Entrevista completa a Juan Luis Cano

Retratos: Juan Luis Cano: “El problema de la radio es que se ha abandonado a sí misma”

Vemos que tenéis mucho trabajo en la Fundación Gomaespuma. ¿Qué proyectos tenéis con ella?.

Pues vamos a ver, mantenemos como podemos, porque cada vez es más difícil, los proyectos que tenemos en Nicaragua, en Sri Landa… Y son básicamente para la infancia.

¿Escuelas?

En Nicaragua, escuelas y en Sri Lanka, orfanatos. Luego tenemos un arrozal también en Sri Lanka para que el propio orfanato sea, en la medida que sea posible, autosuficiente y luego mantenemos becas a familias. Y ya te empiezas a plantear incluso la posibilidad de hacer algo aquí.

¿Cuándo decidís Guillermo y tú montar la Fundación Gomaespuma?

Nosotros empezamos hacer cosas solidarias antes de tener la fundación, sólo con el programa de radio. Sacamos el programa fuera, nos íbamos a Bosnia durante la guerra… Nos enteramos de que en los hospitales a las madres, con el trauma de la guerra, se les cortaba la leche para amamantar a los niños y no había leche maternizada en los hospitales; pues llevábamos. O había una ONG, Acciona, que se dedicaba a operar a los beduinos del desierto del Sáhara de cataratas porque los efectos del sol en la arena les deja ciegos… Pues nosotros íbamos con ellos y poníamos una unidad móvil.

Yo creo que fue en el año 1999 o 2000 cuando ya nos hicimos fundación con proyectos permanentes. Era un poco la idea de perpetuarlo en el tiempo. Lo primero que hicimos fue una escuela para niñas en Calcuta, que aquello luego se fue al garete con una historia muy triste, que la quemaron… Pero poco a poco fuimos creciendo, lo que pasa que ya no queremos crecer más porque ya nos cuesta suficiente esfuerzo mantener lo que tenemos en estos momentos para querer tener más. Estamos vivos de milagro, que decía Enrique Morente.

Una forma de darle perpetuidad a esas actividades en el programa.

Sí, es una manera de un compromiso de vida, un compromiso social también. Nosotros siempre hemos creído que somos gente muy privilegiada dentro de un mundo privilegiado y es un poco revertir en la sociedad lo que es justo.

Hablando de esto, me preguntaba si tantos años después de hacer el programa Gomaespuma –en 2007 con Onda Cero es el último momento del programa como tal- no sé si uno tiene nostalgia de eso. ¿Cómo lo ves ahora?

Una etapa muy larga y muy bonita que ha sido la mitad de mi vida y que yo personalmente sí echo de menos. Echo mucho de menos la radio, a mí me gusta muchísimo. ¿Lo miro con nostalgia? No, lo miro con cariño, eso se vivió y ya está. ¿Si volvería a la radio? Claro que volvería a la radio, a mí me gusta mucho.

¿A hacer algo como lo que hacíais en su momento?

Bueno, eso sería muy difícil porque Guillermo vive en Nueva York. Bueno, él dice que vive en Nueva York, vive en un pueblo del estado de Nueva York.

A cien millas de Manhattan…

A cien millas de Manhattan, como Madrid-Valencia básicamente. Y sería muy difícil pero bueno, la radio… todo evoluciona. A mí no me importaría hacer un programa solo.

Gomaespuma, sobre todo en la época de M80, era un programa de mañana que vertebraba un montón de cosas, que tenía un mundo propio, mucha imaginación y muchos personajes. No sé si ese tipo de programas lo ves ahora en la radio actual, en las emisoras musicales actuales, por ejemplo. Por lo general, no se ve, ¿no?

No sé de qué me hablas… Quiero decir, no quiero hablar de la gente que hace radio. Oigo muy poca radio.

Pero es que no quiero ser… Gomaespuma era una cosa muy personal creada por dos personas a su imagen y semejanza. Y está mal que lo diga yo, no quiero que suene pedante ni arrogante, pero nosotros nos inventamos una manera de hacer radio y esa manera de hacer radio muere cuando Gomaespuma deja de hacerlo. Luego habrá otras cosas, yo no digo ni mejor ni peor, pero Gomaespuma, tú lo acabas de decir, era un universo particular y personal. Y a mí esa es la radio que me gusta hacer. ¿Actualmente? No quiero hablar pero vamos, no me gusta la radio que se está haciendo.

Tampoco quería proponerte “pongamos a parir a la radio”, pero sí quería hablar un poco de eso porque, no solo Gomaespuma, me refiero también a otros programas que eran largos y tenían un universo propio, como ‘La Jungla en Cadena 100 o ‘No somos nadie’, que os sustituyó a vosotros en M80… Ciertos programas que tenían esa vida propia y que igual ahora no se escuchan tanto.

Ya, es que ahora mismo lo que es un ‘morning (show)’ no oigo, oigo noticias y poco. Me he volcado bastante más en Internet, entonces oigo bastante poca radio porque me aburre. No quería hablar pero estoy hablando mucho.

¿Y radio en Internet?

Sí, oigo podcasts de vez en cuando. Hay cosas interesantes. Cambia el momento, cambia la tecnología, se abre un mundo totalmente nuevo y la manera de hacer pues también es nueva. El mensaje, aunque sea el mismo, cambia el formato y hay que cambiar el lenguaje.

Hablando de radio por Internet, no sé si estás de acuerdo en ese estilo de radio en píldoras cortas como hacen en El Extrarradio: entrevistas cortas, programas de diez minutos… 

Bueno, es que va con los tiempos. La vida se ha acelerado, la gente cada vez tiene menos tiempo para todo y todo es mucho más light. Antes una entrevista en profundidad de una hora con un escritor era una maravilla y lo que a la gente le gustaba. Y ahora no te aguantan una entrevista de una hora aunque se la estés haciendo al mismísimo Shakespeare porque no tiene tiempo ni le interesa. Yo no digo ni que sea bueno ni que sea malo, todo es mucho más rápido, escueto y sintético. Y en la radio también.

Sin embargo, luego llega Jordi Évole con Salvados, se casca un programa poniendo a Artur Mas y Felipe González hablando y tiene pico de audiencias.

Bueno, claro, siempre hay excepciones y luego depende del tema que toques, evidentemente. Pero han cambiado los medios porque ha cambiado la mentalidad; o al revés, ha cambiado la mentalidad porque cambia el estilo de vida y hay que adaptar como lanzar un mensaje a ese nuevo estilo de vida. Evidentemente, sigue habiendo libros profundísimos de mil páginas y sigue habiendo programas como el de Jordi Évole. Pero lo normal no es eso, existe pero no es lo habitual.

Y si hiciéramos Gomaespuma en 2014, ¿lo haríamos también con pildoritas cortas y cosas así?

Pues no lo sé. No tengo ni idea, no me lo he planteado, pero posiblemente sería un programa más ágil en ese aspecto, con otro ritmo. Nosotros hacíamos un sketch que podía durar 20 minutos… O hacíamos una entrevista de una hora. Quizás eso fuera anecdótico y no el común denominador del día a día. Pero es que tampoco me lo he planteado.

Te quería también preguntar por temas de humor. Porque estaba pensando en gente que se pudiera parecer un poco a lo que hacíais vosotros a nivel de humor y se me ocurrían los chicos de ‘Muchachada Nui’, ‘La Hora Chanante’ y demás. Ese humor, ¿te gusta? ¿Qué te parecen?

Sí, a mí Muchachada me gusta, no todo lo que hacían pero había cosas que me gustaban, me parecían gente con muchísimo talento. Lo vi bastante desigual, los programas eran muy desiguales pero bueno, Gomaespuma también. Hay una diferencia: lo nuestro era absolutamente 100% improvisación y yo creo que La Hora Chanante era guion. Lo de siempre, Faemino y Cansado me gustan mucho… Pero igual, es guion, muy poca improvisación. No tiene nada que ver, no es una cosa ni mejor ni peor.

Y ahora se ha puesto muy de moda el monólogo, que no deja de ser un actor que interpreta un texto, que deja muy poco a la improvisación y es ‘blablabla’. La radio juega con la imaginación del oyente y puedes hacer que el que te está oyendo crea que estás retransmitiendo desde la cumbre más alta del mundo cuando realmente estás en un estudio tapándote la nariz. Eso un monologuista no lo necesita. Y en la radio está pasando lo mismo, yo creo que hay un retroceso brutal porque la gran mayoría que hace humor en la radio no es humor de radio, es humor que se lleva a la radio.

Sin embargo, pensando en programas imaginativos, e igual te llevas las manos a la cabeza y me tiras algo, ¿pero ejemplos como Carne cruda, en el sentido de la imaginación, de jugar con lo que es puramente radiofónico?

Es que eso es la radio, el problema de la radio es que se ha abandonado a sí misma. La radio te ofrece una cantidad de recursos maravillosos para crear ambientes, situaciones, universos… Y no se utiliza. Tú coges la radio y el 99% de las emisoras es gente hablando, ‘blablabla’, lanzando soflamas y panfletos. Y nada más…

Y luego la estructura del programa es igual. Tú coges cualquier programa de cualquier emisora y el 90% de los programas son iguales, parecen que están hechos por plantilla: la tertulia, el bloque de noticias, no sé qué y el bloque de llamadas. Y son todos los programas iguales. Entonces ese universo del que estábamos hablando, esas posibilidades de crear atmósferas, no se utilizan.

¿Y el caso de Carne Cruda que te mencionaba, que estuvieron en Radio 3, luego en la Ser y ahora van a montárselo por su cuenta? No sé qué te parece…

Sí, yo creo que está excesivamente guionizado, demasiado editado, pero es radio. Lo otro no digo que no lo sea pero lo que pasa es que es todo igual.

Vamos a ver, tú en los años ochenta tenías la posibilidad de ir a la radio con una maqueta y que la escucharan. Y a lo mejor te contrataban. Ahora no, es imposible. ¿Eso qué significa? Que estás cerrando la posibilidad de que la gente se invente cosas. Ese banco de pruebas no existe. Tú no puedes ir al director de una emisora, aunque sea de un pueblecito, con una maqueta diciendo “mira, esto es lo que se me ha ocurrido para hacer un programa”, porque no te lo van a oír ni te van a contratar.

Eso antes pasaba y por eso había programas en los años ochenta y noventa maravillosos, programas de radio para radio y de gente de radio: estaban ‘Jack el despertador’, ‘El boom musical’, ‘Dominó’, ‘Gomaespuma’, ‘Caravana de hormigas’… Había mogollón de programas muy diferentes, con mucha imaginación. Estamos en un período, no ya no en la radio, en general en este país, del reino de la mediocridad.

Un momento, que aquí parece que yo estoy tirando por tierra todo. Sigue habiendo gente buenísima en todas las disciplinas: en el arte, en la pintura, en la radio, en la literatura, en la tele y en el cine. En todo. Pero sí es verdad que veo una preponderancia de mediocridad, de cosas que están y no pasa nada si no estuvieran.

Esa creatividad que falta en la radio, ¿la ves en Internet?

Evidentemente, se ha abierto un universo nuevo. El problema es que como todo el mundo tiene esa posibilidad para colgar sus contenidos, es tal el maremágnum de cosas que hay que es muy difícil que algo pegue el pelotazo, aunque lo hay, pero es mucho más difícil Cuando aquí antes solo había una tele, si salías en la tele, ya está. Luego hubo cinco teles, luego 25, luego 140 canales… Y luego Internet. Cuanto más se abre el abanico, es más fácil colocar tus ideas y mucho más difícil que te oigan o que te compren el cuadro.

Yo te preguntaba si encuentras esa creatividad en formatos como el podcast.

Sí, lo que pasa es que ya en Internet funciono más por recomendaciones de amigos porque no tengo tiempo ya de ponerme a navegar y a buscar a ver si encuentro. Mucho mas fácil cuando alguien me dice “¿has odio esto?”, o te lo mandan, “oye, mira, pincha aquí”. Eso sí lo hago, no voy a buscar porque no tengo tiempo.

Hablando de Internet, desde que empezó Infolibre, te metiste en el tema de los vídeoblogs. ¿Qué tal la experiencia? ¿Te resulta fácil ponerte cada día a buscar un tema?

Hombre, fácil no es. De hecho, ahora estoy dándole una vuelta para hacer algo diferente. Hice un parón en verano y todavía no he vuelto por eso, porque quiero darle una vuelta a ver si hago una cosa diferente. Está bien pero llevo ya tres años casi ya, desde que empezó Infolibre, entonces estoy pensando un poco para no aburrirme a mí mismo y para no aburrir a la gente.

¿Y qué tal ves Infolibre?

Pues creo que el periodismo va por ahí. Además, conozco perfectamente a la gente que trabaja en Infolibre y a los que la han puesto en marcha y son de una honestidad y una profesionalidad espectacular. Posiblemente, Jesús Maraña y Manolo Rico sean de los mejores periodistas que hay en este país. Yo creo que que va por ahí, el periodismo libre de verdad, pero de verdad, no admite inversiones de marcas que puedan mediatizar el contenido.

¿Y serán capaces? Porque, además del trabajo periodístico, el problema de Infolibre, como el de eldiario.es o como nosotros mismos como revista digital, es encontrarle ese punto de viabilidad económica.

La viabilidad económica va por dos lados: uno con inversores, con gente que quiere invertir en el proyector y otro, con socios. En España estamos muy mal acostumbrados, aquí llueve sobre mojado, y que yo repita ahora mismo esto es redundante, pero estamos acostumbrados al pirateo y al todo gratis. Y hay cosas que está en el ideario social y que la gente no se plantea.

La gente no se plantea que el periodista que está trabajando día y noche para que a ti te llegue una noticia o una exclusiva también come, tiene hijos que comen y se visten, echa gasolina, va a la compra, paga la calefacción y tiene derecho a tomarse una caña y a irse de vacaciones. Tenemos que acostumbrarnos a que no es así.

Y luego también, con el tema de la crisis, se ha establecido el dogma de los gastos superfluos. “No, es que hay que quitar gastos superfluos de publicidad”. Claro, entonces no hay gente que trabaje en agencias de publicidad, los que se van al paro de una agencia porque cierra no tienen hijos, ni pagan el colegio, ni tienen para comprarse una manta con que taparse en invierno. En cambio, si echan a gente que está trabajando en una fábrica en una cadena de montaje, que me parece igual de horrible, eso sí es trabajo. Pero estar trabajando en publicidad no es trabajo.

Cuando yo por ejemplo me tiro un mes en mi casa sin salir escribiendo porque tengo que entregar un libro, siempre hay algún listo que te llama y te dice “joder, tío, cómo vives”. ¿Cómo vivo? Llevo un mes encerrado escribiendo. Pero escribir no está considerado un trabajo. Si no te montas en un taxi y te pasas doce horas conduciendo, no es trabajo. Si te metes doce horas en un estudio a grabar música, eso no es trabajo, eso se puede piratear. En cambio, tú no te metes en un taxi y dejas de pagar la carrera, porque serías un delincuente. Ahora, el trabajo de un escritor, de un pintor o de un músico sí se puede robar.

Pensando en lo que nos toca a los periodistas, igual nos hemos igual hecho poco de valer en el sentido de que los medios han confiado en la publicidad como si no se fuera acabar nunca, viviendo tranquilamente aunque cayeran los lectores.

Bueno, quizás los medios no han reaccionado a tiempo pero es que era lo que había. Quizás evidentemente se han dormido en los laureles, pero es que había dinero para todos. La tarta publicitaria era muy grande porque era la manera de financiar los medios y como las marcas podían darse a conocer y vender sus productos.

Pero la crisis cambia todo: la crisis e Internet, y la diferencia del lenguaje. Luego los medios pasan a estar en manos de poderes económicos y eso cambia todo. Si a ti te compra un poder fáctico de un país y eres un medio de comunicación, por cojones tu mensaje está capado, tu capacidad de informar está capada. Y eso ha pasado en este país en todos los medios, en el cien por cien, excepto en Infolibre. Porque muchos de los medios que hay en Internet son chiringuitos.

Hablas de que en el fondo la crisis cambia todo. Pero también a mejor. Estoy pensando, por ejemplo, cambiando de tema, en Vecinos por Torrelodones, que empezáis en 2007 y acabáis consiguiendo la alcaldía de Torrelodones. ¿Cómo entras? ¿Te lo proponen?

Vecinos por Torrelodones empieza siendo una asociación de vecinos, que eramos seis o siete, que se llama Torrenat, ni siquiera era un partido político. Y la guerra dura la tiene Torrenat. También Vecinos por Torrelodones, pero la guerra potente, el enfrentarnos a la corrupción municipal fue como Torrenat. Yo conozco a Elena, la actual alcaldesa, me cuenta un poco lo que está pasando por allí y me apunto. Y a partir de ahí empezamos a trabajar.

Lo bueno de Vecinos por Torrelodones es que es un modelo que está funcionando basado simplemente en la honestidad, en el trabajo y en el sentido común. En política, esas son las tres patas, lo demás ya esta en el límite de la ideología. Pero si tú tienes sentido común, honestidad y trabajo, las cosas salen bien. Lo curioso de Vecinos por Torrelodones es que nosotros surgimos como los primeros indignados de este país cuando no había crisis.

Sí, porque vosotros os presentásteis a las elecciones de 2007.

Sí, pero te estoy hablando de mucho antes, mucho antes empezamos a trabajar como Torrenat y empezamos a tener un peso bastante importante en el pueblo; y a soportar los envites de los poderes fácticos de la Comunidad de Madrid y de Torrelodones en aquel momento, que eran los constructores y el propio partido gobernante. Cuando no había crisis, cuando aquí los constructores, los alcaldes y los concejales de urbanismos eran los reyes de este país. Y a partir de ahí que interprete quien quiera lo que quiera.

En esa primera lista de 2007 en la que tú figurabas, también figuró Toni Cantó…

Sí, Toni se apuntó a Vecinos por Torrelodones.

Pero, ¿Toni vive allí?

Vive en Torrelodones, sí.

Y de golpe se plantó como diputado de UPyD

Bueno, de golpe no, todo tendrá una trayectoria… Sí, evidentemente, Toni empezó con nosotros y cuando en su vida se cruzó UPyD y él tomó la decisión de dedicarse a la política profesionalmente, dejó Vecinos por Torrelodones.

En 2011, al final con los votos del PSOE y Actúa conseguís la alcaldía y se dan un montón de cambios en Torrelodones…

Sí, hemos dado la vuelta al pueblo. Y no sólo, hemos dado la vuelta a la política municipal.

Conociendo a la alcaldesa de Torrelodones, ¿os habéis dado cuenta de que la corrupción era una cosa muy incrustada en los ayuntamientos?

Absolutamente. Pero voy a más, ni siquiera es la corrupción, eso está ahí y no es un invento mío. El problema era mucho más profundo: era la manera de gobernar, de espaldas al pueblo, eligiendo todo a dedo, amañando los contratos con una dejadez absoluta por el interés común… Era la manera de entender la política, eso es lo que hemos cambiado.

Nosotros tenemos las puertas constantemente abiertas al pueblo, a los ciudadanos: hay una oficina de atención al ciudadano, la alcaldesa se reúne con los vecinos, los plenos se retransmiten en directo por la radio e Internet -antes no se podía ni siquiera hacer una foto, los ponían por la mañana temprano para que la gente no pudiera ir, ahora es todo lo contrario-, se publicitan y se publican todos los concursos, todos los contratos… Bueno, lo que es la política, porque los instrumentos los tienes. No es más, no hemos inventado nada, hemos hecho lo que creíamos que se debe hacer honestamente.

Te lo preguntaba porque en un pueblo pequeño como Torrelodones…

Bueno, tampoco es tan pequeño. Son veintitantos mil habitantes y es un pueblo con la segunda o tercera renta per cápita de la Comunidad de Madrid.

Pero aún así, lo decía porque se sabía que en los municipios había mucha corrupción. Pero igual en un lugar más pequeño, no sé si tus compañeros se dieron cuenta de que la tenían al lado de casa. ¿Hasta qué punto estaba intrincado eso?

Vamos a ver, un sistema tan absolutamente corrompido como el español durante tantísimos años no se mantiene sin la connivencia de la gente.

Uno se sorprende y dice “si es que al final este recibía de aquí”.

Cómo que recibía de aquí. ¿Tú crees que en España la gente no sabía lo que pasaba en los pueblos? ¿Tú crees que la gente no sabía cómo se recalificaba, quién compraba y quién construía?

Claro, ¿pero la gente concebía eso como corrupción?

Absolutamente. Lo que pasa es que cuando hay para todos… En el momento en que deja de haber es cuando surge la revolución. Y luego, también, los que han estado aprovechándose de este sistema corrupto han vendido la película muy bien: a ti te vendían que hacer un campo de golf, 2.500 chalés, un centro comercial y un hotel o un colegio era riqueza para el pueblo. Mentira, todo lo contrario. Era perder calidad de vida, era un crecimiento absolutamente descontrolado, crecía la población pero no crecían los servicios al mismo tiempo.

Y lo que en un principio es un dinero inmediato que entra en las arcas públicas queda como un gasto para el resto de la vida a repartir entre todos los vecinos, porque esos nuevos vecinos necesitan agua, luz, alcantarillado, autobuses, colegios…  Necesitan una serie de servicios que, al final, los va a pagar el pueblo. Y si no crecen los servicios al mismo tiempo que la población, al final pierdes calidad de vida porque los servicios empiezan a ser escasos y llega la precariedad. Y eso es lo que está pasando en este país.

Había pueblos que prácticamente vivían de eso, de recalificar un terreno…

No, pero es que tampoco vivían de eso. A lo mejor han vivido de eso, dos, tres, cuatro años… Una vez que ya no se compran licencias de obra y ese dinero ya no entra en las arcas…  Y encima han destrozado su entorno, su medio ambiente, su paisaje…

El año que viene tenemos elecciones municipales. ¿Qué opinas de estas coaliciones que están surgiendo en las que los movimientos sociales entran política?

Bueno, es una consecuencia lógica de haber estrujado el sistema hasta límites de delincuencia. Es una consecuencia lógica, no sé hasta dónde llegará. Me imagino que todo tenderá a estabilizarse y al final sobrevivirán los grandes una vez más, pero evidentemente ha habido una tormenta que ha hecho que muchos cimientos que se creían estables se tambaleen. Era necesario, no podía ser la situación que estábamos viviendo en este país. Y luego hay partidos que yo que ellos estaría muy preocupado, porque no vale de nada ser un partido con mucha historia detrás para desaparecer de un plumazo.

Te lo preguntaba también porque tú creciste en Carabanchel y supongo que en aquella época era un barrio con un movimiento asambleario fuerte. ¿Crees que eso puede volver a aparecer?

De hecho ha vuelto, ¿no? Podemos es eso. Que una de las cosas que rechina un poco son los métodos y las formas antiguas. Yo creo que el sistema asambleario es arcaico y ralentiza muchísimo los movimientos políticos y sociales. Es poco operativo el método asambleario- Sí, es muy democrático, pero poco efectivo.

De hecho, eso fue lo que le pasó al 15-M…

Y mucho antes al Partido Comunista.

Bueno, al PCE también lo mataron las luchas internas…

Sí, la izquierda históricamente en este país ha estado dividida y de eso se ha aprovechado la derecha.

Te mencionaba el 15-M porque en algún momento tú hablabas de Vecinos por Torrelodones como “los indignados pragmáticos”.

Sí, lo decía refiriéndome al 15-M. Porque nosotros nos indignamos pero tomamos la decisión de dar un paso de intentar cambiar las cosas hasta donde podíamos llegar. No nos conformamos con reunirnos a hablar en casa de uno o de otro a criticar la gestión de los que estaban gobernando en ese momento, sino que decidimos pasar a la acción. Es lo que es Podemos ahora.

A mí lo de “indignados pragmáticos” me parece en cierto modo una contradicción entre términos, sobre todo pensando en los indignados del 15-M: ellos decían “yo no entro en este juego porque ni siquiera las reglas del juego me gustan”.

Pero vamos a ver, en estas cosas no puede haber medias tintas. “Las reglas del juego no me gustan y luego vivo con las reglas del juego”. Esto es como lo de ser independentista catalán y luego trabajar en televisión española. Si usted es coherente con lo que dice, no puede trabajar en televisión española. Pues esto es lo mismo, yo no puedo ser un indignado y luego quedarme en la indignación. Si tú estás indignado y dices que no puedes formar parte de esto, vete, o intenta cambiarlo.

Pero para intentar cambiar algo, tienes que ser activo. Eso es lo que yo decía. Evidentemente, la crisis ha removido muchas conciencias y hay mucha gente que está muy asustada con que los ciudadanos hayan dado el paso de pasar a la acción. Y con esto no quiero decir que comparta ni que deje de compartir las ideas o muchos de los planteamientos de Podemos, pero sí me parece bien que la ciudadanía haya dado el paso de decir “señores, hasta aquí hemos llegado”. Esto no puede seguir así, ya está bien. Y demasiada paciencia tiene la gente.

Hace unos meses formaste parte de una campaña en la que se defendía el derecho a decidir de Cataluña, la consulta… Pero yo vi el vídeo y me pareció que lo que tú proponías era que pudieran decidir catalanes y españoles. ¿Podrías explicármelo?.

Yo te lo explico. Esa entrevista duró media hora o tres cuartos de hora y me sacaron una frase, en la que además no sacaban la explicación de lo que yo quería decir. Yo lo que digo de la consulta catalana, aparte de que estoy un poco cansado de ese tema, es que es el refugio en el que se han ocultado muchos intereses políticos para dejar de hablar de lo realmente importante: qué significa para el pueblo catalán y para el pueblo español la independencia de Cataluña.

Porque, ahora mismo, ¿cuál es el debate en Cataluña? Si nos dejan votar o no nos dejan votar. Pero no se está hablando de verdad del meollo de la cuestión, que es si hay independencia qué pasa. Eso es lo que yo dije y lo que yo pienso. A mí que la gente hable y decida si quiere una cosa u otra está en la esencia de la democracia. Lo que pasa es que también hay que delimitar quién vota, para qué se vota, cuándo se vota y por qué se vota. Me explico: ¿hay que dejar votar al pueblo catalán? Yo creo que sí. Pero ¿y si de repente el resto de los españoles, una vez que ha sido el referéndum catalán, piensan que hay que hacer un referéndum para ver si se queda Cataluña?

Tú imagínate que hay un referéndum en Cataluña, que hay que dejar votar al pueblo catalán, y sale el no a la independencia. Y al día siguiente, sale alguien que dice “yo creo que en el resto de España deberíamos hacer un referéndum para ver si queremos a Cataluña”. Porque a lo mejor no les queremos. ¿Qué pasa? ¿Tiene derecho o no tiene derecho?

Pero aún así el debate sigue siendo el mismo: si hacer o no referéndum, que era lo que me decías que te parecía mal, que solo hubiera debate en torno a hacer o no referéndum.

Porque creo que cuando se solucionara el tema del referéndum es cuando de verdad se empezaría a hablar de lo importante, que es la independencia. Y además, creo que el enconamiento del gobierno central en no permitir la consulta de esa manera tan inmovilista lo que ha hecho ha sido sacar la indignación a la calle y hacer que lo que era un sentimiento que no pasaba de los políticos haya salido a la calle, y al salir a la calle se ha convertido en pasión. Y cuando hay un apasionamiento la razón no entra siempre. Y eso nunca es bueno.

Como me hablas de pasión, te voy a preguntar por el Atleti. Unos meses antes de la final de Champions, tú formas parte de la Peña Los 50, organizasteis el homenaje a los finalistas del 74. ¿Formas parte de la peña desde hace mucho?

Desde el principio, sí. Somos una peña diferente, no una peña al uso. Nos reunimos una vez al mes, hacemos una comida… Pero luego hacemos muchos actos para recuperar la historia del Atleti y reivindicando un poco el sentimiento atlético de verdad, profundo, que no se quede en la anécdota.

Nosotros además no somos nada derrotistas, huimos absolutamente de ese sentimiento del ‘pupas’ y del perdedor y del sufridor, y hacemos actos que están mucho en el espíritu atlético: hemos hecho esto, lo de traer a los jugadores de la final de Heysel, que era alucinante porque decían “¿cómo es posible que queráis celebrar una derrota?”. Porque no solamente hay que celebrar la derrota, hay que celebrar una manera de ser y un logro: que aquel equipo llegara a la final ya era un logro.

Igual que lo que han conseguido los chavales del año pasado, es algo histórico aunque no hayan ganado. Porque la idiosincrasia del Atleti también contempla la derrota como una variable más. No como otros, que por eso sufren más. O, por ejemplo, nos hemos ido a hacer un documental sobre Juan José Aguirre, que es un cura que hay en la República Centroafricana…

Sí, el obispo de Bangassou.

Un tío maravilloso, maravilloso, una de las mejores personas que he conocido en mi vida, atlético a muerte. Y nos hemos ido allí para hacer un documental sobre su vida, para dar a conocer el trabajo maravilloso que está haciendo una persona atlética, porque el Atleti siempre está de fondo. Hacemos cosas de esas, ahora por ejemplo hemos pagado entre todos la matrícula a un chaval atlético que no podía seguir estudiando, a pesar de tener un expediente maravilloso, porque no podía pagar la matrícula. Pues se la hemos pagado y él no lo sabe. Hacemos cosas así, es otra manera de vivir el fútbol y de ser atlético.

Y ahora que todos los atléticos somos cholistas a muerte, no se cómo ves al equipo…

Bueno, lo veo bien. Me parece bien además que hayamos empatado el primer partido contra el Rayo. Porque nos ha puesto los pies en el suelo. Lo del año pasado es irrepetible. El Cholo a mí me parece un genio, nos ha quitado de un plumazo esa pátina derrotista, pero si es verdad que el empate contra el Rayo del otro día nos ha puesto en nuestro sitio. Lo que pasó el año pasado con el Atlético de Madrid es irrepetible: ganar la liga, perder dos partidos, eliminar a los equipos que eliminamos en la Champions, llegar a la final y perder como perdimos, que yo ahí no quiero entrar… Es histórico.

A mí con el Cholo me chirría siempre mucho el discurso de “el Atleti es un equipo incómodo que molesta que gane”.  Me da la sensación de que es desmerecer un poco al Atleti, ¿no? El Atleti es un equipo grande también…

Bueno, aquí se ha instalado el bipartidismo, empezando por los medios de comunicación. Todo lo que rompa ese equilibrio… Para la gente es más entretenido pero para los dos poderes reales, el madridismo y el barcelonismo, es incómodo.

Porque no quede un poco victimista, quizás.

No, victimista no. Lo único que han conseguido el Madrid y el Barça con esta nueva situación es que la gente antes era de un equipo o era de otro, y ahora o eres del Madrid o eres del Barça, o eres del Sevilla y antimadridista o antibarça. Lo que han conseguido con esa absoluta preponderancia es que la gente o es de ese equipo o se es anti.

Entrevista realizada en Madrid el 11 de septiembre de 2014

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