Miriam no es feminista

Newsletter - La red de apoyo a mujeres de esta empresa tiene el orgullo de invitarte al primer evento de su serie "Desayunos de éxito". El objetivo de estos encuentros es reafirmar el compromiso que nuestra compañía tiene con la promoción de la diversidad en el trabajo.
Queremos establecer un diálogo honesto que sirva de inspiración para el desarrollo de la carrera profesional femenina en el siglo XXI, así como de plataforma para presentar vuestras preocupaciones y sugerencias. 
Esta especial inauguración estará presentada por el director global de recursos humanos, Hugh Deer. La agenda incluye un pequeño desayuno en el que podréis aprovechar para hacer networking con las asistentes, breve charla de Hugh acerca de su carrera hasta el éxito de la dirección, y presentación sobre los objetivos de diversidad que la empresa persigue este año y con los que todos debemos estar alineados. 
Finalmente, conversaremos sobre los temas que estiméis oportunos, así que traed preguntas. ¡Queremos escucharos!

Miriam pone los ojos muy en blanco delante de la pantalla del ordenador de la oficina mientras lee el primer email del día. Después da un sorbo a su taza de café y lo analiza. El correo fue enviado anoche bajo la categoría de urgente e importante. Aunque aparentemente el evento se presenta como de carácter voluntario, la solicitud de una doble confirmación (de lectura del correo y de asistencia a la convocatoria) dirigida directamente a Hugh Deer sugiere al individuo sutil que se trata de un imperativo.

Miriam no se considera substancialmente perspicaz, pero ya sabe que tendrá que ir. Tampoco se considera feminista, pues las múltiples deformaciones en la línea de Valerie Solanas a las que se ha adaptado el concepto durante las últimas décadas le resultan esquizoides. No obstante, las desigualdades que observa a diario justificadas exclusivamente en función del género hacen que critique cada vez más duramente una pronunciada ausencia de igualdad de cuya gravedad no había sido consciente hasta empezar a trabajar en aquel lugar.

La empresa no salió bien parada a nivel social en las encuestas que se realizaron el año anterior y este año los accionistas mayoritarios han demandado un lavado de cara que mantenga a la opinión pública satisfecha. La clave estaba en las palabras “este año”. Doce meses antes habían sido los principios éticos. Ahora, la inclusión femenina. Miriam no cabe en sí de excitación al tratar de adivinar qué término será nominado el próximo año.

La empresa está haciendo un lavado de cara. Antes los principios éticos. Ahora, la inclusión femenina.

En general, el cascarón consiste siempre en la celebración de visibles eventos anodinos y cursos acerca de la bondad a los que todos los empleados deben acudir, mientras que las prácticas despóticas habituales perseveran inquebrantables en los fundamentos de la  empresa, que llueven desde arriba. Al principio la estructura le resultaba algo confusa, pero ahora Miriam tiene claro su papel: ella va a estos eventos a desayunar en traje.

El día señalado, Miriam entra en la sala de conferencias. Observa el panorama y vuelve a tener la sensación de que, en realidad, todo el mundo ha ido solo por la comida. Una señora a la que conoce de vista le extiende una mano pegajosa y se presenta con una sonrisa que está enmarcada en migas. Cuando habla, algunas se precipitan sobre su busto. Miriam le pregunta que si ha probado las magdalenas y que si están sabrosas.

A su lado, Hugh Deer luce un porte atlético y come fruta con alto contenido proteínico. Detrás de él, un comité de mujeres muy bien vestidas beben tazas minúsculas de café expreso con mucho azúcar. Miriam se sirve y busca hueco en una mesa cercana a algunas de sus compañeras. La sesión comienza minutos después.

Se habla de maternidad y de la necesidad de mayor flexibilidad en los horarios, al menos durante los primeros años en los que hay que llevar y traer a los niños del colegio. Miriam está de acuerdo, si bien opina que esta facilidad debiera estar al alcance de ambas figuras paternas, independientemente de su género.

También se habla de roles. Una mujer explica cómo su matrimonio rondó la separación cuando obtuvo una posición laboral de mayor rango que la de su marido. Finalmente, decidió renunciar a ella para proteger su relación. Mientras tanto, otra relata cómo ha seguido a su consorte alrededor del mundo en función de los destinos que le iba asignando la empresa, si bien tiene el convencimiento de que si la que necesitara cambiar de país fuese ella, su esposo optaría por el divorcio.

La conclusión inducida del grupo es que las mujeres no crecen más en su puesto de trabajo porque tienen otras prioridades.

La conclusión conjunta a la que llega el grupo, e inducida en cierta medida por Hugh Deer, es que las mujeres no crecen más en su puesto de trabajo porque tienen otras prioridades que anteponen al desarrollo de su carrera. Adicionalmente, son más inseguras que los hombres, y si no cumplen el cien por cien de los requisitos que se solicitan para optar a un puesto, ni siquiera presentan su candidatura.

Miriam quiere gritar. Le parece que los principios de realidad presentes en cada una de las tesis expuestas se han ido encerrando en tarros de un cristal tan alterado que la conclusión final es un puro engaño de los sentidos. Pero en vez de abandonarse a la locura, respira hondo, levanta la mano y dice en voz alta: “Yo quiero proponer un caso de estudio”.

Hugh Deer se revuelve inquieto. Él ya daba por finalizada su reunión con éxito. Con una sonrisa nerviosa, concede la palabra a Miriam, pero le indica que abrevie porque queda poco tiempo. Miriam prosigue. “Se trata de un caso real. El jefe de una compañera se marchó y ella tuvo que suplir su ausencia y gestionar el trabajo de dos personas (una de ellas de rango superior) durante bastante tiempo. Pasados doce meses, la empresa decidió promocionar a un hombre de otro departamento nombrándolo jefe de esta chica. Como él no tenía ninguna experiencia en este campo en particular, se le pidió a ella que le enseñara. El hombre no es especialmente competente, así que ella continúa haciendo gran parte de un trabajo que no le corresponde, pero no tiene otra opción porque ahora es su subordinada“.

La sala está en silencio. Hugh Deer toma aire y se dispone a hablar. Necesita salvar la situación. Podría atacar a la juventud de la impertinente niñata, tacharla públicamente de inexperta y miope. Entonces Miriam añade: “Inicialmente puede pensarse que se trata de un caso muy específico y que al estudiar las cualidades de cada individuo implicado se llegaría a una explicación razonable. No obstante, he reparado en que el mismo patrón está vigente en la actualidad con otras tres mujeres de mi departamento. ¿Usted cree que esta tendencia puede deberse a la discriminación de género, ya que este patrón apenas es observable a la inversa?

Hugh Deer permanece tan inmóvil como la pantalla de su ordenador, en el que ha presentado previamente algunas diapositivas y cuyo reflejo se imprime en la pared gracias a la intervención de un proyector. Transcurre un minuto entero. Comienza el segundo. Entonces, la irrupción del salvapantallas rompe el hechizo. En él se puede observar una foto de Hugh Deer apuntando a un ciervo con un rifle. Le gustan las armas y la caza. Mira muy fijamente a Miriam mientras dice: “Se trata de un caso muy interesante. Lo tendré en consideración”.

Después aprieta los labios y las asistentes comienzan a levantarse para volver a sus respectivos despachos. En sus correos electrónicos les espera ya el cuestionario de valoración del evento. Se titula “¡Hazte oír! Encuesta de satisfacción”.

***

Foto de portada: Barbie provoking conversations on gender inequality (Foto: Flickr craftivist collective)

¿Te gusta Mayhem Revista? Recibe nuestras entradas en un boletín semanal. Apúntate aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s