2014: diez canciones internacionales

Diciembre es, tradicionalmente, mes de listas: cinematográficas, literarias, de deseos incumplidos y propósitos descabellados… Todos quieren ajustar cuentas con el año que termina y en Diez Temas 10 no íbamos a ser menos, por lo que ponemos nuestro granito de arena a este egomaníaco periodo con una playlist dedicada a lo más interesante que ha dado el año en el panorama musical internacional: desde la irrupción de la australiana Courtney Barnett a la consolidación de prometedoras voces como las de Sharon Van Etten o Real Estate, pasando por el nuevo disco de The War on Drugs (un clásico instantáneo) o lo último de Lana del Rey y del incansable Ryan Adams, por citar algunos.

 

Avant Gardener (The Double EP: A Sea of Split Peas, Milk! Records), de Courtney Barnett

La australiana Courtney Barnett se ha convertido, con 25 años y apenas un par de EPs recopilados en el largo The Double EP: A Sea of Split Peas en una de las revelaciones del año gracias a un sólido plantel de canciones guitarreras y letras tremendamente ingeniosas y personales que convierten situaciones corrientes de la cotidianidad diaria en fogonazos de inspiración sobre los retos de la vida adulta. Avant Gardener, que mezcla a partes iguales la energía del rock con la confesionalidad del folk para narrar un ataque de asma en un lunes de pereza vital, es el ejemplo perfecto de la transparente (e irónica) honestidad de Barnett.

Red Eyes (Lost in the Dream, Secretly Canadian), de The War on Drugs

Ya es oficial que el nuevo disco de The War on Drugs, Lost in the Dream, está copando las listas de lo mejor del año de la prensa musical a lo largo y ancho del planeta. Y lo cierto es que razones no faltan: su rock de influencias ochenteras (desde Mark Knopfler a U2 pasando por Springsteen) y sus letras honestas y directas sobre una devastadora ruptura sentimental han tocado la tecla justa para crear una obra que trasciende sus propias influencias y convierte a Adam Granduciel, líder y compositor de la banda, en una de las figuras musicales más importantes de esta década. Red Eyes es el primer single de un disco inmenso e inolvidable.

Queen (Too Bright, Matador Records), de Perfume Genious

Hay algo furioso y desafiante en el nuevo disco de Michael Hadreas, aka Perfume Genious. Too Bright deja atrás la baladas al piano que le caracterizaron en anteriores entregas (Learning, 2010; Put Your Back N 2 It, 2012) para, tras haber encontrado una fuerza y una confianza en sí mismo arrolladoras, evolucionar hacia un sonido más complejo y oscuro, algo en lo que sin duda han influido Adrian Utley, de Portishead, y John Parish, colaborador habitual de PJ Harvey: ambos han participado en el proceso de creación del disco, como productor y batería respectivamente. Con Queen, Hadreas lanza un ataque frontal contra la homofobia mientras reafirma con maestría que ya no le tiene miedo a nada ni a nadie.

So What (At Best Cuckold, Sub Pop), de Avi Buffalo

Avigdor Zahner-Isenberg tenia 19 años cuando su banda, Avi Buffalo, publicó su primer disco hace casi un lustro. Imbuidos de una atractiva energía post-adolescente, llamaron la atención con su indie rock de influencias psicodélicas, al que han vuelto con su nuevo disco, At best cuckold. So What, el primer adelanto, es la banda sonora perfecta para recorrer los grandes espacios de su California natal. Una letra surrealista y abierta a la interpretación (I’m only waiting for the star collector to come and sweep me right up off my feet / Once something happened to me in the meantime, I guess I never got a chance at death, comienza), un delicado trabajo de guitarra de inspiraciones sesenteras y la voz de Zahner-Isenberg marcando el camino hacen de la canción una gema del pop que permanece en la memoria e invita a ser escuchada una y otra vez.

Our Love (Are we there, Jagjagubar), Sharon Van Etten

Después del éxito de Tramp (2012), un plantel de canciones confesionales y conmovedoras sobre los desastres del amor producido por Aaron Dessner de The National, la cantante y compositora norteamericana Sharon Van Etten ha vuelto este año con Are we there, un paso adelante que la consolida como una de las voces más personales de su generación. Mientras la sinceridad extrema en torno a los dolores del corazón continúa siendo la materia prima de la que están hechas sus canciones (I sing about my fear and love and what it brings, dice en un momento del disco), Van Etten parece haber encontrado una cierta serenidad, que transmite a su excelente Our Love, con la que analiza el particular momento vital en que se encuentra y que le permite encarar el futuro con fuerzas renovadas.

Had to Hear (Atlas, Domino Records), de Real Estate

Real Estate no es el clásico grupo que pondrías a todo volumen para arrasar la casa de tu mejor amigo en una fiesta salvaje. Es, más bien, un remanso de paz para noches reflexivas: adalides de un pop rock de influencias sesenteras con un gran peso del fraseo de guitarra eléctrica y melodías evocadoras y serenas, su tercer álbum, Atlas, ha supuesto un paso adelante creativo al incluir un mayor peso de las contradicciones y preocupaciones de la vida adulta en sus canciones. Este nuevo matiz, ausente en sus álbumes anteriores, convierte a Real Estate en un grupo con personalidad propia que consigue esquivar la intrascendencia con la que venían coqueteando peligrosamente. Had to Hear no es sólo pertinente como reflejo de este estilo particular y nostálgico, sino que además suena tan bien que es difícil de olvidar. Y eso, en el panorama indie actual, es un logro a celebrar.

Wearing the Changes, de Ben Davenport

Hay algo alegre y amargo al mismo tiempo en Wearing the Changes, el primer single del último disco de Ben Davenport, Physical World, que le ha llevado durante abril y mayo de este año a recorrer algunas ciudades de nuestro país con su banda. Su propuesta no podría ser más sencilla: fidelidad absoluta a un power pop luminoso en el que volcar sus influencias musicales y hacer sentir cómodo a cualquier tipo de oyente. Como si viniera directamente de un programa musical de los 60, Davenport no esconde su intención de crear música más o menos ajena a las tendencias del momento, pero que rinde homenaje a sus grandes héroes, como los Beatles o Donovan, que son, al fin y al cabo, los de sus padres, los que conoció cuando era niño y los que (todavía) no le han abandonado.

Cruel World (Ultraviolence, Polydor/Interscope), de Lana del Rey

Si algo puede decirse con total seguridad de Lizzy Grant, es que nadie suena como ella en la música contemporánea. Parte indivisible del personaje icónico que ha creado y desarrollado en sus dos álbumes de estudio, Lana del Rey, la melancólica evocación de la soledad y la incomprensión del amor que pueblan sus temas, cargados de referencias culturales y relaciones toxicas, la convierten en una opción sumamente inusual y, hasta cierto punto, polémica entre sus contemporáneos. Su tercer álbum, Ultraviolence, representa la culminación del proceso creativo de construcción conceptual de un personaje que se impone sobre sus propias canciones y que queda patente en la épicamente setentera Cruel World.

Gimme Something Good (Ryan Adams, PAX AM), de Ryan Adams

Hace años, cuando Adams vivía al límite y sus conciertos era una ruleta rusa en la que podía pasar cualquier cosa, tuvo un famoso incidente con un fan que, borracho perdido, le llamó Bryan y le pidió que tocara Summer of 69. Hoy en día, en paz consigo mismo y con el mundo y tras una avalancha de discos publicados en los últimos diez años, Adams firma un álbum, Ryan Adams, tan inspirado en el soft rock de los ochenta que lo podría haber firmado el mismísimo Bryan Adams de Reckless (1987). Truco o trato, nunca lo sabremos, pero se siente tan cómodo en su piel que resulta imposible no seguirle el juego.

Put your number in my phone (pom pom, 4AD) de Ariel Pink

Abanderado de un trash pop fanfarrón de tintes ochenteros (cómo no), Ariel Pink se ha convertido en el troll por excelencia de la música indie, hasta el punto de que, para muchos, sus constantes salidas de tono empiezan a cansar y rebasar el límite de lo tolerable. Su último álbum, pom pom, presenta un plantel de canciones originales, sarcásticas y con ese toque de no-me-tomo-en-serio que, en realidad, está perfectamente pensado para transmitir una imagen muy determinada: la del creador de canciones absurdas que, sin embargo, funcionan en su ironía auto-impuesta, como Put your number in my phone y sus tres minutos de perfecto pop psicodélico.

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