mensaje decente. A su vez, un par de personas no han respondido a los mensajes que les envié el domingo, pero debe ser porque no miran mucho Facebook.

¿Cuánto tiempo llevo aquí?

Otra pestaña roja. Alguien ha publicado algo en el muro de un grupo al que pertenezco. Ni lo abro. Lo leeré más tarde, ahora mismo no. Tengo que escribir un relato para Mayhem Revista. Me acuerdo de ese antiguo compañero de la Erasmus del que me desuscribí pero que solía poner locuras filosóficas en su muro. Una vez publicó una foto suya disfrazado de panda en una fiesta en Ibiza. Es increíble lo que hace la gente en esta red social.

Decepción, lleva tiempo sin actualizar su perfil.

Decido cambiar el disco en Spotify, este ya lo he oído muchas veces últimamente. Vago por las playlists, al final voy a Youtube y tecleo The Beatles 2009 full album y hago click en el primero que sale. Una de las sugerencias de la barra lateral me gusta, sin embargo, y la abro en otra pestaña tras pausar el video de los Beatles, que apenas lleva cinco segundos reproduciéndose.

Mhmm, ya no me gusta y vuelvo. Tengo que escribir un relato para Mayhem Revista.

Atrapado en Facebook.

Atrapado en Facebook.

Atrapado en Facebook.

Atrapado en Facebook.

Mmmh.

¿Cuánto tiempo llevo aquí?

Tengo que escribir un relato para Mayhem Revista.

***

Foto de portada: Pestañas de navegación (Foto: Jorge Moreno)

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Una respuesta a “Atrapado en Facebook

  1. Me he descubierto a mí mismo buscando el botón de me gusta. Cierro y hasta siempre. Es un mundo raro y muy solitario, y tu relato hace ver que tendemos a ser un ejército de clones ahora mismo. Atrapado en Facebook, en Google. Recuerdo con nostalgia las ganas de descubrir el teletexto cada día. Fin de pensamientos inconexos

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