14 claves del documento económico de Podemos

  1. El llamado “programa económico de Podemos” no es el programa económico de Podemos. Ni siquiera es un programa económico, sino más bien unos posicionamientos y unas directrices a partir de las cuales elaborar un programa. Ellos mismos lo explicitan en el texto.

“El presente texto es un documento realizado a petición de Podemos para que sirva como punto de partida para la discusión y elaboración de un Programa Económico de gobierno con el que concurra a unas próximas elecciones generales…Por tanto, este documento no es el programa final de gobierno, que lógicamente debe ser el resultado de un trabajo más amplio y colectivo, ni puede sustituir al debate entre personas expertas que, dentro y fuera de la organización de Podemos, le dé finalmente un contenido más concreto.”

  1. Más diagnóstico que tratamiento. De las 68 páginas del documento, la parte destinada a analizar la situación, sus causas y sus errores ocupa casi la mitad del texto. A partir de la página 36 comienza la parte propositiva, cuyos puntos casi siempre incluyen una crítica a lo que se ha hecho anteriormente en ese campo. Sin ningún cálculo que lo apoye, diré que la proporción análisis/propuestas estará en torno a un 70/30.
  2. Enmienda a la totalidad. La tesis principal sobre la que se orienta todo el texto es que durante estos años se ha hecho lo contrario de lo que se debería, y que, de seguir así, la situación no solo no remontaría sino que nos llevaría a décadas de empobrecimiento. La crítica no se limita a la gestión de la crisis, sino que se remonta a toda la política económica desde que España comenzó su reconversión económica para entrar en la Unión Europea. Tampoco se limita a España, sino que también ataca la política económica de la UE, e incluso se atreve con los males del capitalismo y la globalización.
  3. Pragmatismo y limitaciones. Aunque a más de un liberal le habrá estallado el cerebro al leerlo, los autores sostienen que es un documento realista y consciente de las enormes limitaciones de acción con las que cuentan los gobiernos nacionales en los países de la UE. La imposibilidad de tener una política monetaria propia, el funcionamiento del Banco Central Europeo, la economía globalizada y la propia situación económica de España no permiten ser más ambiciosos. Tampoco eluden la cuestión de las presiones internacionales y de los mercados que supondría un gobierno de Podemos sin necesidad de tomar ninguna decisión, por el mero hecho de ser. Por eso dicen que tienen que conformarse con los “resquicios” que deja el sistema para tratar de reflotar la situación.
  4. Un programa basado en cuatro ejes. Hay cuatro puntos estratégicos sobre los que debe girar toda la política económica: hacer sostenible la deuda saliendo de la espiral de pagar cada vez más mientras el total sigue aumentando (reestructuración), rescate de los derechos sociales (fin de recortes sociales), garantizar la financiación (crédito) y generar demanda interna (subir salarios).
  5. Reestructuración de la deuda. Es la clave de todo y esa idea que cada vez suena menos disparatada en Europa. Si la deuda no da un respiro y no deja de llevarse una parte desmesurada del presupuesto, todo lo demás se vuelve casi misión imposible. Eso sí, para Navarro y Torres el debate no es sobre si conviene o no reestructurar, sino de cuándo y cómo, porque “es materialmente inevitable que se lleve a cabo antes o después salvo que se quiera provocar una convulsión de consecuencias inimaginables”. En el único apartado en el que hablan sobre cómo sería esta reestructuración, hablan de “renegociación de tipos de interés, periodos de carencia, plazos de vencimiento y amortización o condiciones de quitas parciales”
  6. Un nuevo sistema bancario. Hay dos problemas esenciales con el modelo actual que serían la base que justificaría las reformas: los excesos que permite el sistema actual son un factor de riesgo para la economía y el crédito no llega a familias y pequeñas empresas. Para solucionar lo primero se propone un código ético, impuestos sobre las operaciones bancarias y operaciones bursátiles que penalice las ejecutadas a muy corto plazo e impulsar una reforma a nivel europeo que cambie el papel del BCE. En cuanto al crédito, se propone considerarlo un servicio público (obligaría a los bancos a prestar) y utilizar el ICO para canalizar el dinero del BCE a Pymes y familias. También propone la creación de banca pública y bancos ciudadanos (sometidos a estricto control), así como la potenciación de banca de cercanía en forma de cooperativas de crédito y ahorro vinculadas a barrios, colegios profesionales o universidades.
  7. Aumentar los salarios para aumentar el consumo. Aquí la idea clave es que los salarios, sobre todo medios y bajos, van a parar mayoritariamente al consumo, con lo que el aumento de lo uno significa también el incremento de lo otro. Esto se consigue a través de la subida de las nóminas (pacto de rentas), pero también disminuyendo algunos conceptos a los que los trabajadores dedican gran parte de su dinero actualmente. Se lograría a través de la prestación de servicios públicos (educación infantil pública), pero también haciendo más justos los precios que se pagan por servicios básicos (energía, telecomunicaciones), sobre todo en el caso de los sectores estratégicos que fueron privatizados.
  8. Mejorar las condiciones laborales. Se propone establecer la jornada laboral de 35 horas, jubilación a los 65, aumento del salario mínimo, ligar salario mínimo y máximo en las empresas, eliminar los incentivos a los contratos a tiempo parcial o establecer una cuota de autónomos progresiva según los ingresos.
  9. Políticas activas de igualdad. La igualdad entre hombres y mujeres es una prioridad social, y el principal problema que impide que sea efectiva es el reparto del sistema de cuidados, cuyo peso recae mayoritariamente sobre las mujeres. Medidas para un reparto más justo de los cuidados, más allá de la necesaria concienciación, son el aumento de los servicios públicos en esa materia (dependencia, guarderías públicas, residencias de ancianos), un mercado laboral más apto para la conciliación, permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles o eliminar la tributación conjunta de los matrimonios.
  10. Fomentar la inversión de las empresas. Los impuestos deben incentivar que las empresas reinviertan sus beneficios en lugar de capitalizarlos y favorecer la participación de los empleados en la gestión de las empresas, así como la reducción al mínimo de las trabas para la creación de empresas. Apostar por el medio ambiente y aumentar la investigación tanto en el sector público como en las empresas privadas. Fomentar las nuevas formas de consumo (local y sostenible) y ejecutar políticas que limiten el poder de las grandes empresas para imponer condiciones a las pequeñas.
  11. Conseguir más ingresos públicos. A nadie se le escapa que para realizar muchas de las medidas del documento hace falta una importante inversión pública, por lo que además de optimizar el gasto público haría falta aumentar los ingresos. Una de las principales es combatir el fraude fiscal, aumentando los recursos para perseguirlo, creando una Oficina Antifraude independiente del poder político y siguiendo las indicaciones de los técnicos de Hacienda. Por otro lado, para aumentar la recaudación con los impuestos se recuperaría el Impuesto de Patrimonio, se buscaría que las grandes empresas pagaran el tipo efectivo en el Impuesto de Sociedades y se haría una reforma en el IRPF en la que se aumenten los tramos con el objetivo de hacerlo más progresivo.
  12. Mejorar el uso del dinero público. Rediseñar el sistema de adjudicaciones y contratos públicos, pero también revisando en profundidad el sistema para corregir lo ineficiente. Repensar la inversión en grandes infraestructuras (AVE, aeropuertos y grandes construcciones) y reorientar parte del gasto a objetivos que tengan más repercusión en la vida de las personas, así como una reforma de la administración local.
  13. Gran pacto estatal contra la pobreza. Aunque gran parte de lo anterior está enfocado a combatir las desigualdades, la situación actual exige medidas urgentes para ayudar a las personas que peor lo están pasando, por eso se proponen una serie de medidas de urgencia: introducir el derecho a la alimentación en la Constitución, establecimiento de una renta mínima garantizada para personas sin ingresos, comedores escolares gratuitos, una ley de vivienda que busque la plena ocupación o la normalización laboral de las personas empleadas del hogar.
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