El guardián Invisible

La tradición del género negro en España ha gozado siempre de muy buena salud. En parte, porque nos encanta el morbo y en parte también, porque a los escritores y guionistas del noir en nuestro país nunca les ha faltado material sobre el escribir. Sobre todo si el escenario escogido para desarrollar el argumento es un pueblo cualquiera de nuestra geografía peninsular. Porque los pueblos, además de los únicos lugares donde uno pueden disfrutar de una auténtica verbena, constituyen fuente inagotable de crímenes sin resolver y rencillas familiares heredadas de generación en generación (normalmente dirimidas a perdigonazo limpio).

Por este motivo, resulta curioso observar que, a menudo, se desdeñan este tipo de sucesos acontecidos en núcleos rurales para tomar como referencia otras tramas “más complejas” situadas en escenarios urbanos. Como si las intrahistorias de los pueblos no tuvieran suficiente nivel de violencia, misterio o sexo para poder interesar al espectador/lector medio (gracias, True Detective y parroquianos de Vermilion). Desgraciadamente, esta tendencia también se ha visto reflejada en el cómic donde, a pesar de que contar con grandes éxitos noir firmados por españoles, hasta ahora muy pocos han sido los que han querido hundir las raíces de protagonistas en alguno de los más de 8.100 pueblos que componen este nuestro bello país.

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Por ello, me alegró descubrir que una de las grandes editoriales de cómics hubiera decidido apostar por Ernest Sala para recrear el universo del valle del Baztán (Navarra) en ‘El guardián invisible’. Sí, me alegré. Aunque se tratase de una adaptación de la novela homónima de Dolores Redondo y aunque, evidentemente, el componente económico de “la gallina de los huevos de oro” estuviera detrás. Y es que, a pesar de mis prejuicios iniciales en cuanto a la prevalencia de los criterios comerciales sobre los artísticos, el hecho de que Sala estuviera al mando de la adaptación aseguraba que el resultado sería cuanto menos respetuoso con las formas narrativas del cómic.

Así, y aunque la obra refleja cierta necesidad de ajustar la historia a un formato de un único tomo, se debe reconocer que el cómic del ‘Guardián Invisible’ constituye un producto independiente de la novela de Dolores Redondo y que cuenta con vida propia.

Mitología terruñera

‘El guardián invisible’ narra la historia de la inspectora Amaia Salazar, que debe volver a su pueblo de origen, Elizondo, para investigar una serie de siniestros crímenes cometidos contra adolescentes en el valle del Baztán. Como es habitual en las historias de este género, durante la investigación se producirá un descenso de la protagonista a su particular infierno, marcado por traumas de la infancia muy chungos y rencillas familiares que creía ya superadas.

CADAVER_BAZTANEn este sentido, uno de los elementos que invita a pensar en el Guardián Invisible como un cómic noir de marcado carácter terruñero es la resolución del conflicto principal. Aunque la inspectora Salazar consigue poner fin a los asesinatos de niñas, lo hace ocultando determinados hechos que pueden salpicar a sus seres queridos. De tal forma que el ciclo de secretos del pueblo de Elizondo continúa y, aunque parece que todo vuelve a la normalidad, quedan todavía preguntas por resolver.

También, merece la pena comentar que  el storyboard se ha planteado de una forma muy académica, de tal manera que las digresiones y los flashbacks de la protagonista se intercalan perfectamente con el desarrollo de la trama principal. Además, en las diferentes subtramas de ‘El guardián invisible’ se percibe claramente la atmósfera que permea la intrahistoria de cada uno de los pueblos del valle.

Desde las leyendas medievales que cuentan las abuelas para asustar a los nietos hasta los secretos más oscuros que solo unos pocos vecinos conocen. Y es precisamente la combinación entre los crímenes sádicos, el folclore y la mitología el punto que me parece más interesante de la obra de Sala. Si al paisaje brumoso del Baztán, con sus caseríos y ovejas, le añadimos un serial killer de niñas angelicales y algunos retazos de la mitología vasco-navarra, obtenemos una combinación perfecta de lo que debe ser un producto noir contemporáneo.

Así, a lo largo del cómic hacen su aparición el Basajaun o la mención a la brujería y sus aquelarres propios de tiempos pasados -o quizá no tanto- y las ensoñaciones de la protagonista con la diosa vasca Mari. Personalmente, la aparición en el relato de la diosa Mari me parece un gran acierto pues confiere a la historia de ese elemento inefable y místico que está presente en numerosos núcleos rurales del norte de España. Sabes que está ahí pero no lo puedes explicar.

Estilo mainstream

Ernest Sala ha sido el encargado de recrear esta atmósfera mágica del Valle del Baztán. Aunque Sala ya sabía lo que era trabajar bajo presión, puesto que colabora con el Estudio Phoenix y con la revista de terror Cthulhu, los tiempos comerciales que exigió la producción del ‘Guardián Invisible’ supusieron todo un reto. Como él mismo afirmaba en una entrevista para El cómic en RTVE.es: “Comencé con los diseños y a adaptar el guión el pasado mes de enero, y terminé todas las páginas el 1 de octubre: es un ritmo de producción bastante frenético, realizando una página al día, para el lápiz y la tinta. Reservé los primeros meses para solucionar todo el storyboard y diseño de personajes, y luego tres meses para realizar las páginas a lápiz, tinta y color. Por este hecho tenía que controlar en todo momento el timming y el calendario. No podía entretenerme en ningún aspecto, ya que luego el resto se vería afectado”.

Así, a pesar de la premura, considero que el resultado gráfico del cómic resulta notable. Aunque también hay que decir que las referencias estilísticas a otros cómics son abundantes y esto, sin que pese sobre la calidad general de la obra, sí que dejan al lector con la sensación de que con más tiempo –y más páginas- el resultado hubiera sido más personal y mejor. No obstante, Sala no esconde que ha bebido de diferentes fuentes para crear su cómic, sobre todo a la hora de desarrollar los juegos de luces y la expresividad.  

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De esta forma, se perciben las influencias de ‘Blacksad’ y, según el propio autor, también de la serie de ‘Jazz Maynard -sobre la que próximamente tendréis un artículo-. “De estos cómics analicé el tratamiento de la línea y la mancha de negro, la composición de página y el tratamiento realista de los personajes, pero sin perder una cierta “plasticidad” que permite dotar a los personajes de cierto dinamismo” afirmaba Sala en su entrevista a RTVE.

En definitiva, si me preguntáis si ‘El guardián Invisible’ constituye una revolución en el cómic noir, la respuesta es no. Sin embargo, se trata de una obra académica y que se maneja perfectamente con los códigos del género. Por ello, si os apetece disfrutar con un producto noir y podéis dejar de lado los prejuicios sobre lo mainstream, este cómic puede resultar una opción más que factible para una de estas tardes navideñas.

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