La honestidad brutal de Sharon Van Etten

Los avatares, dolores y desventuras del amor son la materia prima de la que se han nutrido los cuatro discos que la joven cantante y compositora norteamericana Sharon Van Etten ha publicado desde 2009. Un registro notable que ofrece una mirada intimista y confesional a un sentimiento con el que cualquiera puede sentirse identificado –el rechazo que nos brinda la persona amada, la imposibilidad de cambiarla y la necesidad vital de seguir adelante– y que Van Etten ha sabido plasmar con brutal honestidad en sus canciones. Para ella va nuestro Diez Temas 10 de esta semana.

Muchos grandes artistas encuentran en la música el refugio en el que hablar de sus problemas más íntimos. En el caso de Van Etten, la catarsis que le impulsa a utilizar la música como forma de expresión es un devastador amor que vivió en sus primeros años de universidad. Un tipo que intentó por todos los medios minar su confianza y autoestima, y que la instó a dejar de tocar la guitarra y a volver a casa de sus padres. Un tipo del que, además, estaba enamorada. La inseguridad y el dolor que esta relación tóxica le causaron a Van Etten se sienten en cada una de las canciones de sus tres primeros discos, el acústico y minimalista Because I was in love (2009), el más elaborado epic (2010), y Tramp (2012), que marca su salto a una producción y estilo más definidos.


Producido por Aaron Dessner de The National, Tramp sitúa de lleno a Van Etten en el panorama del circuito musical norteamericano y supone su confirmación como joven promesa del indie. Su pop rock de tintes clásicos y su excelente uso de la harmonía, junto con unas letras abiertamente confesionales y biográficas, conforman un sonido único y personal, que se ve enriquecido por la colaboración de numerosos artistas invitados, como Bryce Dessner de The National (hermano de Aaron); Zack Condon de Beirut; Jenn Wasner de Wye Oak, o la vocalista Julianna Barwick. Publicado por el sello Jagjaguwar, casa de otros ilustres del indie como Bon Iver (Love More de Van Etten ha sido versionado, con bastante éxito, por Justin Vernon), el álbum se coló en varias listas de lo mejor de año y permitió a la cantante girar como telonera de The National o Nick Cave.

Tramp es su disco más maduro, la evolución natural de la introspección de Because I was in love y la toma de conciencia de epic. Si algo puede decirse de las canciones de Van Etten es que no se guardan nada en el tintero: muestran su lado más oscuro, su confusión y dolor, de una manera tan directa y desnuda como conmovedora (Joke or a lie, Love more, I wish I knew), pero también sus momentos de fortaleza, de liberación y de cambio (Afraid of nothing, Serpents, Taking chances), que se hacen más obvios en su último álbum, Are we there (2014), en el que el sufrimiento parece haber quedado atrás aunque lo inestable del amor –quizá, después de todo, su característica más definitoria– se mantenga en la forma de una duda: ¿cuánto durará, podremos con esto, estamos ahí?

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