Cómo funciona y quién gana con la privatización de los servicios de empleo

La privatización de los servicios de empleo -dejar en manos privadas la colocación, formación y control de trabajadores en paro- es una idea bastante antigua, como antiguos son los prejuicios con los que se argumenta.

Este mismo verano, el Gobierno dio un importante paso en este sentido, adjudicando contratos por valor de 200 millones de euros a agencias privadas de colocación. Una medida un tanto extraña para un gobierno que defiende la economía de competencia y libre mercado.

¿Contrataría McDonald’s a Burger King para que fueran ellos quienes vendieran hamburguesas, en lugar de invertir ese dinero para vender más sus propios Big Mac? No se entiende. ¿Y si el presupuesto de McDonald’s saliera de los impuestos de todos y el resto de hamburgueserías fueran propiedad de los amigos de quienes controlan McDonald’s? Ahora ya nos los explicamos mejor: #MarcaEspaña.

Según este contrato, por ejemplo, si un trabajador de menos de 45 años y en paro durante 3 meses consigue un empleo de 6 meses a través de una agencia privada, ésta recibirá 300€ como compensación. Lo que es lo mismo: 300€ menos para subsidios, formación o para los salarios de quienes nos atienden cuando vamos a la oficinas públicas de empleo.

El antiguo INEM tenía mejores resultados buscando trabajo a los desempleados que las agencias privadas.

Ya antes de la crisis, cuando todavía se le denominaba INEM, no eran pocas las voces que criticaban su ineficacia en la colocación de desempleados, cuando sus resultados eran mejores que los de las agencias privadas y estaban en la línea del resto de Europa. Actualmente, bajo el nuevo nombre de SEPE, asistimos a su progresivo desmantelamiento en todas sus actividades.

En los últimos años, mientras se reduce el presupuesto para formación y empleo -en 2012 se eliminaron 2.458 millones de euros en el Servicio Público de Empleo Estatal-, se reduce la oferta de cursos de formación y el gasto en prestaciones por desempleo disminuye, el empeño actual del gobierno para los servicios de empleo pasa por el control y seguimiento de los perceptores de prestaciones.

En paralelo, las agencias privadas de colocación y de empleo temporal vivieron sus años dorados durante la época de bonanza económica, gracias al tirón de sectores caracterizados por un alto nivel de temporalidad y rotación, como el sector turístico y la construcción. A día de hoy, su labor es más discreta, como lo es la de los servicios públicos, dado que el principal problema es la caída brutal de la oferta de puestos de trabajo.

Pese a lo anterior, gracias al actual mercado laboral dibujado por las reformas del PSOE y el PP, que prácticamente solo crea empleos temporales y, en gran medida con contratos de apenas unos días, las agencias privadas de colocación pueden parecer más útiles de lo que en realidad son. Un mismo trabajador que sea contratado por la misma empresa en 3 ocasiones durante un año a través de una ETT contabiliza como tres intermediaciones, mientras que a través del SEPE solo cuenta como una. Se trata de un truco que viene como anillo al dedo a un Gobierno como el de Mariano Rajoy, más preocupado por maquillar cifras que por mejorar la calidad del empleo.

La vida real poco tiene que ver con las fantasiosas cifras del Gobierno. También en los programas para la cualificación de parados, se observa un deterioro premeditado de las condiciones de trabajo a través de la destrucción de los servicios de empleo, que también han de preocuparse por la formación y reciclaje de los trabajadores.

Los que consiguen empleo pese a la crisis son los que tienen mayor formación y están especializados

Si se analiza el nivel formativo de las personas tanto que consiguen un empleo a pesar de la crisis, como de aquellos que llevan más tiempo en situación de desempleo, se puede concluir que mientras los primeros tienen una formación de distintos grados, son los últimos los que carecen de especialización formativa.

Aún es más, se da la circunstancia de que las empresas están demandando una sobreformación -sin aumentar la retribución-, aprovechándose del nivel de desempleo y las necesidades de los trabajadores. Esto dificulta acceder a un trabajo para aquellos cuya formación es más precaria. No se entiende que en el contexto de crisis-estafa actual, las decisiones políticas vayan encaminadas a reducir la oferta de formación, si no es para mantener la presión a la baja de los salarios.

Si a todo lo anterior le sumamos las barreras de entrada y trampas que el Gobierno pone para el uso del SEPE, tanto para desempleados como para las empresas que desean contratar, podemos concluir que los servicios de ayuda al empleo están transformándose de forma gradual, aunque acelerada, desde instrumentos para ayudar a la inserción laboral a meras herramientas para el control y monitorización de los desempleados, con el objetivo de dificultar el acceso a las prestaciones de desempleo, aumentando el riesgo de exclusión social.

Los ciudadanos pasamos de ser personas con necesidades de subsistencia, independientemente de nuestra situación laboral, a ser una carga a la que conviene vigilar, en aras de cumplir con los objetivos de déficit y austeridad. Al mismo tiempo, la intermediación para el empleo pasa de ser un derecho y un servicio público a un negocio para las agencias privadas. Se trata de un elemento más que antepone las necesidades de las finanzas y la patronal a la vida de las personas. Las necesidades más básicas como vivienda, alimentación o vestimenta, que deberían estar garantizadas como elementos mínimos para una vida digna, pasan a un segundo plano en favor del pago de la deuda ilegítima, los rescates bancarios y los beneficios empresariales.

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La Oficina Precaria es una organización de mujeres y hombres con trabajos y vidas precarias. Nos dirigimos a todo tipo de trabajadoras intermitentes (desempleadas, empleados con contratos temporales y a tiempo parcial, falsas autónomas, becarias y cualquier otra persona con un trabajo precario) y pretendemos ser una herramienta útil y gratuita que ayude a estas trabajadoras a defender sus derechos. Puedes visitar su web aquí.

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