Diario de una estafa

27 de marzo de 2014

Querido diario,

Tú lo sabes ya, que hace tiempo que te lo vengo contando… Qué sinsabores, qué fatigas me da el trabajo. Y la jubilación es un sueño que me pilla todavía muy a desmano. Ya me lo dijo mi madre: “¡No te metas a segurata!”. Qué razón tenía mi santa. Pero claro, por aquellos días yo acababa de ver “El guardaespaldas”, la Whitney Houston me había tocado la patata, que andaba yo blandito por esa época después de que me hubiera dejado la Loli, y me conciencié mucho con el tema. Pero vamos, que lo que aparecía en la peli y este coñazo de curro no tienen nada que ver.

Menos mal que, de vez en cuando, surgen en el horizonte rayitos luminosos que hacen la rutina más soportable. Como lo que me ocurrió hoy. Resulta que conocí a un tipo la mar de ‘salao’. No me sonaba su cara, así que le paré cuando pretendía entrar al acto, pero me ha empezado a enumerar los cargos que tiene y es que no le caben en la tarjeta. Para apuntárselos todos necesitaría uno de esos cheques enormes que salen en los concursos de televisión.

“Y con lo joven que es. Que aún no se afeita y ya tiene un currículum que ni Bill Gates”

Y con lo joven que es. Mare mía. Mare mía del amor hermoso. Que aún no se afeita y ya tiene un currículum que ni Bill Gates. Si es que es lo que tiene estudiar… Si yo hubiese sido un poco como este chico, otro gallo me cantaría. La juventud de este país tendría que seguir el ejemplo del Francisco Nicolás este. Entonces no habría ni tanto paro ni tanta leche. Que no hay trabajo, que no hay trabajo… ¡holgazanes, más que holgazanes! Lo que pasa es que hay que saber sacarse las castañas como este chaval. Hombre ya. Menos mal que gente así te devuelve la esperanza en la humanidad.

15 de abril de 2014

Querido diario,

Hoy te escribo un poquito más animado. Después de todas las rayadas que te he estado contando estos días atrás, hoy me encuentras contento y con ganas. Supongo que mi cambio de humor se debe a mi encuentro con este chaval del que te hablé hará unas dos semanas. Nos hemos vuelto a ver y el tío se ha ‘enrollao’ conmigo que te cagas. En un intermedio del acto se ha venido adonde estaba yo, todo campechano, y me ha empezado a enseñar las fotos que tenía en el móvil.

Mare mía. Mare mía del amor hermoso. ¡Qué de peces gordos! Que si la Botella, que si la ‘Espe’, la Ana Rosa Quintana, el Aznar… Se ve de qué pie cojea… Un poco fachilla ya es, pero oye… Un facha de los que ya no quedan. De los que no se les caen los anillos para venir a mezclarse con el pueblo llano. Porque oye, acostumbrado como está a codearse con la jet set, el pollo no ha tenido ningún problema en juntarse con el menda y enseñarme las fotos como un colega. De buen ‘ro’. Así da gusto. Uno se siente valorado. Porque vamos a ver, ¿por qué voy a ser yo menos que todos estos finolis, eh? Pues eso digo yo. Punto positivo para el Francisco Nicolás este. Buenas noches, querido diario. La vida me sonríe.

19 de junio de 2014

Querido diario,

Hoy ha sido un día duro, aunque tal vez el más importante de mi carrera. La coronación de un nuevo rey, ¡ni más ni menos! Aunque también he de decir que, para ser un día histórico, ha sido bastante coñazo. Me ha decepcionado un poco. No me imaginaba yo que los días históricos fueran así. Pero bueno, lo importante es que todos hemos dado lo mejor de nosotros mismos. Las medidas de seguridad eran extremas. No las había visto yo así en los días de mi vida. Y, para lo complicado que era el dispositivo, todo ha salido a pedir de boca. No es por presumir, pero ha quedado ‘niquelao’. Cero fallos.

“Había que verle, moviéndose como pez en el agua en las altas esferas y luego viniéndose  a enseñarme unas fotos en el palco del Santiago Bernabéu”

Por cierto, después de casi dos meses sin verle el careto, hoy he vuelto a tropezarme con el chavalín aquel tan redicho y tan majete. Qué alegría me he dado. Y había que verle, moviéndose como pez en el agua en las altas esferas, dándole la mano al rey con esa seguridad, ese porte, que se nota que ha nacido para eso, y luego viniéndose como si tal cosa a enseñarme unas fotos que se hizo en el palco del Santiago Bernabéu. Que dice que la próxima vez me lleva. Supongo que lo habrá dicho por quedar bien, como cuando le dices a una tía “te llamaré”, y luego no la llamas ni para pedirle la hora, pero quién sabe. Igual yo sí recibo LA llamada. Yo, por si las moscas, le he dado mi número de teléfono… Que me quiere llamar, pues perfecto. Que no… pues él se lo pierde. De todos modos, con el Francisco Nicolás este todo es posible. Con él, quién sabe.

16 de agosto de 2014

Querido diario,

¿Te quieres creer que el Nico me ha llamado? Pozí. No para llevarme al Bernabéu (eso me ha dicho que para otro día) sino para una cosa mucho más importante. Temas profesionales. De ésta, yo asciendo, si me lo estoy oliendo… Resulta que quería contratar mis servicios para un encuentro informal que iba a mantener… ¡¡con el Rey!! Sí, querido diario. Con el mismo que coronamos hace dos meses. La cosa era discreta, una comida en un restaurante de Ribadeo, y por eso necesitaban poca gente. “Y tú eres de confianza”. Eso me ha dicho el Francisco Nicolás este. Poco más y se me saltan las lágrimas. Que le reconozcan así a uno… mare mía. Mare mía del amor hermoso. Si ya sabía yo que estos desvelos tenían que servir para algo.

El caso es que ayer nos fuimos para Galicia, el chaval y yo, en un buga de caerse p’atrás. Se ve dónde circula la pela. El caso es que, a la salida de Las Rozas, nos pilló un atascazo de impresión y va el tío, que se ve que es un hombre de recursos, y saca de la guantera una luz azul de estas de la poli, la casca encima del coche y salimos cagando leches, y todos los demás conductores haciéndonos sitio.

“Del CNI, me dijo. ¿Que cómo me quedé? Pues muelto. Muelto me quedé”

Le miré un poco raro y le pregunté que de dónde había sacado la sirena esa, que si tenía permiso para usarla. Y entonces va y me suelta al oído con mucho misterio: “Te voy a contar una cosa, pero sólo porque eres mi amigo y, además, uno de confianza. Es que resulta que yo soy del CNI”. “¿Del CNI?”, le dije yo. Y él me respondió: “Sí, del Centro Nacional de Inteligencia, vamos”. ¿Que cómo me quedé? Pues muelto. Muelto me quedé.

El caso es que nos metimos en el cuerpo un viaje de seis horas, llegamos a Ribadeo, nos pusimos a esperar al rey, y el rey que no venía. Acudió hasta el alcalde a recibirlo y el otro como que si quieres arroz, Catalina. Desde lo de la coronación está que no se aguanta, ¿eh? Lo de ponerse los numeritos romanos detrás del nombre se le ha subido a la cabeza. Menos mal que estaba allí el Nico con su don de gentes para controlar la situación y que en el pueblo no se nos pusieran farrucos. Que eso de frustrarle las esperanzas a la gente es jugar con fuego. Llega a haber allí otro que no fuera él y se monta en Ribadeo la de Dios.

En fin, me voy a dormir, querido diario, que hacerse 1.200 kilómetros en 24 horas deja para el arrastre a cualquiera. Menos mal que Francisco Nicolás tiene buena conversación.

16 de octubre de 2014

Querido diario,

Hoy me he desayunado con la noticia de que Francisco Nicolás era un estafador. Un mindundi de 20 años sin conexiones ni nada, que se colaba en todos los actos ‘by the face’ y que utilizaba sus fotos y su palabrería para quedarse con el personal. Una tomadura de pelo detrás de otra. Le timó 25.000 machacantes a un fulano, se inventó que era el sobrino de no sé quién… y no sé cuántas barrabasadas más. Qué fuerte. Mare mía. Mare mía del amor hermoso. Qué prenda. Muelto. Mueltito es como me he quedado. Aunque, si he de confesarte una cosa, querido diario, yo esto me lo veía venir. Nunca llegué a fiarme del todo. Tú lo sabes ya, que hace meses que te lo vengo contando: que yo desde el principio sospeché que en este asunto del pequeño Francisco Nicolás había gato ‘encerrao’. Y el tiempo me ha dado la razón. Qué orgulloso estoy de mí mismo. ¡Qué olfato tengo!

***

Foto de portada: Francisco Nicolás en la coronación del rey Felipe VI (Foto: Verne)

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