U2: Cuando éramos dioses

Un buen día de 2014 los usuarios de iTunes del mundo se despertaron con una, para muchos, ingrata sorpresa: el nuevo disco de U2 había aparecido, sin previo aviso, en sus dispositivos, y gratis. La última maniobra de la otrora legendaria banda, en maligna asociación con Apple, levantó una buena polvareda y lo que parecía una jugada de marketing perfecta se convirtió en un severo rapapolvo a ambas partes involucradas y en un fallido intento desesperado por llamar la atención de un grupo que durante los ochenta dominó el planeta con puño de hierro gracias a una cualidad aparentemente inocua en la sociedad post-industrial del siglo XXI: el poder de sus canciones.

Catapultados desde su Dublín natal a un estrellato en el que siempre se han sentido como pez en el agua, los ochenta serían los años en que se forjó el espíritu revienta-estadios de la banda irlandesa con una pentalogía de discos de rock épico, rebosantes de energía y estribillos memorables (y coreables). Boy (1980), October (1981), War (1983), The Unforgettable Fire (1984) y The Joshua Tree (1987) conforman la pentalogía a la que forzosamente han quedado asociados, a pesar de sus devaneos y experimentos posteriores (con el pop y las influencias electrónicas en los noventa, con la cómoda comercialidad de quien se sabe un gigante en los 2000). Cinco discos en los que se aprecia el crecimiento hacia la madurez, musical y vital, de cuatro chavales que tenían claro que lo suyo era llegar a todo el mundo.

Gran parte de la universalidad que alcanzarían esos cinco discos proviene de la exploración que realizaron Bono y The Edge (cantante y guitarrista) de la cultura musical norteamericana, principalemente el rock y el blues, que se plasmaría sobre todo en  The Unforgettable Fire y The Joshua Tree, sus discos más vendidos hasta la fecha y también aquellos que han dado sus mayores y más conocidos éxitos: Pride (In the name of love), Where the streets have no name, I still haven´t found what I´m looking for… Los grandes espacios americanos y la grandiosidad de los paisajes que  atravesaron en sus viajes por Estados Unidos parecen haber sido el catalizador que elevó un puñado de canciones a auténticos himnos de masas. U2 siempre quiso ser El Grupo, y durante los ochenta, a golpe de inspiración y trabajo, a fe que lo consiguieron, como demuestra la playlist que acompaña este artículo.

Los noventa fueron una era de confusión para casi todo el mundo, y la banda irlandesa, incapaz de reinventarse (o de continuar al mismo nivel), perdió su trono. Como declaró Bono, desde entonces han estado “reapplying for the job of the best band in the world”, intentando recuperar una gloria que un día fue toda suya y sin la cual no parecen saber vivir. U2 debe ser lo más grande, o no será. Los tours masivos, la parafernalia marketiniana con cada álbum, el mesianismo de Bono en su lucha codo con codo con los grandes mandatarios mundiales para salvar el mundo… cualquier cosa, lo que sea, por continuar en primera plana. ¿Cómo iban a resistirse, pues, a participar en la mayor distribución de un disco de la historia? Así, 500 millones de usuarios de iTunes, como señala Tim Cook,  CEO de Apple, recibieron el pasado año, sin su consentimiento, Songs of Innocence (2014).

Acosados por la edad, la creciente intrascendencia de su música y el ascenso de nuevas bandas que han recogido su testigo como bandas planetarias llena-estadios (Coldplay desde el mainstream, Arcade Fire desde el indie), Bono y compañía harían bien en tomarse un respiro para pensar en lo que depara el futuro. Parece difícil que, a cualquier nivel, puedan superar lo ya conseguido. Las cimas que hollaron en los ochenta (desde la inolvidable I will follow a With or without, pasando por New Year’s Day o Into the heart, por poner algunos ejemplos) han entrado en la historia, y aún permanecen. Hoy en día, convertidos en unos cincuentones que no saben qué hacer para llamar la atención, languidecen inexorablemente. Y quizá es ahí donde está el problema: que un puñado de canciones les seguirán recordando para siempre lo que un día fueron: dioses.

***

¿Te gusta Mayhem Revista? Recibe nuestras entradas en un boletín semanal. Apúntate aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s